M√°quinas y perversiones. Jonnathan Opazo

1.
¬ęEs una verdadera compa√Īera. Tiene personalidad. Escucha y entiende. Habla y siente cuando uno la toca. Duerme. En s√≠ntesis, tratamos de reproducir todas las caracter√≠sticas de una personalidad humana¬Ľ dice Douglas Hines en una nota de prensa que leo en Internet. Hines es presidente de TrueCompanion. Esta compa√Ī√≠a, seg√ļn declaran en su sitio web, est√° compuesta¬†de h√°biles artistas e ingenieros¬†que dise√Īaron el primer¬†sex robot. Su nombre es Roxxxy. Mide 1,73. Pesa 54 kilos. Tiene √≥rganos genitales femeninos y un esqueleto articulado¬†que puede moverse como el de un ser humano.¬†Es una especie de¬†Alita¬†del sexo. La sucesi√≥n obvia de las mu√Īecas inflables. La diferencia es que el desarrollo de esta tom√≥ entre 500 mil y un mill√≥n de d√≥lares.

2.
¬ęLa idea de que este gran matem√°tico suizo es un porn√≥grafo puede parecerle un chiste malo¬Ľ, dice un personaje en¬†La exhibici√≥n de atrocidades¬†de Ballard,¬†¬ęSin embargo, ha de comprender que para Traven la ciencia es la pornograf√≠a √ļltima, una actividad anal√≠tica cuyo objeto principal es aislar objetos y hechos de su contexto en el tiempo y el espacio. Lo que la ciencia comparte con la pornograf√≠a es esta misma obsesi√≥n: la actividad espec√≠fica de ciertas funciones cuantificadas¬Ľ.

3.
Alguna vez le escuch√© a un profesor contar que Luhmann desarroll√≥ el concepto de contingencia luego de ser el √ļnico sobreviviente de su batall√≥n durante la Segunda Guerra Mundial. Luhmann formaba parte de la Luftwaffe. Luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001, Douglas Hine comprendi√≥ la fragilidad de la vida. Que nuestros pensamientos, experiencias y relaciones eran irreemplazables. Luhmann, caminando entre un mont√≥n de ruinas, comprendi√≥ que estar vivo era un hecho contingente: lo l√≥gico, en su caso, era morir. Hine, en cambio, avocado al estudio de la Inteligencia Artificial y la rob√≥tica, se dedic√≥ a desarrollar robots que, adem√°s de lucir como humanos, pudieran tener personalidad propia. A esto lo denomin√≥¬†¬ęHumanoid Self Persistence¬Ľ, definida como ¬ęel proceso en el que se aplican rasgos humanos a un sistema externo, por lo que la esencia de √©ste puede existir m√°s all√° de las limitaciones de la existencia f√≠sica¬Ľ. Roxxxy es al mismo tiempo hija de la ciencia, el erotismo y la muerte. Leamos a Bataille:¬†¬ęes debido a que somos humanos y a que vivimos en la sombr√≠a perspectiva de la muerte el que conozcamos la violencia exasperada, la violencia desesperada del erotismo¬Ľ. Para Bataille, el erotismo y la conciencia de la muerte estaban aparejadas. Roxxxy es un poco eso: el terror de Douglas Hine. La extensi√≥n del erotismo que funciona a la vez como una extensi√≥n de la conciencia de la muerte.

4.
Ballard, otra vez:¬†¬ę¬Ņbajo qu√© aspecto el coito vaginal es m√°s estimulante que con este cenicero, digamos, o con el √°ngulo entre dos paredes? En la actualidad el sexo es¬† un acto conceptual, y quiz√° solo en las perversiones¬† podamos establecer alg√ļn contacto entre nosotros. Las perversiones son algo completamente neutral, despojado de todo indicio de psicopatolog√≠a; de hecho, la mayor parte de las que yo he probado est√°n fuera de √©poca. Necesitamos inventar una serie de perversiones sexuales imaginarias, s√≥lo para mantenernos activos¬Ľ.

5.
Samantha es otro¬†sex robot.¬†Dise√Īado por el ingeniero electr√≥nico Sergi Santos, parece un prototipo con funciones m√°s avanzadas que Roxxxy: adem√°s de su aspecto humanoide, Samantha puede alcanzar un orgasmo.¬†¬ęB√°sicamente le gusta que la toquen. Tiene diferentes modos de interacci√≥n: rom√°ntico, familiares y tambi√©n sexuales¬Ľ. En una reciente presentaci√≥n en la feria tecnol√≥gica¬†Ars Electr√≥nica,¬†Samantha fue, dig√°moslo as√≠, un¬†oscuro objeto del deseo.¬†Los asistentes manosearon bruscamente al robot, rompi√©ndole dos dedos y da√Īando brazos, pechos y piernas. Otros intentaron penetrarla con los dedos. El comportamiento, que para su creador no es otra cosa que una absoluta barbaridad, me recuerda al caso de Tay, el bot de Inteligencia Artificial dise√Īado por Microsoft. La aplicaci√≥n, que ten√≠a como finalidad dialogar con usuarios de redes sociales y aprender a trav√©s de estos inputs, termin√≥ elaborando frases como¬†¬ęHitler ten√≠a raz√≥n, odio a los jud√≠os¬Ľ.
¬ŅPero qu√© es exactamente lo que nos pasa con las m√°quinas? Durante el Edo, en Jap√≥n, tuvieron su auge los karakuri, mu√Īecos mec√°nicos que, junto con los aut√≥matas de Al Jazar√≠, son los primeros antecedentes de la rob√≥tica. De estos proto-robots destaca el chahakobi, suerte de robotina cuyas funciones eran servir el t√© a los invitados y luego retirar la taza vac√≠a. Las t√©cnicas para la construcci√≥n de estos aut√≥matas fueron compiladas en 1976 en el Karakuri zui.

6.
Pienso en esta clase de desviaciones mientras leo a Ballard.¬†La exhibici√≥n de atrocidades¬†es un inventario de m√°quinas y perversiones. La imaginaci√≥n ballardiana, mezcla¬†jerga de cr√≠tica de arte y suscripciones a revistas raras,¬†parece fresca y contempor√°nea¬†‚ÄĒel libro fue publicado en 1969‚ÄĒ en el punto en el que muestra ese reverso retorcido, el andamiaje oxidado de este edificio extra√Īo que habitamos. Leamos:¬†¬ęVali√©ndose de una serie de fotos sobre atrocidades, grupos de amas de casa, estudiantes y pacientes sic√≥ticos idearon la tortura infantil √≥ptima. La violaci√≥n y las quemaduras de napalm fueron una preocupaci√≥n constante, y se construy√≥ un modelo de herida de est√≠mulo m√°ximo. A pesar de la repulsi√≥n que mostraron los distintos grupos, ex√°menes posteriores indicaron beneficios sustanciales en el rendimiento laboral y los niveles de salud. Los efectos de los films de atrocidades tambi√©n tuvieron resultados positivos en los ni√Īos con perturbaciones mentales, indic√°ndose que el p√ļblico de televisi√≥n en general podr√≠a obtener beneficios parecidos¬Ľ. Puede que, en cierto punto, la exhibici√≥n de atrocidades sea el paisaje natural de nuestra √©poca y estos¬†sex robots¬†una v√°lvula de escape. Un dispositivo dise√Īado para dejar que la barbarie configure un nuevo lenguaje.
¬ŅPor qu√©?
Sato Narumi apunta en un art√≠culo: ¬ęLas mu√Īecas japonesas son capaces de transmitir afecto y cari√Īo; para los japoneses no se trata √ļnicamente de objetos de adorno, o de un juguete, sino de algo vivo, algo sintiente¬Ľ. Mientras en occidente, una manada de tipos destruye un sex robot y Ballard imagina a la ciencia como la gran pornograf√≠a, en el lejano oriente aparecen como una especie de continuidad o materializaci√≥n de una relaci√≥n casi id√≠lica entre el hombre y las cosas.

+ Jonnathan Opazo Hernández (San Javier, 1990), es autor del libro de poesía Junkopia (Bifurcaciones, 2016), con fotografías Rodrigo Figueroa. También ha publicado las plaquettes Baja fidelidad (Jámpster e-books, 2017) y Cangrejos (Inubicalistas, 2017).
+ Imagen: Juan D√°vila