Precariat. Silvia Veloso

Roma no cay贸 en un d铆a. La decadencia es un proceso de carcoma cultural muchas veces indolente que puede demorarse varios siglos. Qui茅n sabe si en su momento los mismos romanos lo vieron venir, en los estertores del imperio no se prodigaron grandes mentes y sagaces pensadores como los que acompa帽aron los siglos de apogeo. El relato decadente tiene algo de voluptuoso, una tendencia complaciente a recrearse en s铆 mismo en el goce de la incierta y perezosa 茅pica del fin mientras transita al borde del abismo en la vivencia de la degradaci贸n de los valores, el ocaso cultural y el deterioro de las instituciones. Las civilizaciones y los imperios se agrietan. Se desmoronan y agonizan como un ahogado que no se terminara de ahogar, at贸nitos ante la fatalidad de su destino. En la secuencia, un orden sustituye a otro. Roma creci贸 y se hizo fuerte gracias a una cloaca. Siglos despu茅s, un cruce fat铆dico de gobernantes incapaces y sus luchas de poder, la presi贸n en las fronteras, la continua devaluaci贸n de la moneda, una nueva religi贸n de Estado, varias sequ铆as y erupciones que afectaron el clima y sucesivas plagas de viruela y peste, la llevaron al colapso. El agua dej贸 de correr en los acueductos, las cadenas de producci贸n y distribuci贸n de alimentos se fragmentaron provocando hambrunas, degradaci贸n del trabajo y revueltas y gran parte de la poblaci贸n urbana del imperio abandon贸 las ciudades pestilentes. A cambio de seguridad, Occidente se sumergi贸 en las tinieblas del servilismo feudal y la superstici贸n, dejando cuerpo y alma secuestrados en la ret贸rica y la ley de las espadas y las mitras durante siglos.

Cualquier parecido con la actualidad es mera coincidencia.

Lada Koroleva, es de Rostov-on-Don, tiene diecinueve a帽os y dos hijas muy peque帽as. Lada, su marido y las ni帽as viven ahora en Mosc煤. El a帽o pasado decidieron mudarse en busca de oportunidades. Cargando una gran caja mochila del Delivery Club y siempre con sus ni帽as, Lada hace repartos en la capital. Alguien que la vio en un vag贸n del metro con las peque帽as en brazos y la enorme caja de reparto en la espalda tom贸 unas fotos y las subi贸 a la red. Enseguida las im谩genes de Lada se viralizaron m谩s all谩 de Rusia.

Cuando Julia dej贸 Roma con sus dos hijos lactantes, la noticia de su partida no pas贸 de un comadreo dentro de los l铆mites del barrio.聽Fue la casera quien se encarg贸 de propagar chismes e insultos porque la panadera viuda se escabull贸 dejando sin pagar siete meses de alquiler.聽El marido de Julia no conoci贸 a los mellizos, muri贸 poco antes de que nacieran tratando de defender la ciudad de uno de sus m煤ltiples saqueos.聽Desde que Genserico tom贸 Cartago, los suministros de trigo de 脕frica dejaron de llegar a Roma con regularidad.聽De un d铆a para otro la ordenada vida de Julia la panadera comenz贸 a desmoronarse.聽Sola con los mellizos, sin trigo ni trabajo.聽Apenas en unos meses todo era deudas.

Miel Gibson, solo para corazones valientes. Profesora chilena con cuatro hijos y desempleada desde febrero lanza marca creativa de miel para sustentar a la familia durante la pandemia. La iniciativa es modesta y casera, pero ayuda a mantener los gastos de los chicos y la casa. En medio del desastre, las c谩ndidas voces moralistas del pensamiento positivo ponen el proyecto como ejemplo y vuelven a echar mano de ese lugar com煤n que pregona que “en cada crisis se esconde siempre una oportunidad”, como si por arte de magia y a simple fuerza de optimismo las masas planetarias de afectados pudieran salir del agujero negro en el que nos encontramos. Muy lejos de Santiago y por esos misteriosos caminos de la h铆perconectividad, el peque帽o y creativo emprendimiento llega a o铆dos de los representantes de William Wallace. Desde California, los abogados de Braveheart intiman a la profesora para que en 48 horas retire del producto la imagen del actor si no quiere enfrentar acciones legales. De repente, la feliz idea parece transformarse en un caso de David y Goliat del capital contempor谩neo.

La aparici贸n del Covid19 y las consecuencias del extraordinario confinamiento est谩n acelerando procesos. En su gesti贸n, la raz贸n sanitaria se aborda en t茅rminos pol铆ticos, econ贸micos e ideol贸gicos y desde esa misma l贸gica, los efectos econ贸micos que reci茅n comienzan a revelarse, se propagar谩n impactando la salud mental y f铆sica de millones de personas. En apenas unos meses los resultados son demoledores, destrucci贸n de millones de puestos de trabajo debido a la quiebra masiva de empresas y comercios de todos los tama帽os, aumento de la informalidad y anticipo acelerado de la automatizaci贸n en el tr谩nsito hacia la cuarta revoluci贸n tecnol贸gica. Desempleo estructural que se prev茅 de largo plazo. Y sobre todo, una precarizaci贸n alarmante de las condiciones laborales y de la calidad de vida, incremento de la desigualdad y de la tensi贸n social. Si esta vez no es el fin de la historia, tal vez sea el fin de la clase media. El cruce de acontecimientos que puede dar lugar a la materializaci贸n extendida y cr贸nica del precariado.

En marzo de 2019, una primera imagen de Lada Koroleva ya hab铆a aparecido en la red social rusa VKontakte. En la foto se ve a Lada por las calles de Rostov empujando un carrito de beb茅 y con una caja de Yandex.Eats en la espalda. Los productores enseguida identificaron una buena historia. En varias entrevistas de prensa y en un talk show de televisi贸n, Lada dijo que comenz贸 a trabajar en el delivery cuando el ej茅rcito reclut贸 a su pareja para hacer el servicio militar. Con lo que ganaban no consegu铆an sustentar a la familia. Entonces busc贸 un ingreso extra y como no tiene quien le ayude con las ni帽as, siempre las lleva consigo al trabajo. M谩s tarde, en otra aparici贸n, Lada inform贸 que buscaba apartamento porque estaba harta de que su marido, al regreso del ej茅rcito, pasara el d铆a jugando video juegos sin ayudar en nada, iba a separarse. La fama y la exposici贸n tuvieron retorno inmediato. La gente es buena y generosa, c贸mo no iba a conmoverse ante las penurias de una joven madre luchando por sobrevivir en un ambiente en el que el trabajo es cada d铆a m谩s precario. A trav茅s de cadenas solidarias en las redes, a Lada comenzaron a llegarle pa帽ales, juguetes, ropa y comida de beb茅. Tambi茅n algunas donaciones en dinero.

Julia no lleg贸 muy lejos. Pensaba regresar a su aldea de monta帽a en el Piamonte donde a煤n ten铆a familia y la plaga hac铆a menos estragos. El trayecto era peligroso, pero no ten铆a opci贸n. Se uni贸 a una caravana de comerciantes y desplazados que avanzaba por caminos secundarios apartados de las v铆as troncales. Al verla caminando con las dos criaturas y cargando un enorme fardo en la espalda, una mujer le hizo lugar en su carreta. Llevaba salazones de pescado y ella misma parec铆a una sardina salada y tiesa. La caravana se dirig铆a al norte. La misma ruta por la que los invasores bajaban hacia el sur.

Tras el impacto medi谩tico del caso, la profesora chilena Yohana Agurto ha multiplicado sus seguidores en Instagram y las ventas de Miel Gibson. Los representantes de William Wallace han accedido a un acuerdo y tan solo piden que se retire del producto la imagen de Braveheart. El frasco de miel con la etiqueta original que gener贸 el conflicto es ya un objeto de culto y la profesora chilena ha recibido pedidos de M茅xico y Brasil. El exitoso desenlace refuerza a los paladines del pensamiento positivo en su convicci贸n de la crisis como oportunidad. Superado el desasosiego provocado por el email de California, todos estamos felices viendo que en justicia, de nuevo David ha vencido a Goliat. La esforzada docente se siente m谩s tranquila y ha comentado a la prensa: 鈥淓l otro d铆a tuve un sue帽o en la noche. So帽茅 que ten铆a una tienda donde no solamente ten铆a mieles sino hasta merchandising y un delantal con una abeja鈥. Algo en el sue帽o de Yohana se parece al cuento de la lechera. Y es que la historia a煤n no ha terminado. En ese momento Yohana todav铆a no sabe que lo peor est谩 por llegar.

Precariat o precariado suena a sociedad secreta, a secta, a herej铆a del siglo XII. La palabra es un neologismo que combina precariedad y proletariado. El t茅rmino se populariz贸 a partir de la publicaci贸n en 2011 del libro The Precariat: The New Dangerous Class de Guy Standing, profesor de Econom铆a de la Universidad de Londres y uno de los promotores de la renta b谩sica universal. Ya aparece en el peculiar Manifesto Bio-Pop del Precariato Metroradicale de 2004 y Chomsky tambi茅n lo utiliza en el art铆culo Plutonomy and The Precariat publicado en 2012.

El precariado es una nueva estructura de clase social emergente que surge del capitalismo de flujos intensivos impulsado a partir de los a帽os 80 por el modelo econ贸mico neoliberal y sus pol铆ticas radicales de libre mercado y flexibilizaci贸n del trabajo. El precariado lo integran personas que rechazan el antiguo consenso y los esquemas pol铆ticos establecidos en el siglo XX. Este fen贸meno no es un accidente ni el reflejo del fracaso del sistema econ贸mico, sino un efecto proyectado por el propio modelo neoliberal. La apertura globalizada de mercados que se aceler贸 expansivamente en los a帽os 90, incorpor贸 m谩s de dos mil millones de personas a las nuevas cadenas de producci贸n, triplicando por tres la mano de obra disponible para la industria en un breve per铆odo de tiempo. Las expectativas salariales de los trabajadores de pa铆ses asi谩ticos emergentes y lo que estaban dispuestos a aceptar por su trabajo, muy inferior al costo laboral de las grandes econom铆as de Occidente, coloc贸 gran presi贸n a la baja sobre los salarios en los pa铆ses desarrollados. A partir de entonces comenz贸 a producirse una brecha de desigualdad creciente entre quienes reciben ingresos por rentas del capital y quienes los reciben por el trabajo. Si todos los caminos conducen a Roma, todas las causas que han terminado por desencadenar estos desequilibrios provienen de los excesos del sistema neoliberal.

Para Standing, el empleo temporal o inseguro no es el 煤nico factor que define al precariado. Se帽ala como condiciones aun m谩s relevantes, la ausencia de una identidad ocupacional que proporcione una narrativa de vida, la falta de acceso a prestaciones sociales y una continua p茅rdida de derechos. Se trata adem谩s de la primera clase emergente en la historia con cualificaci贸n superior al tipo de trabajo que desempe帽a y se caracteriza por estar sometida a una constante sensaci贸n de v茅rtigo e incertidumbre que produce estr茅s y ansiedad, adem谩s de una violenta ira. El precariado no es homog茅neo, integra grupos de origen diverso, hijos de la clase obrera tradicional relegados de las oportunidades de trabajo y golpeados por la globalizaci贸n, emigrantes y minor铆as desadaptadas en su entorno y j贸venes con formaci贸n universitaria superior que en los engranajes del sistema no consiguen concretar las expectativas que el propio sistema les prometi贸. Los dos primeros tienden a ser m谩s permeables a los discursos populistas y nacionalistas de la extrema derecha emergente. El tercer grupo suele ser progresista, reniega del stablishment y se manifiesta en contra de todas las estructuras del consenso pol铆tico y econ贸mico.

2008 inicia el cierre de un ciclo. En los a帽os que siguieron, la econom铆a dopada a base de imprimir e inyectar dinero ha dado una falsa sensaci贸n de recuperaci贸n que eclosiona en la actualidad con la aparici贸n sorpresiva de la pandemia y su efecto de paralizaci贸n casi total de las actividades. La expansi贸n de la econom铆a de plataformas, el avance hacia la automatizaci贸n y especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial, est谩 impactando no solo a la mano de obra no cualificada, paulatinamente va desplazando tambi茅n a profesionales del segmento salariat, personas asalariadas con formaci贸n y conocimientos espec铆ficos cuyas habilidades comienzan a ser remplazadas por algoritmos cognitivos. Una tendencia de precarizaci贸n que lleg贸 para quedarse y que se intensificar谩, no solo en relaci贸n al empleo si no a la calidad de los servicios p煤blicos y prestaciones sociales porque en la evoluci贸n del capitalismo algor铆tmico se prev茅 que, con el tiempo, la funci贸n del Estado contin煤e diluy茅ndose. O bien,聽por el contrario, que el control estatal avance hacia modelos de corte autoritario que amenacen libertades ciudadanas.

Phillip Brown, autor del libro The Global Auction, habla de un proceso de taylorismo digital indicando que gran parte de la fuerza de trabajo que antes era contratada por su expertise y talento est谩 siendo estandarizada, lo que continuar谩 llevando los salarios a la baja. El trabajo tal como lo conceb铆amos est谩 cambiando. Como suced铆a en las subastas de actividades temporarias para mano de obra no cualificada en los grandes puertos de Europa durante el siglo XIX, en el futuro pr贸ximo la forma habitual de acceder al trabajo puede generalizarse adoptando el modelo bajo demanda o por subasta, oportunidades por hora, por d铆a, por proyecto. Ya es un hecho en el formato call on que utilizan las principales plataformas de servicios (Uber o Airbnb) o en las que conectan la demanda de talento con trabajadores freelance descentralizados (UpWork o Toptal).

Para Damon Silvers, abogado y asesor que ha ejercido varios cargos p煤blicos en la administraci贸n norteamericana, a medida que se incrementa la automatizaci贸n productiva y entramos en la l贸gica de la digitalizaci贸n, en la relaci贸n que juega el capital, el trabajo y la tecnolog铆a, el empleo puede ir conform谩ndose como una sucesi贸n de tareas de corto plazo. Jeremy Rifkin, economista, activista y te贸rico social, va un paso m谩s all谩. Considera que la precarizaci贸n es un per铆odo intermedio que desembocar谩 en una era sin trabajo. La expansi贸n de la rob贸tica, la inteligencia artificial, la automatizaci贸n y el control de la informaci贸n y de los datos, dar谩 paso a una econom铆a que podr谩 prescindir casi por completo de fuerza de trabajo humana. En ese escenario, la renta b谩sica universal ser谩 imprescindible, se necesitar谩n nuevos y muy diferentes modelos de consenso y un profundo cambio socio-cultural y pol铆tico que horizontalice las estructuras. Para Rifkin, la respuesta a la crisis clim谩tica, a la disrupci贸n del ecosistema y a la desigualdad creciente en la distribuci贸n de riqueza es la econom铆a colaborativa, de costo marginal cero, que deje atr谩s los combustibles f贸siles y se sustente en energ铆as renovables. Para economistas m谩s carnavalescos, en ese futuro sin trabajo, el pan y circo del momento ser谩n la renta b谩sica, la marihuana y el entretenimiento gratis.

Lada Koroleva ha sido acusada de fraude por algunos de sus mismos bienhechores.聽Dicen que inventa historias sobre su separaci贸n y desamparo para sacar dinero a costa de la buena voluntad del p煤blico y los donantes.聽A principios de agosto la chica hizo su descargo en un programa de televisi贸n diciendo que la vida le ha ense帽ado que es mejor s贸lo recibir ayuda en forma de trabajo, pues cuando el apoyo llega en聽dinero, siempre terminan por saltar las sospechas.聽Seg煤n sus declaraciones, ahora trabaja el turno de noche en una florister铆a, limpia apartamentos y contin煤a ocasionalmente con el delivery para completar la renta. Aunque su objetivo es dejarlo para que sus ni帽as, que han vivido as铆 desde que nacieron, no sigan teniendo que trabajar.聽Posteriormente han aparecido en Instagram nuevos llamados a transferir dinero a una cuenta bancaria para ayudar a Lada Koroleva.聽Hasta la fecha, no se sabe si ella tiene alguna relaci贸n con esa iniciativa.

Julia sin apellido se perdi贸 en el tiempo como la mayor铆a de mortales a lo largo de la historia. La vieja sardina salada y tiesa la entreg贸 por unas monedas a la retaguardia de abastecimiento del grupo de invasores que los intercept贸 no muy lejos de Roma. Los mellizos se los qued贸. Parec铆an sanos y robustos, tendr铆a oportunidad de sacar mejor tajada en otra ocasi贸n. De nada le serv铆an al ej茅rcito.

Yohana Agurto, la profesora chilena del peque帽o emprendimiento, es ahora cuando sabe lo que verdaderamente significa la mezquindad. En su caso, los abogados de William Wallace ejercitaban un derecho protegido por la ley y a fin de cuentas, el episodio termin贸 bien y con acuerdo. Mientras superado ese primer disgusto Yohana so帽aba feliz con su tienda y la expansi贸n del negocio, la empresaria Paula Hait, en una jugada despreciable, se adelant贸 a la profesora en la solicitud de registro de la marca Miel Gibson en el instituto de propiedad intelectual. Ante ese acto mezquino de pillaje oportunista, ahora ser谩 Yohana Agurto quien tendr谩 que litigar y defender los derechos para el uso de su marca.

Al otro lado del confinamiento y de las historias cotidianas, la superposici贸n simultanea de crisis como crisis sist茅mica parece una conjunci贸n astrol贸gica de mal ag眉ero. Crisis clim谩tica, sanitaria y econ贸mica. Crisis de la deuda y los capitales, del trabajo y crisis social. De la crisis espiritual no se habla, pero tal vez sea el fondo del pozo en el que se sumergen la ansiedad y la incerteza y en su reverso, el miedo. La decadencia se revela en los grandes y peque帽os detalles. Como est谩 mostrando la pandemia, en el mundo globalizado, de lo dom茅stico al contexto, todo est谩 conectado y los efectos son en cadena. Nada falta. Una corte de gobernantes insensatos que en muchos casos se perpet煤an o quieren perpetuarse en el poder como reyezuelos y si viene al caso act煤an sin pudor haciendo uso de los m茅todos que distinguieron al clan Borgia. Incendios devastadores como los que este a帽o han sufrido California y Australia. Varias plagas e inundaciones catastr贸ficas que fuerzan a China a realizar importaciones masivas para garantizar el abastecimiento de comida y gobiernos que ante la incertidumbre y la inestabilidad de las cadenas de suministro, comienzan a acopiar alimentos. Una pugna geopol铆tica entre potencias por la hegemon铆a comercial, monetaria y tecnol贸gica que puede acabar en un conflicto entre las flotas que ya se miden de cerca en el mar del Sur de China. Una nueva religi贸n que es la falta de religi贸n, de consenso y rito. La deuda global insostenible y una moneda base de intercambio hace tiempo desligada de la econom铆a productiva y sin respaldo que en cualquier momento puede colapsar. Tampoco falta la pandemia que adem谩s de sesgar vidas, est谩 acelerando el cambio de h谩bitos de consumo y esquemas de trabajo. Como resultado de esa tendencia de empleo remoto y descentralizado, varias de las grandes ciudades comienzan a perder residentes, personas que pueden trabajar desde cualquier parte y buscan lugares con menos riesgo de contagio, m谩s metros y m谩s baratos. Cruzando todos esos frentes, la guerra de la desinformaci贸n, la propagaci贸n de los discursos anticiencia y el aumento de creyentes en teor铆as irracionales no est谩n lejos de reproducir los esquemas del pensamiento supersticioso causa-efecto que durante siglos domin贸 la estructura mental de las sociedades feudales.

Roma no cay贸 en un d铆a. Nosotros tampoco lo haremos y si caemos tal vez ni siquiera debamos lamentarlo. O s铆. El tiempo lo dir谩. Vivimos en el ruido de la batalla global de narrativas, el sistema sabe que est谩 en un punto de inflexi贸n y decadencia y debe reajustarse. Un reajuste que no atiende a ideolog铆as si no al desgaste de los ciclos econ贸micos y a la evoluci贸n e intereses de quienes dominan los modelos productivos. El Foro Econ贸mico Mundial denomina ese ajuste Gran Reseteo. Una agenda global de transici贸n que pretende promover un nuevo pacto social hacia un modelo m谩s justo y sustentable. Que los mismos actores que llevaron al l铆mite al sistema contin煤en marcando los caminos, da para pensar si no estar谩n cambiando todo o parte para que lo esencial no cambie. En Davos 2021 veremos de qu茅 tama帽o es la sorpresa. Sin esperanza, ni miedo. En ese mantra de los gladiadores tal vez resida alguna forma de resistir.

Delivery Club es la empresa de reparto para la que alguna vez trabaj贸 Lada Koroleva. En una de sus campa帽as empapelaron Mosc煤 con un eslogan que dec铆a: “Tu pedido te lo entregar谩 un profesor de literatura鈥, idem “una artista galardonada鈥, 鈥渦n periodista鈥. Cuando lo le铆 me acord茅 de la 茅poca en que viv铆a en Buenos Aires. Los argentinos son expertos en crisis y reconocidos por su creatividad publicitaria. All谩 por el 2000, veinte a帽os antes que los anuncios de la empresa rusa, en los letreros del techo de los taxis de la capital circulaba una campa帽a de P谩ginas Amarillas con el siguiente mensaje: 鈥淎rquitectos, ac谩 (refiri茅ndose al conductor del taxi) o en P谩ginas Amarillas鈥. 鈥淚ngenieros, ac谩 o en P谩ginas Amarillas鈥. 鈥淎bogados, ac谩 o en P谩ginas Amarillas鈥. Una campa帽a simple, lacerante, de alto impacto y que en su momento para nadie pas贸 desapercibida. Los entusiastas del pensamiento positivo dir铆an que la creatividad morbosa tiene en la crisis su oportunidad.

En este impasse de la cuarentena no he aprendido a hacer pan de masa madre, no he alineado mis chacras ni he visto en secuencia todas las pel铆culas de Truffaut, aunque me he acordado bastante de Los 400 golpes. Ser谩 que como a todos la pandemia y el encierro me han pasado por encima como un aplanadora. Annus horribilis. A煤n tendremos que seguir respirando detr谩s de las mascarillas. Cada uno aprendiendo a convivir y a aguantar el olor desconocido de su propio aliento

+ Silvia Veloso (C谩diz, Espa帽a 1966). Es autora de los libros Sistema en caos y M谩quina: la educaci贸n sentimental de la inteligencia artificial鈥 (2003, finalista del Premio Macedonio Palomino, M茅xico, 2007) y El minuto americano (2009). Algunos de sus textos aparecen en la compilaci贸n Guti茅rrez de A. Braithwaite (2005) y Pzrnk: Alejandra, nenhuma palavra bastar谩 para nos curar, ensayo y traducci贸n al portugu茅s de poemas de Alejandra Pizarnik, Instituto Interdisciplinar de Leitura 鈥揅谩tedra UNESCO PUC, Rio de Janeiro (2014). En 2017, el proyecto 鈥楻elato de los muros鈥 fue exhibido en forma de instalaci贸n en la XX Bienal de Arquitectura (Valpara铆so, Chile). Socia de Barbarie, pensar con otros.