Razones para odiar Villa Alemana. Natalia Berbelagua

           

Si Dios existe debiera caer un meteorito/ del tama√Īo de Villa Alemana en Villa Alemana/ No he visto un asunto m√°s ordinario que este: salir con un dj que tiene un porsche pero en vez de ir cabellera al viento por una carretera/ Terminar con los ojos cerrados y el pelo seco por la tierra de la avenida/ Yo viv√≠a en la casa naranja/ pero antes fue una rosada de tres pisos/ mi madre me llev√≥ de un brazo/ No le importaron mis llantos/ ni dar mal la prueba en el colegio/ En la casa 1 viv√≠a una f√≠sica mucho m√°s libre que yo/ en la casa 2 un tipo mucho menos libre que yo con una b√≥xer que usaba toallas higi√©nicas/ en la 3 mi amigo Pablo/ Que estaba enamorado de m√≠/ escuchaba mis horribles peroratas sobre astronom√≠a/ Habl√°bamos por la ventana del ba√Īo/ √©l dec√≠a que se le hab√≠a ca√≠do en mi patio una pelota de golf/ Su hermana se llamaba Elena/ era mejor que yo en todos los aspectos/ sab√≠a cocinar/ era simp√°tica/ obediente/ para hacer re√≠r a la gente hablaba como protagonista de teleserie mexicana/ se muri√≥ de un d√≠a para otro/ atropellada por un doctor/ que no le prest√≥ auxilio/ y lleg√≥ el vidrio roto/ con el auto en malas condiciones/ en el estacionamiento del hospital lo retuvieron/ y ella lleg√≥ ah√≠ mismo para ser atendida/ Esa ma√Īana se quebr√≥ un vidrio/ ten√≠amos la costumbre con mi madre/ de cuando pasaba algo extra√Īo hablar sobre las iniciales de las cosas/ Se quebr√≥ un espejo/ mi amiga se llamaba Elena Escobar/ El pelo lo ten√≠a frisado/ Como en una peluquer√≠a barata/ Me enter√© por casualidad/ me sub√≠ a una micro/ me baj√©/ me sub√≠ a otra micro de vuelta/ mi madre sal√≠a de la ducha/ ten√≠a la pintura corrida/ me dijo: te avisaron/ Yo abr√≠ los ojos como platos/ me tuve que sentar tras la noticia/ Otra amiga/ que ten√≠a la piel amarilla como Los Simpsons/ pero no de ictericia sino de leucemia/ muri√≥ en Madrid esperando un trasplante/ la √ļnica que no llor√≥ fue su hermanastra/ que iba en el otro curso/ la odiaba/ porque su pap√° era un maldito/ Nosotras viv√≠amos en la casa 4/ mi mam√° trabajaba en propiedades/ yo deb√≠a cuidar a mis hermanas/ eran buenas para quebrar vidrios/ En la casa 5 viv√≠a la hermana de mi abuela/ se juntaban a conversar y tomar el t√©/ no recuerdo haberlas visto tan felices/ como esa tarde en que se hicieron la permanente y se perdieron/ vimos dos cabezas crespas pasar en un taxi de largo/ En la casa seis viv√≠a un hombre que me invitaba al teatro/ yo le hablaba poco/ la casa siete estaba vac√≠a/ en la ocho vend√≠an disfraces/ hab√≠a una ni√Īa bizca/ que me crispaba los nervios/.

Para mi cumplea√Īos n√ļmero quince/ todos me regalaron rosas/ ramos/ flores sueltas/ me sent√≠a como una miss/ odiaba Villa Alemana/ me parec√≠a un pueblo desgraciado/ pero ten√≠a que hacerlo amable/ nos cambiamos a otra casa/ una blanca con un gran patio/ hubo una guerra de humedad/ que hizo florecer callampas en las esquinas/ las calas estaban preciosas/ dec√≠an que antes hubo una cl√≠nica veterinaria/ ten√≠a de vecino/ un compa√Īero de colegio/ se llamaba Jorge/ era guapo pero ten√≠a la boca muy grande/ me ped√≠a los cuadernos/ era una excusa/ despu√©s sali√≥ con mi amiga/ y se acab√≥ toda la historia. /Ten√≠a unas amigas gemelas/ que ten√≠an los dientes imposibles/ adem√°s eran canutas/ lo √ļnico bueno es que les gustaba caminar/ y as√≠ and√°bamos un kil√≥metro y medio de ida y de vuelta/ ten√≠an un hermano con s√≠ndrome de down/ su madre ten√≠a cara de cansada/ la m√≠a de loca.

Duramos poco en esa casa/ la hermana de mi abuela se fue a Quilpu√©/ Una metr√≥polis comparada con Villa Alemana/ La casa era naranja/ quedaba en una esquina/ cay√≥ la rueda de un cami√≥n en el techo/ ve√≠a una teleserie brasile√Īa/ hubiese sido mi √ļltimo culebr√≥n/ ¬†de haber ca√≠do m√°s abajo/ al lado hab√≠a una verduler√≠a/ El tipo se llamaba Igor/ lo √ļltimo que tuvo fue una meningitis/ qued√≥ en estado vegetal/ era amigo del Dj del Porsche/ que preguntaba insistentemente sobre m√≠/

Hab√≠a nacido en Zambia/ hijo de padres exiliados/ era guapo/ pero tonto/ yo le ten√≠a paciencia/ ese a√Īo me gradu√© del colegio / e invit√© a un argentino con el que me carteaba/ nos hab√≠amos conocido en Re√Īaca/ ba√Ī√°ndonos en el mar/ Lo fui a buscar al bus/ pens√© que no hab√≠a llegado/ se baj√≥ un pajarraco moreno/ con mala cara/ me dijo : vos ch√©vate la cajita/ eran doce litros de sidra y no s√© cu√°ntos dulces de leche/ ten√≠a miedo de quebrarlos todos/ y cortarme las piernas/ √©l no hablaba nada/ ya me ten√≠a aburrida/ en la fiesta no quer√≠a ni verlo/ al d√≠a siguiente escuch√© su voz/ a las ocho de la ma√Īana/ ¬ŅQu√© le pasa a Natalia que no se levanta?/ ¬ŅQu√© est√° enferma?/ Ten√≠a ganas de decirle: √°ndate hijo de puta de vuelta a tu pa√≠s/ d√©jame dormir en paz/ Esa tarde mi madre sali√≥/ y yo quer√≠a quedarme sola en la casa/ tuve que quedarme con √©l/ cuando volvieron/ nos oblig√≥ a fotografiarnos/ toda la familia/ Me pidi√≥ ir a dejarlo al terminal/ pero le dije que no/ √©l se subi√≥ a un taxi/ le dije que llamara cuando llegara a Mendoza/ √©l respondi√≥: si no shamo es porque choc√≥ el micro/ Nunca m√°s supe de √©l.

Nunca me gust√≥ la casa blanca/ la pieza me ca√≠a mal/ estuve a punto de enloquecer/ mirando a mi familia como en un teatro/ mis catitas ten√≠an quince a√Īos y murieron/ con las cabecitas apoyadas en los baldes de agua/ a√Īos antes la p√°jara/ le hizo un hoyo en el cuello al p√°jaro/ de tanto picotearlo/ mi abuela lo tomaba/ con el pa√Īo de cocina/ le pon√≠a Povidona/ o alcohol para seg√ļn ella sanarlo/ La noche en que muri√≥ la √ļltima catita/ pi√≥ de una manera rara como diciendo/ ven a verme que estoy muriendo.

La casa estaba al lado de la l√≠nea del tren/ por la noche pasaban carros con metales pesados/ en esa recta muri√≥ un conocido/ caminando por la mitad con los aud√≠fonos puestos/ tambi√©n un vagabundo famoso/ novias/ escolares/ la mujer joven que perdi√≥ el juicio hija de una dentista/ Yo soy nieta/ sobrina/ bisnieta de dentistas/ pero aun no he enloquecido/ sub√≠ a hacer una manda al cerro de las apariciones/ Karol Romanov era en verdad un ni√Īo/ utilizado por la dictadura/ ten√≠a que comer tierra/ sufrir de dolores al cuello de tanto mirar el cielo/ esconder ostias en los calcetines/ ser tratado como un Dios/ o como un √≠dolo/ las viejas del c√≠rculo/ lo manten√≠an y cuidaban/ le compraban chelas de litro/ cuando ya era mujer/ y ten√≠a problemas hep√°ticos/ tiempo despu√©s muri√≥/ las viejas segu√≠an junt√°ndose.

En otra casa blanca/ que no era la m√≠a/ se juntaban los neonazis/ una compa√Īera llegaba con bototos/ de cordones blancos/ despu√©s con panfletos/ fui una vez enga√Īada/ca uno de esos bautizos/ hombres morenos gritaron/ Heil Hitler/ mientras la guagua miraba/ con los ojos abiertos/ en medio de un c√≠rculo/ el horror tercermundista.

+ Natalia Berbelagua (Santiago, 1985). Ha publicado los libros de relatos Valporno (2012), La Bella Muerte (2013), Domingo (2015) y el poemario La marca blanca en el piso de un cuerpo baleado (2016). Valporno fue traducido al italiano por Edicola Ediciones. Ha publicado en diversas antologías, entre ellas We rock de Ediciones B y El arte de la sonrisa, de Suburbano ediciones, Miami. Actualmente imparte talleres literarios experimentales como narrativa autobiográfica y genealogía.