Entrevista a Lina Meruane. Contra los hijos

Es una diatriba sobre la maternidad como imperativo y sacrificio, la privatizaci贸n de la crianza, la formaci贸n de hijos tiranos, todo ello con un sentido progresista. La escritora chilena reconoce que ha sido tentada por el 谩ngel femenino, capitalista, que quiere devolver a las mujeres a la casa.

Por Juan Rodr铆guez M.

*Foto de la autora: Clar铆n

La escritora inglesa Virginia Woolf (1882-1941) habl贸 en 1931, frente a una asamblea de mujeres profesionales, sobre el acecho y del eterno retorno del “谩ngel de la casa”, de la maternidad, de lo femenino. Un 谩ngel que la tentaba, que se interpon铆a entre ella y su autonom铆a, su escritura, que la culpaba por su falta de destrezas dom茅sticas, y sobre todo, por evadir la obligaci贸n de ser madre. Woolf estuvo a punto de caer, pero, tal como Lutero lo hizo contra el diablo 鈥搎ue cuatro siglos antes quiso tentarlo鈥, la escritora agarr贸 su tintero y lo lanz贸 contra la cabeza del 谩ngel. 鈥淔ue con las herramientas de la escritura que se deshizo de 茅l, o de ella, del molesto 谩ngel. Crey贸 que pod铆a acobardarlo a golpes de tinta, pero pronto comprendi贸 que es mucho m谩s dif铆cil matar a un espectro que a una realidad鈥, escribe Lina Meruane (Santiago, 1970) en su ensayo Contra los hijos (Random House), cuando recuerda la historia de Woolf.

Meruane no menciona a Lutero, pero el paralelo est谩 ah铆: el 谩ngel femenino 鈥攄om茅stico, materno鈥 es el diablo, la tentaci贸n, por qu茅 no el placer, pero sobre todo es la culpa. Contra 茅l escribe Meruane, autora de las novelas P贸stuma (2000), Cercada (2000), Fruta podrida (2007) y Sangre en el ojo (2012, Premio Sor Juana In茅s de la Cruz); de los relatos Las infantas (1998) y los ensayos Viajes virales (2012) y Volverse palestina (2014), adem谩s de este.

Meruane aclara en su ensayo que no escribe contra los ni帽os, sino que contra los hijos. Precisamente contra el deber de ser madre, la presi贸n social, que regresa bajo el disfraz de un nuevo progresismo que llama no solo a tener hijos, sino que adem谩s a entregarles todos los cuidados a costa de la mujer, a prolongar la lactancia, consentir al ni帽o y una serie de imperativos y naturalismos 鈥攗na s煤per madre鈥 cuyo resultado, seg煤n la autora, implica el regreso de las mujeres a la casa y la coronaci贸n de hijos tiranos. Ella, en cambio, aboga por socializar la crianza.

El libro se public贸 en 2014 en la c茅lebre colecci贸n Versus de la editorial mexicana Tumbona. Este a帽o lo reedit贸 Literatura Random House, revisado y ampliado.

驴El 谩ngel del 鈥渕andato femenino鈥 se ha interpuesto entre t煤 y tu escritura?

鈥擸o no he sido inmune al 谩ngel pero, como lectora temprana de Woolf, s茅 que siempre est谩 al acecho y ahora, m谩s vieja, y sobre todo despu茅s de escribir este libro, entiendo mejor sus trucos ret贸ricos. Cuando lo oigo venir agarro mi estuche y se lo lanzo como hac铆a la Woolf con tu tintero. Y le lanzo tambi茅n un vade retro.

鈥擡n los agradecimientos de esta reedici贸n dices que aprovechaste 鈥渃ada una de las cr铆ticas enemigas, las m谩s ensa帽adas, las m谩s pasionales…鈥. 驴Hubo mucha sa帽a y pasi贸n? 驴Hay alguna cr铆tica que te sorprendiera especialmente?

鈥擡ste libro tuvo una primera versi贸n, algo m谩s corta, en un sello independiente mexicano que lamentablemente acaba de cerrar; debido a esa edici贸n me toc贸 presentar el libro en varios puntos y entre el p煤blico siempre hab铆a alg煤n hombre indignado que lanzaba su cr铆tica o su advertencia. Tambi茅n hubo, en Chile, un art铆culo de una bloguera y otro de una escritora, ambas madres, que respondieron con enojo. Y luego estuvieron las entrevistas, las conversaciones privadas, y tambi茅n los posteos, aunque estos 煤ltimos dej茅 de leerlos porque no parten de una lectura sino de un prejuicio y de un odio y suelen ser espacios para el ensa帽amiento personal. Eso no aporta nada a la reflexi贸n. Ninguna de estas cr铆ticas, ni siquiera una especialmente ensa帽ada que apareci贸 en un peri贸dico espa帽ol, me sorprendi贸 especialmente; todas, en mayor o menor medida, eran esperables: si una abre la compuerta de un tema tan silenciado y sacralizado no puede pretender que nadie entre.

Tal vez el principal sujeto de tu diatriba son las mujeres que reivindican la preeminencia de los hijos desde el progresismo e incluso el feminismo. 驴C贸mo evitar que el cuestionamiento a esa posici贸n se convierta en otro ataque o culpabilizaci贸n de las mujeres, en hacerlas sentir mal por ser madres tal como se hace sentir mal a las mujeres que no quieren hijos?

鈥擡l cuestionamiento no es a la maternidad en s铆 misma, sino a la aceptaci贸n del viejo modelo de maternidad intensiva, llena de condiciones y de acusaciones contra quienes no lo siguen; ese mandato conservador viene disfrazado de progresista. Muchas mujeres dejan de tener hijos o los postergan precisamente porque la tarea les parece imposible de combinar con otros deseos igualmente v谩lidos, las obliga a elegir para no sentirse culpables por no ser la buena mam谩 tal y como se est谩 definiendo ahora, o a hacerlo todo ultra bien contra s铆 mismas, abandon谩ndose ellas.

驴Por qu茅 ocurre que las luchas por la autonom铆a de las mujeres terminan enfrentando a personas que, creo, est谩n de acuerdo en lo fundamental, en la lucha contra el machismo, los abusos, etc茅tera (por ejemplo, las intelectuales y artistas francesas que se manifestaron contra el movimiento #metoo).

鈥擟on temas tan centrales siempre va a ser dif铆cil estar de acuerdo, no solo porque el pensamiento cr铆tico empuja a una constante revisi贸n de las ideas sino porque las ideas provienen de contextos hist贸ricos y culturales distintos. Cada pensadora, cada intelectual, es un mundo atravesado por experiencias de g茅nero, de clase, de raza, y ve las cosas desde distintos prismas. Pero es bueno que esto sea as铆, que exista esta discusi贸n 鈥揺l acuerdo instant谩neo entre gente diferente me parece sospechoso mientras que la tensi贸n del debate entre gente que parte de un mismo antagonismo (al machismo, en este caso) permite iluminar zonas ocultadas en el primer momento y afinar las ideas. Este debate no soslaya la existencia de un problema, lo que hace es apuntar a contextos distintos que enriquecen la discusi贸n.

Observas 鈥渃on alarma que la cuesti贸n de los hijos no ha prosperado鈥. 驴La crianza es hoy el mayor o m谩s fundamental obst谩culo para la igualdad de g茅neros, para la autonom铆a de la mujer?

鈥擡sta cuesti贸n es m谩s compleja que los hijos, es un problema estructural. Se trata de c贸mo pensamos el lugar de la mujer en nuestra sociedad, en todos sus aspectos, y la cuesti贸n de los hijos es un s铆ntoma de un retorno de valores conservadores asociados al auge 鈥搚o lo llamar铆a la crisis鈥 del sistema capitalista. Si miramos hacia atr谩s, vemos que cada ola feminista intent贸 ampliar los espacios de participaci贸n de las mujeres. El derecho a la educaci贸n, el derecho al voto, la igualdad de los sexos ante la ley. La equidad econ贸mica. Temas que no est谩nzanjados, porque, por ejemplo, la discriminaci贸n laboral y la desigualdad econ贸mica de las mujeres no est谩n resueltas. A esto se sumar谩 el cuestionamiento de la universalidad de los valores masculinos, y de los valores occidentales, y la celebraci贸n de la diferencia. En cada momento la cuesti贸n de los hijos ha resurgido como impedimento. Pero insisto, se trata de un problema estructural que tiene muchas puntas. Hoy volvemos a discutir el viejo asunto del acoso sexual, y conectado con esto, el femicidio. Esto 煤ltimo es, por supuesto, lo m谩s grave y urgente, la cifra de asesinadas es impactante, y se puede leer como un contragolpe a la liberaci贸n. Es el precio m谩s alto que las mujeres estamos pagando por decir no.

鈥擳ambi茅n apuntas que el Estado o la sociedad no se hacen cargo de los hijos, de la crianza. 驴Los ni帽os al jard铆n porque es a esa edad donde se marcan las diferencias o porque liberan a sus madres?

鈥擯ara hacer compatibles todas las aspiraciones de las mujeres, mientras vamos resolviendo los dem谩s problemas pendientes que aumentan a medida que el Estado se va restando de su misi贸n custodial.

Los padres

En Teor铆a King Kong, Virginie Despentes dice que el machismo tambi茅n es una trampa para los hombres, que la ventaja pol铆tica de los hombres sobre las mujeres tiene un costo: 鈥渆l cuerpo de las mujeres pertenec铆a a los hombres; en contrapartida, el cuerpo de los hombres pertenec铆a a la producci贸n, en tiempos de paz, y al Estado, en tiempos de guerra. La confiscaci贸n del cuerpo de las mujeres se produce al mismo tiempo que la confiscaci贸n del cuerpo de los hombres. Los 煤nicos que salen ganando son los dirigentes鈥.

Valga la cita a prop贸sito de una pregunta que plantea Meruane en su libro: 驴d贸nde est谩n los padres en su alegato contra los hijos?

鈥擡s que, en efecto, los padres han estado ausentes de la casa y de esta discusi贸n y ojal谩 empezaran a participar de esta reflexi贸n desde una posici贸n comprometida, como algo que tambi茅n les toca asumir con todos sus costos y no desde la comodidad del observador externo. Y quiero apuntar ac谩 que aunque no estoy de acuerdo con todo lo que plantea Despentes en ese libro, ella se帽ala lo poco revisadas que est谩n las masculinidades. Las mujeres llevamos siglos pensando nuestro dif铆cil lugar en el 谩mbito privado y p煤blico; hemos reflexionado sobre los modelos de maternidad, sobre los costos de salir de casa (Despentes, siguiendo a Camille Paglia, considera que la violaci贸n es ese peaje de salida que imposibilita el regreso a lo dom茅stico), nos hemos manifestado sobre el reconocimiento de nuestros derechos, sobre la discriminaci贸n laboral y sobre c贸mo la clase y la raza se cruzan con los problemas de g茅nero. Por supuesto, no todas han hecho esa reflexi贸n ni todas llegan a las mismas conclusiones, pero se ha pensado y se ha escrito y se ha batallado. La reflexi贸n sobre las masculinidades, en cambio, est谩 todav铆a en pa帽ales. Es dif铆cil encontrar voces masculinas de las generaciones pasadas discutiendo su paternidad, su rol dentro de la casa, el abandono de los hijos, tan frecuente y nada estigmatizado. Los padres comprometidos y agobiados o desesperados o encantados con ese rol, s贸lo empiezan a aparecer ahora, entre escritores y pensadores m谩s j贸venes, y esto, sin duda, dar铆a para otra diatriba.

鈥斅縋or qu茅 dices que detr谩s de la s煤per mam谩, del 谩ngel de la buena madre est谩 el 鈥溍gel-capitalista鈥?

鈥擡se es un 谩ngel dif铆cil de ver porque lo tenemos encima, porque participamos del sistema capitalista aun cuando no resistamos a 茅l. La l贸gica del capitalismo es muy perversa: nos empuja a conseguir que los hijos sean exitosos (premisa insoslayable del capitalismo, el 茅xito, su fantasma es el fracaso y 驴qui茅n quiere fracasar?), pero ese 茅xito no lo asegura el Estado sino que queda en manos de la familia, porque el capitalismo busca debilitar o hacer desaparecer los aportes del Estado a la ciudadan铆a. La educaci贸n p煤blica de calidad que antes aseguraba la movilidad social est谩 muy atacada, la salud p煤blica, atacada, las pensiones, reducidas… 驴C贸mo no van a estar preocupados los padres y madres de que sus hijos vayan a sobrevivir en el sistema, a tener un futuro, el futuro que el sistema le dice que consiguen quienes los merecen? Pero para que esto suceda, y est谩 dicho m谩s largo en mi ensayo, el sistema cuenta con el trabajo no pagado de las madres (y algunos padres) que hoy est谩n compensando todo lo que ya el Estado no les asegura. Y a esto hay que agregar que para que nuestros hijos sean exitosos deben competir con los otros hijos. Hemos dejado de pensar en el bien com煤n, lo hemos reemplazado por el bien individual. Eso me parece muy pernicioso.

鈥擸 entonces, 驴qu茅 hacer, c贸mo matar al 谩ngel?

鈥擰u茅 te puedo decir, la caracter铆stica del 谩ngel materno es que se las ingenia para regresar, si es que del todo alg煤n vez se va. Por eso mujeres y hombres debemos estar alerta, ser m谩s cr铆ticos con los discursos imperantes, siempre desconfiar y saber que eso que se dice 鈥渓o normal鈥 es una construcci贸n y que como toda construcci贸n puede ser deconstruida. El poder siempre nos dice que hay una manera de hacer las cosas pero las cosas siempre se pueden hacer de otra manera, de una manera m谩s justa, que nos aseguren un vivir mejor juntos. Es importante no caer en visiones pesimistas, tan aliadas con el pensamiento conservador, y m谩s bien buscar modelos mejores, confiar en que es posible cambiar las cosas, desordenarlas. Y para eso no hay una f贸rmula, yo no propongo ninguna en este libro porque cada uno tiene que buscarla, negociarla, discutirla, este libro no es m谩s que una mirada sobre el lugar que los hijos ocupan hoy en nuestra cultura, no es m谩s que una advertencia para que cada una y cada uno vea c贸mo echar a su 谩ngel de la casa.

+Juan Rodr铆guez M. (Santiago de Chile, 1983) estudi贸 filosof铆a y trabaja como periodista en el suplemento Artes y Letras del diario El Mercurio.