Trabajar por gusto. Juan Rodríguez M.

  1. Un cartel hecho de hierro recib√≠a a los prisioneros que llegaban a los campos de concentraci√≥n y exterminio nazis, entre ellos Auschwitz: ‚ÄúEl trabajo hace libre‚ÄĚ, dec√≠a. Leyendo me he enterado que muchas empresas alemanas, hasta hoy en funciones, usaron esa mano de obra esclava para hacer sus productos; quiz√°s ese impersonal ‚Äúel trabajo hace libre‚ÄĚ (impersonal porque no dice a qui√©n) se refer√≠a a los capitalistas. Eran… son empresas como BMW, Shell, Agfa, Telefunken y Siemens, seg√ļn se lee en¬†El orden del d√≠a, de √Čric Vuillard; incluso una de ellas ten√≠a la desfachatez de incluir a Auschwitz en su organigrama: IG Auschwitz, parte de IG Farben.
  1. Un colega que ley√≥¬†Monte maravilla, la novela de Miguel Lafferte sobre ese ed√©n de la laboriosidad ‚ÄĒy de la tortura y la pedofilia‚ÄĒ que era Colonia Dignidad, me cont√≥ que el libro consigna un dato real: que la direcci√≥n en Santiago del ‚Äúenclave alem√°n‚ÄĚ era la del Diego Portales, el edificio que us√≥ la dictadura de Pinochet como sede de gobierno; otra desfachatez.
  1. Cuando Hitler lleg√≥ al poder, o un poco antes, se reuni√≥ con los grandes capitales alemanes (Bayer, Opel, Allianz) y estos lo aplaudieron. En Chile, gente como Horst Paulmann, due√Īo de Cencosud, felicit√≥ a los brasile√Īos por tener a un presidente como Jair Bolsonaro. En Estados Unidos, Lloyd Blankfein, exgerente de Goldman Sachs, uno de los gigantes financieros responsables de la crisis de 2008, dijo: ‚ÄúQuiz√°s me ser√≠a m√°s dif√≠cil votar por Bernie que por Trump‚ÄĚ.
  1. Aquel axioma ‚ÄĒel trabajo hace libre‚ÄĒ suena a calvinismo, al trabajo como signo de gracia, cuya versi√≥n secular llamamos meritocracia. Seg√ļn la¬†Wikipedia, en algunos campos de concentraci√≥n se le agreg√≥ al mensaje unas palabras de Heinrich Himmler: ‚ÄúHay un camino a la libertad. ¬°Sus pilares son obediencia, laboriosidad, felicidad, orden, sobriedad, veracidad, sacrificio y amor a la patria!‚ÄĚ. La misma¬†Wikipedia¬†informa que la frase es intencionadamente ambigua, incluso burlona, porque no solo dice que el trabajo libera a las v√≠ctimas, sino que lo hace el exterminio; incluso, se me ocurre, podr√≠amos imaginar que los nazis estaban pensando en ellos mismos ‚Äúliber√°ndose‚ÄĚ de los jud√≠os y otros pueblos.
  1. Vuelvo al calvinismo, al ‚Äúesp√≠ritu del capitalismo‚ÄĚ, ese dogma seg√ļn el cual la riqueza y la pobreza son, respectivamente, se√Īas de la salvaci√≥n y condena divinas; o sea, una justificaci√≥n teol√≥gica de la explotaci√≥n ‚ÄĒpobreza, colonialismo, esclavitud‚ÄĒ sobre la que se fund√≥ el capitalismo. Sea que Dios nos asigne un destino, sea que ese destino nos lo forjemos (supuestamente) nosotros, la conclusi√≥n es la misma: los ricos son buenos, los pobres son malos; los ricos son laboriosos, los pobres, flojos.
  1. El trabajo, seg√ļn una conocida etimolog√≠a, es¬†tripalium, una m√°quina de tortura confeccionada con ‚Äútres palos‚ÄĚ. Desde el g√©nesis el trabajo es un castigo, y por eso el comunismo es la paradis√≠aca promesa de un mundo sin trabajo, sin la sujeci√≥n a un capitalista ‚ÄĒque se enriquece a costa nuestra‚ÄĒ, y de la que depende nuestra subsistencia.
  1. Hace algunos d√≠as, en Chile, el meritocr√°tico Juan Manuel Santa Cruz, director del Servicio Nacional de Capacitaci√≥n y Empleo, anunci√≥ subsidios para que las empresas contraten a viejos (esos jubilados sin j√ļbilo) porque ellos trabajan ‚Äúpor gusto‚ÄĚ. Ya sabemos que antes del 18 octubre otro merit√≥crata, Juan Andr√©s Fontaine, nos mand√≥ a levantarnos m√°s temprano. Y otro esforzado, el exministro del Trabajo, Nicol√°s Monckeberg, nos advirti√≥ que, con una jornada laboral de cuarenta horas a la semana, la selecci√≥n chilena de f√ļtbol masculino no podr√≠a haber jugado la Copa Am√©rica que gan√≥ en 2015. La flojera no paga. Nada es gratis. La pol√≠tica migratorio del gobierno de Pi√Īera favorece el ingreso de extranjeros que aporten con su laboriosidad al enriquecimiento de ‚ÄúChile‚ÄĚ, o sea, aceptamos en Chile a aquellos que valgan como recurso humano: ‚Äúaquellos extranjeros que deseen emprender y trabajar en nuestro pa√≠s y que cuenten con un postgrado en alguna de las mejores universidades del mundo‚ÄĚ y ‚Äúaquellos extranjeros que obtengan postgrados en universidades chilenas acreditadas y que deseen emprender y trabajar en nuestro pa√≠s‚ÄĚ. No queremos flojos.
  1. En la Holanda del siglo XVII, en los albores del capitalismo, donde florec√≠a la riqueza de algunos gracias al comercio de cereales y otros frutos y mercanc√≠as (producidos por esclavos y otros explotados en las colonias y en la propia Europa), hab√≠a un lugar al que se enviaba a los inadaptados ‚ÄĒcriminales‚ÄĒ que no quer√≠an trabajar: la¬†Rasphuis. Seg√ļn cuenta Philip Blom en¬†El mot√≠n de la naturaleza, era una prisi√≥n dise√Īada para reformar o corregir a los flojos que no se ganaban la vida honradamente: se los hac√≠a trabajar, se les pagaba seg√ļn su productividad, sufr√≠an castigos f√≠sicos, se pod√≠a comprar una entrada para observar el espect√°culo, y si alguno de los antisociales a√ļn no quer√≠a trabajar, pues bien, se los mandaba a una celda de ahogamiento que iba llen√°ndose de agua lentamente. Hab√≠a, sin embargo, una bomba, de modo que si el preso se manten√≠a bombeando el agua pod√≠a salvarse de morir. Se trabaja por gusto… o por susto; pero se trabaja: el trabajo hace libre.
  1. Todo lo anterior fue escrito antes de que la pandemia de Covid-19 tocara Chile. Ayer, la Direcci√≥n del Trabajo resolvi√≥ que, frente a medidas como una cuarentena o un cord√≥n sanitario, decretadas por la autoridad, ‚Äúse exonera‚ÄĚ al empleado de ‚Äúotorgar el trabajo convenido‚ÄĚ y al empleador de ‚Äúpagar la remuneraci√≥n‚ÄĚ. Te guste o no.¬† O el trabajo o la salud, podr√≠a¬†decir el cartel.

+ Juan Rodríguez M. (Santiago de Chile, 1983) estudió filosofía y trabaja como periodista en el suplemento Artes y Letras del diario El Mercurio. Acaba de publicar el libro de entrevistas Descartes periódicos (La Pollera).

+Imagen: Philip Guston, Moon, 1979 (Moma)