Ciudadanos todos. Juan Rodr铆guez M.

Uno de los motivos clave del mito de fundaci贸n de Roma es que, para poblar la nueva ciudad, R贸mulo recibi贸 con los brazos abiertos a quien quisiera hacerse romano; de hecho, en la Eneida, Virgilio profundiza la idea y afirma que los romanos eran originalmente extranjeros.

Eso es lo que cuenta Mary Beard en su maravilloso libro SPQR. Una historia de la antigua Roma. 鈥淓s una paradoja de identidad nacional鈥, escribe, 鈥渜ue constituye un notorio contraste con los mitos fundacionales de muchas ciudades griegas, como Atenas, cuya poblaci贸n original surgi贸 milagrosamente del suelo de su tierra natal鈥. El asunto es importante para entender la realidad pol铆tica de Roma, pues, seg煤n dice Beard, la leyenda de R贸mulo y Remo funcionaba como s铆mbolo o alegor铆a de la identidad romana, es decir, como proyecci贸n y revelaci贸n de las preocupaciones de los ciudadanos de Roma, o al menos entre la 茅lite. Y as铆, el mensaje de la leyenda de R贸mulo era que 鈥減or m谩s lejos que vayamos, los habitantes de Roma eran ya de alg煤n otro lugar鈥, y que Roma era, entonces, 鈥渦n concepto 茅tnicamente fluido鈥.

Esto ya no lo dice Beard, pero el milagro ateniense y la leyenda romana bien podr铆an funcionar como s铆mbolos de dos maneras, o extremos, de entender la ciudadan铆a. Dos maneras o extremos que podr铆amos resumir, respectivamente, como: ciudadanos son los nativos, o sea, solo nosotros, los originales; o ciudadanos son los extranjeros, es decir, potencialmente todos. La primera ser铆a una ciudadan铆a 茅tnica o territorial, la otra una ciudadan铆a c铆vica, perdonando la redundancia. O, si se prefiere, una ser铆a una ciudadan铆a rom谩ntica y la otra ilustrada, perdonando ahora el anacronismo. (Todo esto no quita que, pasado los a帽os y las generaciones, los ciudadanos c铆vicos desarrollen o alguien les invente una identidad 茅tnica o al menos un privilegio por haber llegado antes a su patria; es m谩s, y a riesgo de descubrir la p贸lvora, probablemente eso sea lo que ha ocurrido con todo pueblo: sus integrantes son allegados que devienen nativos, son extranjeros naturalizados).

Todo esto viene al caso a prop贸sito de la crisis migratoria europea, el aumento de la inmigraci贸n en Chile y, en general, las reacciones y entuertos que provocan este tipo de fen贸menos: desde xenofobia hasta refugio, pasando por conflictos reales y enredos administrativos o burocr谩ticos respecto a qui茅n y c贸mo puede ingresar o quedarse en un territorio. En todo lo cual, creo, lo que est谩 en juego es la ciudadan铆a, qu茅 entendemos por tal, a qui茅nes reconocemos como tales, qui茅nes tienen o no derechos.

En los estados modernos, los Estados-naci贸n, la ciudadan铆a es en principio territorial: por ejemplo, son chilenos los nacidos dentro de las fronteras de Chile y, a grandes rasgos, quienes tengan v铆nculos con el territorio 鈥攑ersonas nacidas en el extranjero, pero con padres chilenos. Tambi茅n pueden ser chilenos los extranjeros propiamente tales que, por el tiempo afincados en el pa铆s o por los servicios prestados al mismo, adquieren la ciudadan铆a. En este 煤ltimo caso podr铆amos decir que esos extranjeros se territorializaron (o 鈥渘aturalizaron鈥). Y tambi茅n podr铆amos decir, no s贸lo en el caso de Chile, que cuando se establecen condiciones claras para que cualquier extranjero adquiera la ciudadan铆a, nos encontramos en una especie de cruce entre la ciudadan铆a territorial, la de los atenienses, y la c铆vica, de los romanos.

Pero me desv铆o del asunto: de la novedad de la ciudadan铆a romana. Tal vez si lo pongo en estos t茅rminos lleguemos a alg煤n lado: 鈥溌os romanos qu茅 nos han dado!鈥, pregunta con indignaci贸n y ret贸rica el l铆der de un grupo subversivo que quiere expulsar a los romanos de Judea, en los tiempos de Jes煤s. Uno de sus hombres le responde que el acueducto. 鈥淪铆, s铆, eso nos lo han dado鈥, reconoce el l铆der, ya m谩s dubitativo. Y sus hombres siguen: el alcantarillado, las carreteras. El l铆der lo acepta, y ahora pregunta: 鈥淧ero aparte del alcantarillado, el acueducto, las carreteras鈥… 鈥淟a irrigaci贸n鈥, interrumpe uno de los conjurados, y la lista crece: la salud p煤blica, la educaci贸n, el vino, los ba帽os p煤blicos y el orden p煤blico. La escena es parte de La vida de Brian, una de las pel铆culas de los Monty Python; la cito porque a la lista de aportes romanos que hacen los separatistas del Frente Popular de Judea, podr铆amos agregar: la ciudadan铆a, o al menos una noci贸n modern铆sima de ella, universal, plural, seg煤n nos ense帽a Beard. 驴Podr铆amos tomar algo de esto, sino para responder, al menos para pensar los fen贸menos migratorios contempor谩neos, desde la crisis en Europa al aumento de extranjeros en Chile? Sospecho que s铆, gracias a esa noci贸n de ciudadan铆a c铆vica, que no es ni 茅tnica ni territorial.

Volvamos con Mary Beard: 鈥淭ambi茅n produc铆a malestar [entre los romanos] la idea del asilo y bienvenida dado por R贸mulo a todos los que llegaban 鈥攅xtranjeros, criminales y fugitivos鈥 porque encontraba ciudadanos para su nueva ciudad. [Pero] Hab铆a aspectos positivos al reflejar la extraordinaria apertura y disposici贸n de la cultura pol铆tica romana a incorporar a los forasteros, que la situaba aparte de las dem谩s sociedades occidentales antiguas que conocemos鈥. No se trata, dice Beard, de que los romanos fuesen liberales, al contrario, muchas veces fueron conquistadores brutales, 鈥渪en贸fobos y despectivos con los pueblos a los que llamaban 芦b谩rbaros禄鈥. (En la d茅cada del 120 a. C., por ejemplo, el flujo de extranjeros que llegaba a Roma, y la concesi贸n de la ciudadan铆a a los latinos, llev贸 a algunos a decir que: 鈥淯na vez concedida la ciudadan铆a a los latinos, 驴cre茅is que habr谩 espacio para vosotros [romanos], como el que ten茅is ahora, en una contio o en los juegos o en las fiestas? 驴Nos os dais cuenta de que [los latinos] se apoderar谩n de todo?鈥.) Pero el hecho, 煤nico en ese tiempo, es que a lo largo de mil a帽os los habitantes de las provincias conquistadas por Roma fueron recibiendo gradualmente la ciudadan铆a romana, 鈥渃on los derechos legales y la protecci贸n que comportaba鈥, hasta llegar al a帽o 212 d. C., donde culmina el libro de Beard, fecha en la cual el emperador Caracalla otorg贸 la ciudadan铆a a todos los habitantes libres del imperio, 鈥渆rosionando as铆 la diferencia entre conquistador y conquistado鈥.

Ya antes el Senado romano se hab铆a convertido en lo que Beard llama un 鈥溍硆gano multicultural鈥, con miembros procedentes de los diferentes rincones del imperio; y otro tanto hab铆a ocurrido con los emperadores, entre los cuales hubo algunos que nacieron fuera de Italia: en 脕frica e Hispania, por ejemplo. Incluso a los esclavos se les conced铆a la libertad y, si su propietario era romano, tambi茅n la ciudadan铆a. Lo mismo a muchos de los derrotados en las guerras de conquista: 鈥淎l extender la ciudadan铆a a pueblos que no ten铆an conexiones territoriales directas con la ciudad de Roma 鈥攅scribe Beard鈥, rompieron el v铆nculo, que la mayor铆a de las personas del mundo antiguo daba por sentado, entre ciudadan铆a y una sola ciudad. De una forma sistem谩tica, entonces sin parang贸n, hicieron posible no s贸lo convertirse en romano sino tambi茅n ser ciudadano de dos lugares a la vez: la ciudad natal y Roma. Y al crear nuevas colonias latinas por toda Italia, redefinieron la palabra 芦latino禄 de manera que ya no representaba una identidad 茅tnica sino un estatus pol铆tico sin relaci贸n alguna con la raza ni con la geograf铆a [yo destaco]. Esto prepar贸 el escenario para un modelo de ciudadan铆a y 芦pertenencia禄 que tuvo enorme importancia para las ideas de gobierno, derechos pol铆ticos, etnicidad y 芦nacionalidad禄 romanos. Este modelo se extendi贸 poco despu茅s a territorios de ultramar y finalmente apuntal贸 al Imperio Romano鈥.

No es solo que esta noci贸n ni 茅tnica ni territorial de la ciudadan铆a fuese revolucionaria en la Antig眉edad, o que, seg煤n cree Beard, eso explique en parte que una peque帽a aldea se convirtiera en uno de los imperios m谩s extensos y poderosos de la historia, es que all铆 est谩 la fuente de la ciudadan铆a moderna, y tal vez, esto lo agrego yo, una inspiraci贸n para pensar nuestros problemas contempor谩neos con las migraciones: 鈥淟os romanos no solo definieron los principios b谩sicos de la pol铆tica y libertades republicanas, sino que tambi茅n empezaron a desarrollar las estructuras, los supuestos y (para decirlo de forma grandilocuente) una 芦manera de hacer las cosas禄 que sustentaron su posterior expansi贸n imperial. Esto implicaba una formulaci贸n revolucionaria de lo que significaba ser romano, que defini贸 sus ideas de ciudadan铆a durante siglos, diferenci贸 a Roma de todas las dem谩s ciudades-Estado cl谩sicas y finalmente conform贸 la visi贸n moderna de los derechos y responsabilidades del ciudadano鈥. 聽Ser romano no era ser nacido en Roma. De hecho, cuando hablamos de Roma y los romanos, cuando decimos que tal o cual personaje era romano, de la Antigua Roma, nosotros mismos hacemos uso del sentido universal del concepto de ciudadan铆a romana. Por ejemplo, 驴qui茅n es S茅neca?, un romano nacido en C贸rdoba (en realidad se supone que naci贸 all铆, pues de ah铆 proviene su familia). Es m谩s, la historia que se contaban a s铆 mismos los romanos sobre los primeros siglos de su ciudad, era la de una serie de luchas sociales intestinas, entre una aristocracia hereditaria de 鈥減atricios鈥 鈥攓ue monopolizaba el poder pol铆tico y religioso鈥, y la masa ciudadana de 鈥減lebeyos鈥, excluidos del poder, que, luego de huelgas y motines, 鈥渓ogr贸 el derecho o, como ellos lo hubieran expresado, la libertad de compartir el poder en t茅rminos, m谩s o menos, de igualdad con los patricios鈥. O sea, la historia que se contaban los romanos era la de la expansi贸n de la libertad. Y n贸tese en este punto, sino la identidad, al menos la conexi贸n entre ciudadan铆a y libertad (cuesti贸n ratificada luego por el emperador Caracalla), y, a su vez, entre libertad e igualdad.

Tal vez estoy forzando el texto, pero al parecer lo que nos ense帽a Beard es que para los romanos ser ciudadano era ser libre, y ser libre era compartir el poder. O en otras palabras: la ciudadan铆a es libertad, y la libertad es igualdad de poder. Ya est谩 dicho, por Beard, y repetido aqu铆: cuando en el a帽o 212 el emperador Caracalla decret贸 que todos los habitantes libres del imperio, desde Escocia a Siria, eran ciudadanos romanos, 鈥渆limin贸 de un plumazo la diferencia legal entre gobernantes y gobernados鈥. O, dicho en cifras, m谩s de treinta millones de provincianos se convirtieron en romanos: 鈥淔ue una de las mayores concesiones de ciudadan铆a, si no la mayor, de la historia universal鈥, apunta Beard. Repitamos: de la historia universal. Esa historia que, si seguimos algunas lecturas que se han hecho de Hegel, es la historia de las luchas por el reconocimiento: por ser reconocido como persona, como alguien con dignidad, con derechos y deberes; la historia de la lucha por la libertad y la igualdad… como en el mito que se contaban los romanos.

A prop贸sito de esa lucha quiz谩s sea bueno recordar, de nuevo con Mary Beard, que una vez concedida la ciudadan铆a a todos los habitantes libres del imperio, no comenz贸 una era de igualdad y multiculturalidad. Pues, derribada la barrera de la ciudadan铆a, la nueva divisi贸n que separ贸 a los romanos fue aquella que, reconocida legalmente, distingu铆a y establec铆a derechos distintos entre los llamados honestiores o 鈥渓os m谩s honorables鈥 (鈥渓a 茅lite enriquecida y tambi茅n los soldados veteranos鈥), y los humiliores o 鈥渓a clase m谩s baja鈥. 鈥淟a nueva frontera entre aut贸ctonos y forasteros segu铆a la l铆nea de la riqueza, la clase y el estatus鈥, concluye Beard. O tambi茅n podr铆amos decir que la xenofobia devino en una cuesti贸n de clases 鈥斅縰na lucha de clases?鈥, que el otro comenz贸 a ser el pobre, o m谩s bien el que no era de la 茅lite. Aunque tal vez ese siempre fue el otro: la fil贸sofa espa帽ola Adela Cortina postula que la xenofobia es en realidad aporofobia, es decir, miedo (y odio) a los pobres… Como sea, lo cierto es que en Roma la nueva divisi贸n fue de clases, fue econ贸mica: de un lado los ricos y los soldados, del otro lado el resto. Y ya que dijimos que la ciudadan铆a es libertad, y que la libertad es igualdad de poder, por qu茅 no preguntarse: 驴qui茅nes son hoy los que todav铆a est谩n fuera de la ciudadan铆a? 驴Son los extranjeros, los pobres… los extranjeros que son pobres? 驴Ser谩 ese el problema de la inmigraci贸n: una cuesti贸n de clases, un asunto de ricos y pobres?

A la ciudadan铆a romana tambi茅n la llam茅 ciudadan铆a ilustrada (al lado del nacionalismo 茅tnico de los rom谩nticos, Heidegger incluido), con lo que quiero decir: ciudadan铆a universal o universalista, y entonces pluralista, distinta de una ciudadan铆a cultural o culturalista, monista, cuando no racista. Dice el ilustrado Denis Diderot en la Enciclopedia: 鈥淒ebemos aqu铆 censurar a Puddendorf: al restringir el acceso a la categor铆a de ciudadano a aquellos que hab铆an fundado el Estado en la primera reuni贸n de familias y a sus sucesores, introdujo un requisito irracional, que sigue circulando y que [yo destaco] puede causar conflictos graves en el seno de las sociedades, al establecer una separaci贸n insuperable entre los ciudadanos nativos y los naturalizados; en este error est谩 la ra铆z de la naturaleza mal entendida. Todos los ciudadanos, si atendemos a su categor铆a dentro de una sociedad, son igualmente nobles. La naturaleza no depende en exclusiva de la ascendencia, sino de los derechos comunes que pueden esgrimirse ante las magistraturas鈥.

驴No podr铆amos imaginar, inspirados en Roma, una ciudadan铆a no nacional, es decir, ni racial ni territorial, pero tampoco de ricos y pobres? Una ciudadan铆a fundada en el mito harto real de que todos venimos del extranjero, de que todos somos extra帽os. O, si se prefiere, 驴no podr铆amos imaginar una ciudadan铆a que tiende a identificarse con lo humano, con lo que nos gusta y no nos gusta de lo humano, quiz谩s tal como la Declaraci贸n de los Derechos del Hombre y el Ciudadano franc茅s devino o est谩 deviniendo 鈥攕e supone鈥 聽una Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos? 驴No podr铆amos, en fin, imaginar una ciudadan铆a coordinada entre Estados-naci贸n? 驴No es o iba a ser eso la Uni贸n Europea?

Ahora, claro, todo esto suena muy bonito, cuando el asunto ser铆a que suene real. Pero al menos qued茅monos con eso que dicen: que todos los caminos llevan a Roma.

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(D铆as despu茅s de terminado este texto, el gobierno estadounidense comenz贸 a separar a padres e hijos, a encerrar ni帽os, como parte de su pol铆tica antiinmigraci贸n; luego, ante la presi贸n p煤blica, Donald Trump firm贸 una 鈥渙rden ejecutiva鈥 que permite encerrar juntos a padres e hijos). En paralelo, el nuevo gobierno italiano rechaz贸 un barco con migrantes y ha comenzado a hablar de resolver el 鈥減roblema gitano鈥. Tambi茅n fue asesinada una mujer en el centro de Santiago, los culpables ser铆an ecuatorianos y en el sitio de la radio B铆o B铆o, donde se informa del hecho, los primeros dos comentarios de los lectores dicen: 鈥淓cuatorianos? Cada vez estamos m谩s mal鈥 y 鈥淕racias a los zurdos de porquer铆a que dejaron entrar perros y gatos!. Deben comenzar a deportar todos los ilegales. La primera responsabilidad del gobierno es con los Chilenos鈥.)

+Juan Rodr铆guez M. (Santiago de Chile, 1983) estudi贸 filosof铆a y trabaja como periodista en el suplemento聽Artes y Letras聽del diario聽El Mercurio.
+ Imagen: Philip Guston