Siniestra: ni a misa contigo. Amanda Contreras

  1. Uso el reloj en la mano derecha, la 煤nica vez que intent茅 jugar tenis sacaba con la mano derecha pero luego pegaba con la izquierda, chuteo y pateo con el pie izquierdo, escribo con la mano derecha, como con cualquiera de las dos manos, cuando imagino que pego un combo no s茅 si lo dar铆a m谩s fuerte con el pu帽o izquierdo o el derecho.
  2. Reci茅n a los nueve o diez a帽os, cuando me hicieron un encefalograma, descubr铆 que de ni帽a (m谩s ni帽a que los nueve o diez a帽os) hab铆a sido zurda. Por mal comportamiento, del colegio me hab铆an mandado al psic贸logo y al neur贸logo. En realidad eran una psic贸loga y una neur贸loga. La psic贸loga me hizo resolver juegos de habilidad, supongo que para saber si era idiota, y la neur贸loga me mand贸 a hacer el encefalograma.
  3. Me mandaron al psic贸logo y al neur贸logo porque la directora del colegio qued贸 espantada de que una ni帽a 鈥渢an tranquila鈥 y de 鈥渂uena familia鈥 como yo le hubiese dicho una insolencia a una profesora. Todav铆a creo que mi mestizaje tirado al claro influ铆a en su juicio.
  4. En ese colegio, la profesora de castellano siempre me retaba porque seg煤n ella yo conversaba mucho. Un d铆a 铆bamos a alg煤n paseo los dos cuarto o quinto b谩sico. Hab铆a dos buses, y en uno de ellos estaba a cargo esa profesora. Yo no sab铆a a cu谩l de las dos micros subir, as铆 es que le pregunt茅 a la profesora si me iba con ella. Me dijo que no, que conmigo no iba ni a misa. 鈥淵o tampoco con usted鈥, le respond铆.
  5. La profesora de castellano se indign贸 cuando le dije que yo tampoco ir铆a a misa con ella; cit贸 para esa misma semana a uno de mis apoderados. No recuerdo si fue mi mam谩 o mi pap谩, s铆 recuerdo que mi pap谩 o mi mam谩 le dijo a la profesora que yo hab铆a sido insolente, pero que hab铆a respondido a la insolencia de ella; que ella se hab铆a puesto al nivel de una ni帽a chica. Una ni帽a de nueve (o diez) a帽os.
  6. Ten铆a que pasar toda la noche despierta para hacerme el examen cerebral. Mis pap谩s resolvieron que uno me acompa帽ar铆a en la vigilia, fue mi pap谩, y que ver铆mamos toda la noche pel铆culas de Cantinflas; una marat贸n antes de los maratones. Fueron, calculo, unos ocho VHS los que vimos, todos arrendados en el videoclub de la esquina. Funcion贸, me gustaba Cantinflas, me re铆 y, lo mejor, no me dorm铆. Seguramente tambi茅n ayud贸 mi ansiedad, esa noche en vela era como una aventura, y adem谩s iba a poder faltar al colegio.
  7. Cuando la neur贸loga vio el mamotreto de rayas que graficaban mis ondas cerebrales, me pregunt贸 si yo escrib铆a con la mano izquierda. Le dije que no. Luego, con esos martillos de goma, golpe贸 ciertos puntos de mis rodillas para examinar mis reflejos, o eso creo. No s茅 si ese examen tambi茅n le ayud贸 a descubrir mi olvidada siniestra. Me volvi贸 a preguntar si yo era zurda. Y cuando dijo zurda, no izquierda, record茅.
  8. Debo haber tenido cinco a帽os, porque estaba en k铆nder. Est谩bamos aprendiendo a comer, a tomar bien los cubiertos, sin empu帽arlos. Mi mam谩 hac铆a lo propio en la casa, me dec铆a que as铆 no se tomaban los cubiertos. Cuando en el jard铆n la profesora me dijo 鈥渁s铆 no se toma la cuchara鈥, 鈥渆s malo ser zurdo鈥, yo cre铆 que se refer铆a a la manera en que tomaba el cubierto, a que no deb铆a empu帽arlo. Solo cuatro o cinco a帽os despu茅s, frente a la neur贸loga, me di cuenta de que lo que me estaban corrigiendo era la mano con la que tomaba la cuchara. Seguro la del recuerdo no fue la 煤nica vez que me lo dijeron, ni la 煤nica vez que me obligaron a cambiar de mano. Hasta que lo lograron. No s茅 qu茅 cosa se ve铆a en los resultados del encefalograma que mostraba que en realidad yo no era derecha. 鈥淓res zurda contrariada鈥, me dijo la neur贸loga. Que, ahora que lo escribo, se me ocurre que es ser lo que ya no se es. Y eso s铆 que es siniestro.
  9. Viene al caso que nac铆 en una familia de derecha, momia; y yo evolucion茅 a lo que, seg煤n todos los signos, se llama izquierda. En las manadas son los animales zurdos los primeros en ser cazados por sus predadores, porque al huir el grupo, ellos, los zurdos, corren hacia el lado opuesto que sus compa帽eros. O eso cuenta un zurdo contrariado, Fernando Iwasaki. El diablo es zurdo; Dios, imagino, diestro.
Amanda Contreras (La Serena, 1982) vive desde los cinco a帽os en Santiago. Es profesora de Biolog铆a.