El jugador. Verónica Echeverría
Recuerdo la primera vez que mi abuelo me llevó a las carreras de caballos. Tenía cuatro años y mi abuelo por entonces tenía caballos, criaderos y una yegua que se llamaba Icarina. Yo jugaba tarde, mal y nunca. Me llevaba al Ensayo en el Club Hípico. Una carrera de dos mil cuatrocientos metros donde corren […]
