Una novelita china (II): El Reino Medio. Silvia Veloso

Segunda entrega de esta novela policial sobre la China actual de la escritora Silvia Veloso (lee la primera aquí). Esta vez, un crimen en el barrio de Baishizhou, en Shenzhen, cerca de Hong Kong, hasta hace unas décadas una aldea y hoy uno de los distritos más poblados y productivos de la zona. Un crimen siempre es político y económico.

Domingo. 9 de junio.
No parecía un crimen sexual. Feng algo sabía de putas y de chaperos. Bastaba una mirada para darse cuenta. No era un experto, pero la escena resultaba demasiado obvia y el escenario improbable. El vino barato volcado, el cadáver desnudo tirado en el suelo, restos de cocaína y fentanyl y el labial aplastado contra la alfombra. Las putas que deambulan por Baishizhou no llevan en el bolso barras de 300 yuanes. Esas se mueven en otra órbita, su territorio son los hoteles de lujo y las fiestas en los apartamentos de Futian, no los callejones oscuros y estrechos de los barrios bajos. Si la barra de labios la habían dejado intencionalmente como evidencia, era una chapuza. Lo más probable es que a alguien se le cayera sin darse cuenta cuando sacó algo del bolso. Alguien que no era una puta barata de sauna o karaoke de cuarta categoría. Pero Feng no estaba allí para hacer conjeturas. Lo habían llamado para traducir los títulos de varios libros que estaban tirados por el suelo y algunas frases escritas en las paredes junto a citas de Confucio.

El apartamento era un m√≠sero habit√°culo en el cuarto piso de un edificio destartalado. Una √ļnica pieza llena de cables y un par de racks apilados del suelo al techo con monitores, routers, microprocesadores, teclados con diferentes alfabetos y toda clase de circuitos. La cueva de un hacker. Para Feng, otro indicio de que el crimen nada ten√≠a que ver con venganzas pasionales ni ajustes de cuentas con putas, chaperos o proxenetas. Ning√ļn hacker usar√≠a su madriguera para follar. Mucho menos con zorras o boys de la calle. Son los mejores confidentes de la polic√≠a. Mientras la prostituci√≥n siga siendo ilegal, ser√° sencillo apretarlos para que larguen informaci√≥n cuando se les pregunta a cambio de no meterlos en la trena.

A Feng no le ha sido f√°cil encontrar la direcci√≥n. Ha tenido que pararse a preguntar en varias ocasiones por el barrio porque ni siquiera el gps de Baidu daba instrucciones claras. Al llegar, como le indicaron por tel√©fono, se ha presentado ante el inspector Li. Lo acompa√Īan dos agentes j√≥venes y el forense. El inspector y el m√©dico son hombres de unos cincuenta a√Īos y los polic√≠as deben tener m√°s o menos su edad. Es la primera vez que Feng asiste a ese tipo de procedimiento, pero el muerto no le impresiona. Por suerte, la escena es bastante limpia y sin sangre. El cuerpo tiene marcas en el cuello y lo m√°s probable es que el hombre haya sido estrangulado con alguno de los cables que andan tirados por el suelo de la habitaci√≥n. Junto a la ventana para no estorbar, Feng sigue con atenci√≥n las maniobras del forense mientras se entretiene especulando sobre el hor√≥scopo del muerto. Calcula que debe tener poco m√°s de cuarenta a√Īos. Entre el 76 y el 80, los signos son drag√≥n, serpiente, caballo, cabra y mono. Feng piensa que por c√≥mo ha terminado, un mono afortunado no parece, pero a√ļn no se ha encontrado ning√ļn documento y el inspector, si la sabe, no ha dicho nada sobre su identidad. La piel del cad√°ver luce opaca. Debe llevar bastantes horas muerto porque el cuerpo est√° muy r√≠gido y al m√©dico le resulta dif√≠cil moverlo para el examen preliminar.

Feng descorre con un dedo ligeramente la cortina y mira hacia afuera. El pasaje es muy angosto. Los edificios se encuentran separados apenas por unos metros. A Feng le bastar√≠a sacar el brazo por la ventana para estrechar la mano del vecino del apartamento de enfrente. Como la mayor√≠a de los callejones de Baishizhou, est√° lleno de ropa y estelas de colores colgadas en cuerdas tendidas de un lado a otro del pasaje. A pesar de todo, el barrio a√ļn contin√ļa en pie. En 2014, la prefectura determin√≥ la demolici√≥n de todos los asentamientos de la ciudad para reconvertirlos en nuevos centros de negocios y zonas residenciales. Pero la estructura de la propiedad de los terrenos es muy compleja y la negociaci√≥n con los actuales propietarios no ha sido f√°cil. Mientras no lleguen a un acuerdo, las excavadoras no podr√°n entrar en el barrio. En Baishizhou se api√Īan ciento treinta mil personas en poco m√°s de medio kil√≥metro cuadrado. Es un laberinto de calles estrechas llenas de peque√Īos comercios y puestos de comida rodeado por los imponentes rascacielos de lujo de Shenzhen. Como los otros asentamientos que a√ļn quedan desperdigados por la ciudad, creci√≥ r√°pidamente a partir de los a√Īos 80 cuando Deng Xiaoping eligi√≥ Shenzhen como primera Zona Econ√≥mica Especial para su experimento de apertura capitalista.

Aunque la ventana est√° cerrada, a Feng le llega desde la calle un intenso olor a comida. Una mezcla de frituras, asados y guisos que sube desde los puestos y quioscos que casi a toda hora mantienen los fuegos encendidos en Baishizhou. Salvo por las rentas bajas, Feng no entiende qu√© le ven algunos extranjeros a esos barrios. √öltimamente, bastantes expatriados y profesionales chinos est√°n alquilando en las villas. Tal como est√°n los precios es la √ļnica forma de pagar una renta razonable en el centro de Shenzhen. Pero a los extranjeros no les motiva s√≥lo el tema del dinero. Su mentalidad occidental colonialista es incapaz de salir de sus clich√©s y estereotipos. Para ellos, la aut√©ntica identidad de China contin√ļa y continuar√° siendo la de los barrios laber√≠nticos y precarios con puestos informales por todas partes y tufo permanente a comida. Pero China ya es otro pa√≠s. Deber√≠an haberse dado cuenta. Feng detesta ese romanticismo paternalista y esnob de los occidentales. No es m√°s que otra forma de continuar consider√°ndolos subdesarrollados e inferiores a pesar del progreso evidente que en los √ļltimos a√Īos ha experimentado el pa√≠s. Mejor as√≠, piensa Feng, cuando quieran darse cuenta, les habr√°n pasado por encima.

Hace cuatro d√©cadas, Shenzhen era un villorrio de agricultores y pescadores con no m√°s de 30 mil habitantes junto a la frontera continental de Hong Kong. La llegada masiva del capital extranjero y las inversiones del gobierno propiciaron un desarrollo vertiginoso. Hoy, la poblaci√≥n supera los 13 millones de personas, es una de las ciudades m√°s pr√≥speras del pa√≠s y una de las m√°s importantes, cosmopolitas y caras del planeta. La mayor√≠a de los gigantes tecnol√≥gicos chinos como ZTE, Huawei y Tencent se crearon y tienen su sede en Shenzhen donde tambi√©n se encuentran f√°bricas de ensamblaje y centros de investigaci√≥n de muchas multinacionales. Es un para√≠so para los innovadores y start ups y el foco de atracci√≥n de talentos de todas partes del mundo con el que China quiere ganarle a los americanos la carrera por la hegemon√≠a de la inteligencia artificial y la tecnolog√≠a digital. A partir de ahora quien la tenga, ser√° quien imponga las reglas. El Sillicon Valley chino que en cuarenta a√Īos surgi√≥ de la nada en los pantanos del delta del r√≠o de las Perlas frente a Hong Kong, es una de las joyas m√°s valiosas del modelo ideado por Deng Xiaoping bajo la consigna de ‚Äúun pa√≠s, dos sistemas‚ÄĚ.

En el apartamento hace mucho calor y la humedad es insoportable. Todos en la habitaci√≥n transpiran intensamente y el sudor ha hecho aparecer manchas oscuras en la espalda y bajo las mangas de sus camisas. El calor y el olor a comida le est√°n provocando a Feng algo de n√°usea y por el ruido que se intensifica en su o√≠do izquierdo, adivina que una de sus migra√Īas pronto le reventar√° la cabeza. Saca un bl√≠ster de su mochila, pero con las manos forradas con los guantes de silicona la pastilla se le cae al suelo y rueda bajo el sill√≥n desvencijado de la sala. Feng la ve perderse bajo el sof√°, pero no se mueve. La recoger√° despu√©s. Vuelve a girarse hacia la ventana y con mucho cuidado saca otra p√≠ldora que traga en seco. En la intersecci√≥n de la callejuela con la que se comunica el pasadizo, ve dos c√°maras de seguridad movi√©ndose ligeramente. Al otro lado, el callej√≥n no tiene salida y varios metros despu√©s del edificio el pasaje termina en una pared. Muy rara vez Feng frecuenta esos barrios, no le gusta nada en ellos de lo que atrae a los extranjeros. No le sorprende que las c√°maras tambi√©n hayan entrado en lugares como Baishizhou. Est√°n por todas partes. En China hay 200 millones de c√°maras vigilando las calles. Cada d√≠a son m√°s y m√°s inteligentes. Pronto habr√° una por cada habitante, quiz√° m√°s.

Feng mira la hora. Espera que el forense, el inspector Li y los agentes terminen r√°pido.¬†Cuando saquen las cosas y el cad√°ver, har√° las fotograf√≠as de las pintadas de la pared y podr√° irse a casa.¬†Ni √©l ni tal vez ese equipo deber√≠an estar ah√≠.¬†Pero con las protestas y los disturbios de Hong Kong, todos los escuadrones y agentes de seguridad oficial y no oficial est√°n en la calle o en alerta en sus puestos de comando. Por eso cuando se recibi√≥ la comunicaci√≥n del incidente, tuvieron que enviar algunos de los pocos efectivos que ese domingo se encontraban de servicio ordinario en Shenzhen.¬†Li acaba de decir que hay mensajes dando vueltas comentando que en Hong Kong hay m√°s de un mill√≥n de personas marchando por las calles y que parece que por las jefaturas andan muy nerviosos.¬†Feng abre la aplicaci√≥n del Diario del Pueblo en su tel√©fono y como era de esperar, no encuentra ninguna noticia que hable de los disturbios en Hong Kong.¬†Los agentes se han encogido de hombros y el forense, sin levantar la vista del cad√°ver,¬†ha dicho que son los empresarios y las triads1 los que han echado a la gente a la calle para presionar a Lam y a Pek√≠n.¬†‚ÄúLos americanos tambi√©n deben andar metidos en esto pensando que la desestabilizaci√≥n los beneficiar√° en la guerra comercial.¬†Como mucho, dice, a Hong Kong le quedan treinta a√Īos antes de que se le acabe la fiesta.¬†No s√© si tendremos tanta paciencia.¬†Ya es hora de que vuelva a China lo que es de China.¬†Xi deber√≠a poner ya mismo los tanques en la frontera.¬†Los hongkoneses quieren el pan y las tortas, hacer aqu√≠ sus negocios, pero no estar sujetos a la ley y salt√°rsela cuando les viene en gana.¬†Demasiado oportunista operando a su antojo a un lado y otro del r√≠o.¬†Sin ir m√°s lejos, hay varias constructoras hongkonesas con el ojo puesto desde hace mucho tiempo aqu√≠ mismo, en Baishizhou.¬†De estos quinientos mil metros cuadrados que ocupa el barrio, pueden sacar m√°s de cinco millones de metros cuadrados construyendo edificios en altura.¬†Los due√Īos de los terrenos tienen claro que se los quieren comprar a precio de saldo cuando lo que los compradores van a sacar por ellos es una fortuna.¬†Son igual de mafiosos y corruptos que los otros y no son idiotas, no vender√°n si no se llevan su buena tajada.¬†Ya se hicieron ricos hace treinta a√Īos con estos edificios de mierda para los emigrantes, pero saben muy bien que ahora, las ganancias que pueden meterse en el bolsillo son de otro nivel.¬†Hacerse rico es glorioso, dec√≠a el viejo Deng.¬†Toda esa gente desde luego se tom√≥ la consigna muy a pecho y no tardaron ni medio minuto en ponerla en marcha‚ÄĚ.

Cuando los emigrantes comenzaron a llegar de todas partes y a raudales a la zona que promet√≠a una nueva era para la econom√≠a china, las cooperativas de propietarios de las fangosas parcelas agr√≠colas de Shenzhen y sus alrededores enseguida se dieron cuenta de la mina de oro que ten√≠an bajo los pies. Sin ning√ļn tipo de planificaci√≥n empezaron a levantar edificios baratos de seis o siete pisos con peque√Īos apartamentos y comercios que alquilaban a los reci√©n llegados. Los asentamientos informales crecieron desordenadamente y con rapidez en varios puntos de la zona. Para maximizar las rentas, el espacio se aprovechaba al m√°ximo trazando calles estrechas y corredores por los que apenas pasaban juntas dos personas. Esas colonias pobres que hicieron ricos a los propietarios de los terrenos proliferaron en los primeros a√Īos de expansi√≥n de la Z.E.E. En ellas se asentaron gran parte de los emigrantes y obreros que durante las √ļltimas cuatro d√©cadas han ido levantando los rascacielos, las autopistas y la infraestructura que hoy Shenzhen exhibe ostentosamente para el mundo.

Cuando la deslumbrante ciudad de la innovaci√≥n y el futuro quiso darse cuenta, esas bolsas del pasado y de pobreza hab√≠an quedado aprisionadas entre los desafiantes edificios y los centros comerciales de lujo que con el tiempo fueron conformando los distritos m√°s exclusivos y solicitados para viviendas y oficinas. Eran muchas y con demasiada gente. Manchas que poco tienen ya que ver con el urbanismo futurista de la ciudad ejemplar del milagro econ√≥mico y el boom inmobiliario chino. Aparecen de repente al cruzar una avenida y ese breve tr√°nsito que transporta de la ciudad amplia, moderna e impecable a las calles retorcidas y estrechas de los asentamientos, es como dar un salto en el espacio y en el tiempo. En los √ļltimos a√Īos, el gobierno de la ciudad ha conseguido llevar adelante sus planes y demoler gran parte de esos barrios. El desahucio de los inquilinos de viviendas y comercios es inapelable y sin compensaci√≥n. Con el desalojo se ven obligados a rehacer su vida en zonas muy lejanas y precarias de la periferia, las √ļnicas donde a√ļn consiguen alquileres a los que pueden acceder. El centro de Shenzhen es s√≥lo para profesionales muy cualificados con salarios altos o expatriados extranjeros. El metro cuadrado en esos distritos exclusivos que hoy conforman el principal tejido urbano de la ciudad est√° entre los diez m√°s caros del mundo. En varios de ellos, a√ļn quedan algunos asentamientos. En alg√ļn momento terminar√°n por caer. Su precariedad molesta a muchos, pero la cuesti√≥n est√©tica no es lo relevante, lo que importa es el valor que ahora tienen sus terrenos. Con la expansi√≥n de la ciudad han quedado encajonados en distritos pr√°cticamente saturados donde ya no hay casi m√°s espacio para la explotaci√≥n inmobiliaria. Las ganancias que generar√°n esos proyectos son demasiado grandes como para que el gobierno de la ciudad y las constructoras las dejen escapar.

Feng no ha dicho nada y todo lo que han dicho los dem√°s sobre los comentarios del forense, son lugares comunes pol√≠ticamente correctos entre camaradas. Cualquier frase siempre puede ser un anzuelo para que los peces desprevenidos muerdan. Nadie en esa habitaci√≥n iba a ponerse a defender a los manifestantes por echarse a la calle para pedir que se retire el proyecto de ley de extradici√≥n al continente. Ning√ļn buen chino siente mucha simpat√≠a por los hongkongers, no hay c√≥mo evitar que el roce continuo genere urticaria. A Feng le extra√Īa no ver un tel√©fono y enseguida le deja de extra√Īar, en circunstancias como esas, debe ser l√≥gico que los tel√©fonos desaparezcan. Le da un poco de tristeza ver c√≥mo Li y los agentes desmantelan los racks. Despu√©s de colocar y clasificar en bolsas precintadas los restos de droga, ropa y los dem√°s objetos, sin ning√ļn cuidado los agentes han ido metiendo de cualquier manera los equipos en cajas de cart√≥n. Era el material de un experto y Feng a√ļn contin√ļa interesado en el lado oscuro de la tecnolog√≠a. Lo √ļltimo en salir ser√° el muerto, tambi√©n metido en una caja. Por la callejuela por la que se llega al pasaje no cabe una ambulancia. Ni a ellos ni al casero les interesa atravesar medio barrio en procesi√≥n empujando una camilla con una bolsa negra encima. En breve llegar√°n unos porteadores y las cajas saldr√°n del edificio como una mudanza. Incluidos el cad√°ver y el sill√≥n. Nada extraordinario en un barrio ca√≥tico siempre ajetreado y lleno de gente.

S√≥lo falta embalar al muerto. El resto de las cajas ya han salido del apartamento y esperan apiladas en la entrada del edificio. El inspector ha hecho pasar a la sala a un tipo bajo que se frota las manos muy nervioso. El administrador tiene un aspecto sucio y desali√Īado y unos ojos desagradables que no paran quietos. El tipo de ojos en los que nunca se debe confiar. Feng piensa que un tipo as√≠ s√≥lo puede ser rata. Astuta, pero de alcantarilla. Li le pide que se acerque y mire al muerto.

‚Äď¬ŅEs √©l? ‚Äďpregunta.

El administrador observa dos o tres veces con desgana y de reojo la cara del cad√°ver.

‚ÄďNo, no parece ‚Äďdice‚Äď, no s√©. Ya le dije. Esto se alquil√≥ un a√Īo o a√Īo y medio atr√°s.

‚Äď¬ŅPero era chino o extranjero?, ¬Ņoccidental tal vez? ‚Äďpregunta Li.

‚ÄďNo, chino, chino, ya se lo he dicho. Chino, como usted y como yo ‚Äďresponde el casero estir√°ndose a√ļn m√°s los ojos con los dedos‚Äď, ya sabe, dicen que todos los chinos somos iguales, nos parecemos ‚Äďa√Īade mostrando una sonrisa ladina‚Äď. Puede ser que tuviera un acento raro o hablaba mal, pero no s√©. Tal vez era otro, aqu√≠ tambi√©n hay mucho chino retornado, segunda generaci√≥n. Muchos inquilinos. No puedo acordarme de todos, no ando jugando mahjong en las mesas de la calle con los arrendatarios.

‚ÄďA ver ‚Äďinsiste el inspector se√Īalando de nuevo el cad√°ver‚Äď, ¬Ņno es √©l entonces quien te alquil√≥ este antro, no lo reconoces?

‚ÄďNo ‚Äďataja el hombre‚Äď, creo que no, como le digo, hay muchos inquilinos aqu√≠ en Baishizhou. Adem√°s, muchas veces alguien alquila y despu√©s entran otros, no nos metemos con eso. Lo que a nosotros nos interesa es que el alquiler se pague.

‚ÄďPor supuesto, tiempo es dinero, pero tendr√°s alg√ļn registro, har√°s alguna comprobaci√≥n sobre los arrendatarios, los contratos ‚Äďle increpa el inspector.

‚ÄďEh, bueno, camarada inspector, mire, esto no es Futian ni Nanshan, aqu√≠ tenemos que ser m√°s flexibles, y cuando adem√°s se pagan por adelantado varios meses no hace falta tanta burocracia ‚Äďcontesta el administrador haci√©ndose el est√ļpido y evadiendo concretar.

‚Äď¬ŅY despu√©s c√≥mo te pagaban la renta de este apartamento? ‚Äďpregunta Li‚Äď, ¬Ņtransferencias?

‚ÄďNo, ya se lo he dicho en la escalera a su camarada, dinero, dinero. Preferimos dinero.

‚ÄďAh s√≠, claro, dinero ‚Äďrepite el inspector irgui√©ndose ante la rata con estudiada arrogancia‚Äď, el dinero que pronto se acabar√°‚Ķ pero de momento el dinero es m√°s f√°cil para todo, va y viene‚Ķ, nadie sabe de d√≥nde viene ni ad√≥nde va‚Ķ el dinero…

‚ÄďEso, s√≠, s√≠, es m√°s f√°cil ‚Äďcontesta obsecuente el casero sin mirar al inspector‚Äď, tocamos la puerta, un sobre, as√≠ es. Muy r√°pido. No queremos molestar a nuestros inquilinos.

‚ÄďEntiendo, muy considerado de tu parte ‚Äďcontin√ļa Li que parece estar disfrutando de la pantomima.

‚ÄďY camarada inspector, ¬Ņcree que esta misma tarde salen, ma√Īana puedo traer a mi gente y pintar? Los apartamentos en el barrio est√°n muy solicitados, ya sabe, tengo fila de interesados esperando‚Ķ

‚ÄďTendr√°n que esperar, camarada ‚Äďle corta Li‚Äď, mejor no pongas los pies aqu√≠ hasta que te avisemos.

Feng se est√° impacientando con el teatro. Con esa actitud sobrada y tan satisfecho de s√≠ mismo, piensa que Li debe ser gallo. Eso no le ser√° muy dif√≠cil averiguarlo. Ya lo confirmar√°. Cuando por fin la rata sale del apartamento, el inspector cierra la cremallera de la bolsa negra en la que han acomodado el cad√°ver y el forense ha colocado un precinto. Despu√©s, entre todos lo han metido en una caja para embalar frigor√≠ficos y los porteadores del flete se la han llevado escalera abajo. El forense y uno de los agentes han bajado detr√°s.¬†Ahora la sala est√° despejada y el inspector le indica que haga las fotograf√≠as.¬†Con su tel√©fono, Feng hace primero tomas generales de las paredes y despu√©s va encuadrando por sectores para que las frases se lean bien.¬†La mayor√≠a est√°n en mandar√≠n, algunas en franc√©s y otras, muy pocas, en ingl√©s.¬†Tambi√©n ha visto un par de l√≠neas escritas con caracteres latinos en un idioma que no identifica.¬†‚ÄúEnfoca bien, aconseja Li, el fot√≥grafo que hizo las fotos del cad√°ver sac√≥ im√°genes de las paredes, pero algunas no saldr√°n completas porque estaban detr√°s de los equipos. En ese ba√Īo asqueroso y la cocina no hay nada, ni te molestes en entrar‚ÄĚ.¬†Feng asiente y contin√ļa.¬†‚ÄúPero no olvides el escritorio, todav√≠a queda en la sala, ah√≠ hay cosas talladas a cuchillo‚ÄĚ. Feng se acerca a la tabla que adosada a la pared serv√≠a de escritorio. Entre varias frases desperdigadas por la madera oscura, distingue una en el centro de la mesa que lo sobrecoge y le hace parar en seco: ‚ÄúDejad que China duerma, porque cuando el drag√≥n despierte, el mundo temblar√°‚ÄĚ. Feng siente que la migra√Īa acaba de explotar en su cabeza. Antes de que ese rel√°mpago doloroso le nuble la vista, alcanza a ver un mensaje que ha aparecido como un destello en la pantalla de su tel√©fono: ‚ÄúHola Middle Kingdom Dragon. Es hora de despertar‚ÄĚ.

Lunes. 10 de junio.

Feng ha llegado temprano a la oficina. Al entrar en su cub√≠culo, se ha dejado caer en la silla y ha apoyado la frente sobre el escritorio. Est√° destrozado. Sali√≥ del apartamento de Baishizhou como un zombi y demor√≥ m√°s de dos horas en llegar a casa. Con la cabeza a punto de estallar, nada m√°s sentarse en el tren se qued√≥ dormido y acab√≥ pas√°ndose varias estaciones. Tuvo que desandar el camino y cuando por fin pudo tirarse en la cama, le costaba enfocar la vista, todo le daba vueltas y le temblaba el cuerpo. Se encerr√≥ totalmente a oscuras en la habitaci√≥n, pero no volvi√≥ a conciliar el sue√Īo. Casi arrastr√°ndose, lleg√≥ hasta el ba√Īo y se dio una ducha. Tampoco sirvi√≥. A las diez y media segu√≠a con los ojos desorbitados, la migra√Īa en plena ebullici√≥n y un estado de ansiedad desesperante. Primero se trag√≥ un ansiol√≠tico. Dos horas despu√©s un somn√≠fero para ver si consegu√≠a dormir. Sabe muy bien que esa mezcla es un c√≥ctel explosivo, pero estaba tan volado que ni siquiera lo pens√≥. S√≥lo quer√≠a apagarse y descansar. Sobre la una por fin perdi√≥ el conocimiento, pero casi fue peor. Pas√≥ toda la noche dando vueltas en la cama. Cada cierto tiempo despertaba con taquicardia y sin poder moverse. Sent√≠a claustrofobia de s√≠ mismo y en ese estado de terror insoportable, no lograba encajar su cuerpo en el espacio. La realidad hab√≠a perdido las dimensiones y parec√≠a impenetrable. Su voluntad abotargada por el miedo luchaba contra su cuerpo para obligarlo a ponerse en pie. Entonces, se paraba de un salto y daba algunos pasos torpes y desorientados por la habitaci√≥n para sacudirse el encierro y la par√°lisis. Unos segundos despu√©s, un breve resplandor de conciencia consegu√≠a recolocar su cuerpo en el espacio y completamente exhausto, ca√≠a de nuevo fulminado sobre el colch√≥n. As√≠ una y otra vez hasta las cinco. A las seis ya estaba en la estaci√≥n de tren. A las siete y diez, sentado en el escritorio.

Feng no ha comido nada desde el almuerzo del d√≠a anterior. Ahora, las pastillas y el vac√≠o est√°n haciendo nudos con sus tripas. Hace un esfuerzo y se levanta apoyando las manos en el escritorio. Camina hacia el pasillo arrastrando los pies y saca un t√© muy cargado y una caja de frutas de las m√°quinas. La fruta se ve triste y tiesa, es temprano y a√ļn no han debido llegar los repositores. Feng se mete en el ba√Īo, se encierra en uno de los servicios y se sienta en el suelo junto al inodoro. Bebe despacio el t√©, toma un paracetamol y se come algunos gajos de mandarina arrugados y secos. A pesar del vac√≠o no le entra nada en el est√≥mago y por momentos se est√° quedando dormido. Feng encoje y abraza las piernas y apoya la cabeza en las rodillas. Las c√°maras del pasillo lo habr√°n visto entrar en el ba√Īo. Si alguien dice algo por el tiempo que lleva all√≠, argumentar√° una crisis gastrointestinal. O directamente una diarrea. Que se jodan todos, piensa. Hasta las ocho, a√ļn tiene casi cuarenta minutos para hacer lo que quiera.

Cuando el despertador de su tel√©fono empieza a sonar, Feng se siente desconcertado y durante unos segundos no entiende qu√© hace sentado en el suelo del ba√Īo. Est√° agarrotado y antes de salir del servicio agita varias veces los brazos y estira las piernas. La punzada que desde ayer le parte la frente en dos como un hachazo a√ļn no ha desaparecido. Feng se acerca a los lavatorios. En el espejo, su cara se ve deplorable. Se echa agua fr√≠a e intenta acomodarse un poco el pelo. De regreso hacia su escritorio, vuelve a pararse en las m√°quinas y saca un caf√©. En la sala casi todos los boxes est√°n ya ocupados, algunas personas conversan por encima de las mamparas y otros ordenan sus mochilas y papeles antes de comenzar a trabajar. En voz baja, no se habla de otra cosa que de las manifestaciones y los disturbios en Hong Kong.

Feng se dirige cabizbajo hacia su escritorio. En el camino tropieza con un compa√Īero que viene de frente y el caf√© baila peligrosamente en el vaso de cart√≥n, pero no llega a derramarse. ‚ÄúVaya cara Feng, es mejor no ir de putas los domingos‚ÄĚ, vocifera Zhao en su est√ļpida jerga cantonesa ri√©ndose y d√°ndole una palmada intencionadamente fuerte en el hombro.¬†A su alrededor, Feng escucha algunas carcajadas.¬†Clava la vista en el imb√©cil de Zhao y sin decir nada contin√ļa hacia su box.¬†Zhao es el cl√°sico gracioso que se pasa de listo y habla de m√°s, un histri√≥n con la broma f√°cil siempre a punto en la boca.¬†As√≠ son los monitos, les gusta el aplauso y no paran de hacer moner√≠as para divertir a su p√ļblico. Es un payaso que se cree importante en la sala de traducciones porque maneja con fluidez un idioma raro.¬†Presume de que lo escogieron para ir a Hungr√≠a cuando el gobierno firm√≥ un acuerdo de intercambio y de que pas√≥ all√≠ cuatro a√Īos estupendos en la universidad.¬†Las carcajadas de su claque a Feng le importan un carajo.¬†Lo que le apesta de √©l es que dispara a ciegas, pero de alguna forma consigue hacer diana. Porque Feng efectivamente va de putas, o de boys, seg√ļn los √°nimos, aunque nunca los domingos. Un par de veces al mes se acerca a alguna casa de masajes con ‚Äėhappy ending‚Äô en Guangzhou. En la provincia de Guangdong los masajes con final feliz no son ilegales, pero Feng, que vive en un suburbio a medio camino entre Shenzhen y Guangzhou, prefiere hacer el viaje en tren a los locales de la capital que meterse en los burdeles disfrazados de sauna, de spa o de karaoke de Shenzhen. Son m√°s caros y para esos desahogos, le parece mejor poner algo de distancia. Shenzhen lo deja para lo que se presente por azar, pero hace tanto tiempo que el sexo lo practica como una transacci√≥n, que sus relaciones con mujeres o con chicos a los que no paga no suelen durar m√°s de dos o tres encuentros que adem√°s, finalmente terminan por costarle m√°s caros que las putas. Zhao no sabe nada de su vida, pero el dardo consigue dar en el blanco e irrita a Feng. Para √©l, ser√≠a muy sencillo infiltrar el sistema y complicarle la existencia dejando sin puntos su cuenta de cr√©dito social. O subir su foto a las pantallas en las que p√ļblicamente se denuncia a los infractores de tr√°fico cuando se saltan las reglas.¬†Muchas veces fantasea con ver su est√ļpida cara expuesta en los leds acusadores que est√°n junto a los sem√°foros en los cruces de las avenidas de Shenzhen:¬†Zhao Jie, violador. Ah√≠ se ver√≠a cu√°nto le gustan al bromista los chistes. Podr√≠a hacerlo. Hay muchas cosas que Feng podr√≠a hacer, pero es mejor no pensar en ellas.

En su escritorio, ha encendido el computador y con desgana se dispone a continuar el trabajo que el viernes dej√≥ sin terminar. Pero durante el fin de semana han sucedido tantas cosas poco habituales que no logra concentrarse en la traducci√≥n de la conversaci√≥n que transcribe mientras la escucha por los auriculares. El inspector dijo que no hiciera nada con las fotos hasta no verlo el lunes. Feng intuye que lo est√°n metiendo en algo turbio y no le gusta. Ni Li ni los otros hab√≠an dicho nada, pero para Feng est√° claro que el muerto era un hacker. Cualquiera que fueran los asuntos en los que anduviera metido, deb√≠an estar muy lejos de ser limpios e inocentes. Feng preferir√≠a que no lo hubieran llamado. Si era por las traducciones, podr√≠an haberle dejado en el escritorio los libros y un dossier con las fotos esa misma ma√Īana. √Čl no pintaba nada en el procedimiento policial de Baishizhou y adem√°s perdi√≥ el domingo. Mientras apura el caf√©, varias veces ha intentado sin conseguirlo ubicar el mensaje que apareci√≥ en la pantalla del tel√©fono cuando tomaba las fotograf√≠as. Es lo que desde ayer lo tiene m√°s nervioso. Est√° empezando a dudar si no fue una alucinaci√≥n provocada por la migra√Īa. Eso ser√≠a lo m√°s razonable. Un desvar√≠o de sus meninges inflamadas fantaseando tramas oscuras. Resultaba absurdo. C√≥mo iba a aparecer precisamente aquel mensaje en el momento en el que reparaba en la frase de Napole√≥n grabada en el escritorio del apartamento de un hacker asesinado. En los tel√©fonos las cosas no aparecen y desaparecen. Salvo que, como √©l sabe muy bien, entren y salgan por puertas traseras. Como buena serpiente, Feng es intuitivo y desconfiado. Algo le incomoda. No se atreve a aventurarse m√°s all√° en las suposiciones descabelladas que desde ayer est√°n d√°ndole vueltas por la cabeza. En realidad, no tiene sentido, no sabe nada y las especulaciones tendr√° que dejarlas para despu√©s. A las once y media debe presentarse en el despacho de Li.

El bur√≥ de investigaciones est√° bastante lejos de las oficinas en las que trabaja Feng. Entre la ida y la vuelta ha tardado m√°s de dos horas y ha perdido el √ļltimo turno de almuerzo del casino. Por tercera vez ese d√≠a, tendr√° que recurrir a las m√°quinas de los pasillos y comer alguna caja de noodles pegajosos. Todo para que el inspector lo tuviera media hora esperando antes de hacerlo pasar a su oficina y despu√©s despacharlo en tres minutos. ‚ÄúProcura tener las traducciones para el mi√©rcoles, dijo. Haz un informe con lo que hab√≠a en la pared, algo preliminar al menos. Los libros te llegar√°n esta tarde, sobre las cinco, cuando terminen las pericias. He pedido que lo agilicen, hay prisa arriba por conocer detalles. Si no te llegan a las cinco, esp√©ralos. Hasta cualquier hora. Creo que eran cinco o seis, no te pido que los leas en dos d√≠as, pero trata de ver si dentro hay algo que te parezca extra√Īo‚ÄĚ. Durante la breve entrevista, Feng casi no dijo nada. Le sorprendi√≥ que Li equivocara la cantidad de libros que estaban tirados en el suelo del apartamento de Baishizhou. Para Feng eran cuatro. Con tan poco rigor para los detalles, Li no deb√≠a ser un gran inspector. Cuando se levantaba para salir, con tono solemne y mirada seria, el gallo a√Īadi√≥, ‚ÄėFeng, discreci√≥n‚Äô. √Čl asinti√≥ sin mudar la expresi√≥n de la cara. Para esas instrucciones simples y r√°pidas, Li podr√≠a haber llamado por tel√©fono y haberle ahorrado el viaje.

De vuelta en su trabajo, Feng ha salido a la calle y se ha sentado en un banco con la caja de noodles. Son un amasijo pegajoso, pero por fin algo entra en su est√≥mago y siente que los √ļltimos restos del hachazo han desaparecido. Cuando regresa a su box, sobre la mesa encuentra un paquete con un par de viejos libros de las sagas wux√≠a de Jin Yong y un sobre de papel grueso muy elegante. Todo convenientemente abierto y fiscalizado. El correo de los empleados de traducciones sigue un trayecto sinuoso. No deben utilizar la direcci√≥n de las oficinas para recibir correspondencia personal, pero el correo personal no llega a casa. M√°gicamente aparece siempre sobre los escritorios estampado con un sello verde cualquiera que sea la compa√Ī√≠a por la que se hace el env√≠o. No son funcionarios, pero tienen acceso a informaci√≥n sensible e infringir esa regla es una falta grave. Feng ha reconocido en el sobre la caligraf√≠a prolija y apretada de su padre. A sus nervios alterados tendr√° que sumarles ahora resentimiento e irritaci√≥n. Si desde ayer todo parece bizarro, s√≥lo faltaba a√Īadir esa carta. En el sobre hay una tarjeta y un papel doblado. Feng mira con desprecio la tarjeta y despu√©s de varios minutos, lee el papel. ‚ÄėMe he tomado un buen tiempo antes de decidirme a enviarte esta carta. S√© que nada de lo que haga te interesa, pero de cualquier forma, no pod√≠a dejar de avisarte. Prefiero hacerlo por escrito que llamar por tel√©fono. Supongo que de esta forma en nada te comprometo y por tel√©fono nunca llegamos a ninguna parte. Espero sinceramente que est√©s bien Liwei, y que tu vida en Shenzhen est√© resultando como esperabas. Sea lo que sea, de verdad y a pesar de todo lo sucedido, siempre desear√© que encuentres tus caminos. Hace unos meses visit√© a tu madre cuando fui a Shanghai. Sabes c√≥mo me apena ver que su estado no cambia ni mejora con el tiempo. No es mi intenci√≥n darte consejos, pero ser√≠a bueno que intentaras visitarla m√°s a menudo. A finales de septiembre voy a casarme con Wei Liqin, la mujer que me ha acompa√Īado estos √ļltimos tres a√Īos. Ser√° en Shanghai. No espero que vengas a la ceremonia, pero despu√©s de pensarlo mucho, te he escrito porque necesitaba dec√≠rtelo. Cu√≠date Liwei. Un abrazo. Zixin‚Äô.

Feng arroja el sobre en un caj√≥n del escritorio y lo cierra con rabia. Cada vez que su padre se aparece por su vida, siente que gira en el borde de un agujero negro.¬†Lo √ļnico que quisiera saber de √©l, es que se ha muerto en un accidente o que¬†le ha dado un infarto.¬†Pero no, la novedad es que se casa.¬†Y le manda una tarjeta de invitaci√≥n.¬†A qui√©n le importa. Su padre siempre ha sido un completo imb√©cil, un conejo pusil√°nime que le ha arruinado la vida a todos. A los treinta promet√≠a y despu√©s todo se torci√≥.¬†Se torci√≥ tanto, que ahora Feng est√° sentado en ese escritorio de mierda trabajando en una ciudad que detesta.¬†Su padre ten√≠a una carrera en Shanghai, hab√≠a estudiado econom√≠a y era uno de los profesores m√°s j√≥venes de esa facultad en la universidad de Fudan.¬†En el pa√≠s, los noventa fueron a√Īos intensos para esa disciplina.¬†El nuevo modelo comenzaba a despegar, pero China era una m√°quina anquilosada e inmensa y para sacarla de la inercia, Deng sab√≠a que ser√≠a necesario acelerar sin pisar el freno.¬†Si esa vez no quer√≠an perder¬†el tren, deb√≠an compensar varios siglos de atraso en pocas d√©cadas.¬†En ese tr√°nsito, los economistas tuvieron un trabajo fren√©tico.¬†Como especialista en gesti√≥n financiera de sistemas bancarios y profesor, en Fudan su padre era un profesional respetado y comprometido.¬†Feng ten√≠a siete a√Īos cuando en el 96 lo enviaron a Par√≠s.¬†Ni siquiera en ese tiempo sinti√≥ falta ni nostalgia, probablemente aquellos cuatro a√Īos solo con su madre, han sido los mejores de su vida.

Dos veranos lo visitaron en Par√≠s.¬†No es algo que recuerde con agrado, porque aquellas semanas sin amigos eran tediosas y los paseos interminables por la ciudad, aburridos y agotadores.¬†El oeste le result√≥ l√ļgubre. Le cansaba la monoton√≠a de la piedra gris, los monumentos le parec√≠an desafiantes y aun cuando los conoc√≠a porque estudiaba en el liceo franc√©s de Shanghai,¬†moverse en un lugar donde todos eran diferentes le desconcertaba.¬†Feng hubiera preferido ir a un colegio chino,¬†pero su madre hab√≠a estudiado varios a√Īos en instituciones francesas y m√°s all√° de su nacionalismo y su desprecio por la concesi√≥n colonial que tanta humillaci√≥n caus√≥ a China,¬†pensaba que para el pa√≠s que quer√≠an construir era importante que las generaciones del futuro se movieran por el mundo pensando y expres√°ndose sin intermediarios.¬†Adem√°s de meterlo en el liceo, su madre se empe√Ī√≥ en a√Īadir clases de ingl√©s extraescolares.¬†Ella dec√≠a que aun siendo el idioma m√°s hablado del mundo y China un mercado inmenso a√ļn sin explotar en el que muchos iban a poner los ojos,¬†no pod√≠an esperar que de la noche a la ma√Īana el resto viniera a tocarles la puerta hablando mandar√≠n, no es una lengua f√°cil.¬†Tambi√©n en esa √©poca, muchos chinos comenzaron a estudiar en universidades extranjeras.¬†A pesar de los riesgos pol√≠ticos que pod√≠a entra√Īar esa apertura,¬†conocer la cultura y los idiomas de los otros ser√≠a finalmente una ventaja para el proyecto econ√≥mico que estaba poni√©ndose en marcha. ‚ÄúEl mandar√≠n es algo demasiado delicado para los occidentales, dec√≠a su abuelo Xiang, el resultado de una forma sutil de pensar que une a los diferentes pueblos de China y sus seis mil a√Īos de civilizaci√≥n.¬†Un modo intimista y reflexivo de entender el mundo que no calza con la precipitaci√≥n y el √≠mpetu err√°tico del esp√≠ritu occidental.¬†Hablar una lengua no es entenderla, y si no la entiendes, no podr√°s nunca dominarla ni llegar a su coraz√≥n.¬†Nosotros somos c√≠clicos, ellos lineales.¬†Ellos se entienden como naciones, nosotros como civilizaci√≥n. Aqu√≠ procuramos la harmon√≠a, ellos buscan la verdad.¬†Cada uno vive a su manera y as√≠ debe ser.¬†Este pa√≠s es muy grande y hasta ahora siempre ha mirado hacia adentro.¬†Las cosas est√°n cambiando. Mao acert√≥ y err√≥ a su manera, pero sab√≠a que m√°s all√° de cada una de las particularidades de China, era fundamental que a todos nuestros pueblos los uniera una misma lengua.¬†En ese sentido, mucho se avanz√≥ en aquellas d√©cadas y a partir de ahora, las ciudades del nuevo proyecto har√°n el resto.¬†Nosotros somos el Reino Medio, Liwey, el centro.¬†T√ļ ver√°s cosas extraordinarias‚ÄĚ.

Como Mao, su abuelo Xiang Zhejun era de Hunan.¬†Ten√≠a el mismo nombre y era pariente lejano del fiscal que lider√≥ la delegaci√≥n de juristas chinos que en 1946 particip√≥ en el Juicio de Tokio.¬†Para el abuelo Xiang, ese parentesco con uno de los hombres que juzg√≥ y conden√≥ a los criminales de guerra japoneses era un gran orgullo.¬†Siendo casi un ni√Īo, el abuelo se uni√≥ a los comunistas, combati√≥ en la guerra y en el 49 celebr√≥ con ellos el triunfo de la Revoluci√≥n.¬†Su entusiasmo le permiti√≥ acceder a la universidad y en Fudan lleg√≥ a conocer a su pariente lejano.¬†A√Īos despu√©s, el padre de Feng, primero fue su alumno, despu√©s su asistente y finalmente su yerno.¬†Su abuelo era pol√≠tico, su padre pensador.¬†Cada uno a su manera, los dos chinos patriotas.¬†Hasta que su padre regres√≥ de Par√≠s.¬†Todos dijeron que era otro hombre.¬†En Francia entr√≥ en contacto con partidarios del movimiento democr√°tico y disidentes que se mov√≠an por Europa agitando a la prensa y buscando adeptos y recursos para la causa antichina.¬†Ellos y sus colegas occidentales consiguieron contaminarlo y contagiarle sus vicios burgueses.¬†Regres√≥ como un xaoz√≠, un petit bourgeois liberal ideologizado contra la visi√≥n pol√≠tica del partido y la cultura proletaria.¬†El occidente que de ni√Īo hab√≠a disgustado a Feng, deslumbr√≥ a su padre.¬†Mucho tiempo despu√©s, supo que le propuso a su madre salir de China para establecerse los tres en Par√≠s.¬†Ella, por supuesto, no acept√≥.

En su casa, el milenio comenz√≥ con discusiones y portazos. La brecha que separaba a sus padres fue haci√©ndose cada vez m√°s profunda. Feng se desesperaba con los gritos y cuando llegaba la tormenta corr√≠a a encerrarse en su habitaci√≥n. Pero m√°s que las peleas y las voces, lo peor fue la indiferencia glacial y el silencio que el rencor iba instalando en la vida familiar. Su padre no era un agitador ni un activista de trinchera, pero sus cr√≠ticas en p√ļblico, el giro que tomaron sus clases y las discusiones que manten√≠a con sus colegas, fueron minando su credibilidad. Durante aquellos a√Īos, agentes del Ministerio de Seguridad rondaban la casa y en varias ocasiones, tambi√©n su madre tuvo que enfrentarse a los interrogatorios. En 2005, la universidad y el gobierno perdieron la paciencia, lo retiraron del cargo y lo enviaron a un campo de reeducaci√≥n. Tambi√©n se supo entonces que manten√≠a una relaci√≥n con otra mujer. Hac√≠a tiempo que la familia estaba rota y en medio de la borrasca, el divorcio no fue m√°s que un tr√°mite. Feng ten√≠a diecis√©is a√Īos y comenz√≥ a meterse en problemas.

El trastorno de su madre no tard√≥ mucho tiempo en manifestar sus primeros s√≠ntomas y casi inmediatamente tuvo que dejar el trabajo. Fue un proceso de varios a√Īos lento y desgastante contra el que no hab√≠a manera de luchar. Aquella forma de apagarse y de abandonar la realidad era un infierno al que Feng no consegu√≠a enfrentarse sin perder el control. No pod√≠a asumir que lo dejara solo con todo el peso de lo que hab√≠a sucedido mientras ella se iba vaciando de s√≠ misma para evaporarse en la nebulosa del olvido. √Čl no pod√≠a olvidar, no quer√≠a olvidar y la necesitaba para compartir el odio que sent√≠a por su padre. Pero ella tom√≥ ese camino y √©l, demasiado joven e impotente para retenerla, comenz√≥ a pasar el mayor tiempo posible fuera de casa. Despu√©s de varias peleas callejeras y de la primera internaci√≥n de su madre en un psiqui√°trico, Feng termin√≥ viviendo con su t√≠a y el abuelo Xiang.¬†A pesar de lo unido que estaba con su abuelo, las estrictas rutinas de la casa le resultaban asfixiantes y lo abat√≠a vivir expuesto constantemente a la comparaci√≥n. Mientras su primo era ejemplar, √©l a duras penas consigui√≥ acabar el bachillerato en el liceo. Durante ese √ļltimo curso, sali√≥ varios meses con una holandesa pecosa con la que se emborrachaba los fines de semana y con la que perdi√≥ la virginidad.¬†Como Feng, era una serpiente huidiza y retra√≠da y su relaci√≥n dif√≠cilmente pod√≠a llegar a ninguna parte.¬†Antes de irse a estudiar a Londres ya se hab√≠a cansado de √©l y en varias de sus peleas lo despach√≥ grit√°ndole chino de mierda.¬†A partir de entonces, su vida sexual se volvi√≥ confusa y err√°tica.¬†A los diecinueve a√Īos, los grandes planes que el abuelo Xiang ten√≠a para √©l en Tsinghua hac√≠a tiempo que se hab√≠an desvanecido.¬†Su padre lo hab√≠a convertido en un paria y a√ļn ten√≠a que agradecer que solo por la mediaci√≥n de la familia de su madre, fue admitido en algunos cursos de formaci√≥n profesional para programadores.

Su padre sali√≥ del campo de reeducaci√≥n a mediados del 2008.¬†Feng se vio obligado a verlo un par de veces y el resultado de los encuentros fue deplorable y violento.¬†No pod√≠a asumir que aquel mequetrefe de aspecto mezquino y mirada temerosa que le ped√≠a perd√≥n por los da√Īos colaterales de su absurda aventura intelectual, fuera su padre.¬†Para Feng, la culpa llegaba tarde y ya no hab√≠a vuelta atr√°s.¬†√Čl, su madre y su abuelo eran una saga de serpientes, su padre un conejo traidor, no s√≥lo no lo necesitaba, lo odiaba a conciencia y hasta con devoci√≥n.¬†En Shanghai nada ten√≠a que hacer y por suerte dej√≥ la ciudad.¬†Anduvo de un lado a otro varios a√Īos busc√°ndose la vida y ahora, el gran profesor vive en Baoding y tiene un trabajo de mierda como empleado en una empresa de mantenimiento de edificios.

Para el abuelo Xiang, un yerno traidor y una hija loca fue demasiado.¬†Cuando una vez fueron juntos a visitarla y no los reconoci√≥, termin√≥ de venirse abajo.¬†Aquello fue como un tiro de gracia y no tard√≥ mucho en morirse, en sus √ļltimos a√Īos hab√≠a acumulado m√°s verg√ľenza y dolor de los que un viejo comunista pod√≠a soportar.¬†La muerte de Xiang y asumir que con aquella desconexi√≥n definitiva ya no significaba nada para su madre, le supuso un doble duelo.¬†Para Feng, 2012 fue un a√Īo nefasto.¬†En ese tiempo, trabajaba en una de las muchas empresas de monitoreo de la web y fiscalizaci√≥n de redes sociales que surgieron con la expansi√≥n de usuarios de internet.¬†Con m√°s de 700 millones de personas generando contenidos, gran parte de ellos en streaming, la industria de la vigilancia y la censura cre√≥ muchos puestos de trabajo.¬†Feng era uno de los dos millones de monitores de internet que en China vigilan a los ciudadanos controlando y bloqueando los contenidos contrarios a la moral o a las pol√≠ticas del partido y a su vez,¬†diseminan por todas partes posts y mensajes favorables al gobierno.¬†Ocho o diez horas diarias frente a la pantalla sobre todo censurando a j√≥venes desinhibidos e inexpertos que se exhiben online con poca precauci√≥n porque no saben hasta d√≥nde pueden llegar la¬†sensibilidad de los algoritmos y los sistemas de vigilancia.¬†Feng ve√≠a pasar m√°s pornograf√≠a soft y auto lesiones que conspiraciones pol√≠ticas.¬†Los cr√≠ticos conflictivos hab√≠an aprendido a moverse por canales m√°s discretos.¬†El sueldo era bajo. Hac√≠a horas extra y ahorraba cuanto pod√≠a para ayudar al abuelo Xiang a pagar los gastos del sanatorio de su madre y el tiempo que no estaba trabajando lo pasaba encerrado en casa.¬†Tambi√©n frente al computador, pero adentr√°ndose cada vez m√°s en las capas profundas de la web.

Cuando unos meses despu√©s de aquella dura visita muri√≥ el abuelo, hacerse cargo de todos los gastos del sanatorio se hizo inabordable.¬†A la hermana de su madre y su primo no les sobraba nada.¬†Primero acudi√≥ a su t√≠o, un tigre muy ambicioso que ten√≠a una buena situaci√≥n en Shenzhen.¬†Pero el hijo mayor de Xiang nunca hab√≠a sido generoso, su relaci√≥n con la familia era distante y hac√≠a mucho tiempo que estaba lejos de Shangai.¬†Dijo que sus gastos andaban muy comprometidos con el apartamento que estaba comprando y con la educaci√≥n de sus hijas y que infelizmente no pod√≠a ayudarle.¬†Durante los funerales del abuelo habl√≥ mucho de Shenzhen, la ciudad del futuro, dec√≠a, y de su crecimiento asombroso.¬†Sac√°ndose el compromiso de encima, se ofreci√≥ a recomendarlo si se enteraba de alg√ļn trabajo que calzara con sus habilidades.¬†Tras la cremaci√≥n del abuelo, regres√≥ a Shenzhen y durante varios a√Īos Feng no supo nada ni volvi√≥ a ver a su t√≠o.¬†Para que su madre no acabara en un psiqui√°trico de mala muerte, tuvo entonces que recurrir a su padre.¬†No se neg√≥. Para √©l podr√≠a ser la forma con la que pretend√≠a expiar parte de sus culpas, pero la ayuda que aportaba en nada cambi√≥ su relaci√≥n.¬†Para Feng, era lo menos que pod√≠a hacer por su ex mujer, estaba convencido de que ella no habr√≠a perdido la cabeza si les hubiera ahorrado a todos aquel drama vergonzoso.¬†Aceptar el dinero de su padre y de esa forma continuar ligado a √©l, le hizo tragar bilis, pero no ten√≠a opci√≥n.¬†Las personas m√°s importantes de su vida siempre fueron el viejo Xiang y su madre, y para protegerla, estaba dispuesto a sacrificarse y pagar el precio que fuera necesario.

Por suerte, el tigre avaro cumpli√≥ su promesa y reapareci√≥ cuatro a√Īos despu√©s de la muerte del abuelo ofreci√©ndole un trabajo en Shenzhen.¬†La capital tecnol√≥gica de China se hab√≠a convertido en un torbellino del espionaje industrial.¬†Estaba llena de profesionales, t√©cnicos, investigadores e innovadores de todas partes y para el gobierno,¬†detr√°s de cualquier rostro p√°lido o rosado con su falsa sonrisa c√°ndida pod√≠a esconderse un esp√≠a.¬†La vecindad de Shenzhen con Hong Kong aumentaba su condici√≥n de punto caliente, los americanos acababan de elegir a un descerebrado y para los l√≠deres,¬†los centros de seguimiento de Pek√≠n y Shanghai quedaban muy lejos de Shenzhen.¬†Quer√≠an un ej√©rcito de orejas civiles in situ que se manejaran bien en los idiomas relevantes porque sus agentes no daban abasto.¬†Algunas empresas de Shenzhen ampliaron sus √°reas de negocio y comenzaron a prestar servicios y soporte al gobierno y a sus cuerpos de seguridad.¬†Su t√≠o conoc√≠a a los socios de una de esas empresas y cuando la compa√Ī√≠a de telemarketing cre√≥ un departamento de traducciones, le ofreci√≥ el trabajo.

Ese espacio de servicios especiales est√° en el √ļltimo piso del edificio de la empresa y tiene el mismo aspecto de call center que el resto de las instalaciones, pero en vez de hacer llamadas y atender tel√©fonos,¬†los empleados se dedican a traducir documentos, grabaciones y mensajes y su contrato incluye entre sus muchas exigencias estricta confidencialidad.¬†En la sala son setenta personas y se hablan m√°s de diez lenguas. Sin mucha sutileza, su t√≠o dej√≥ caer que teniendo en cuenta su historia familiar, deb√≠a darse por m√°s que satisfecho con lo que le hab√≠a conseguido. Con esa recomendaci√≥n para el trabajo, dio por cumplida la ayuda que pod√≠a ofrecer a su hermana y en los tres a√Īos que lleva en Shenzhen lo ha visto en muy pocas ocasiones.¬†Es un tipo ocupado y de altos vuelos que se mueve muy lejos de la restringida esfera de Feng.¬†Sus primas son casi unas desconocidas que adem√°s ya no est√°n en la ciudad.¬†Una se cas√≥ y se fue a vivir a alg√ļn lugar que no recuerda y la otra estudia en el extranjero.¬†No lamenta esa distancia, ni siquiera el abuelo Xiang parec√≠a tener mucho aprecio por su hijo.¬†Tampoco Feng, aunque reconoce que gracias a su oferta pudo librarse de la dependencia que lo obligaba a mantenerse en relaci√≥n con su padre.¬†√Čl quiso seguir colaborando, pero Feng se neg√≥.¬†Aun cuando su sueldo como traductor no es extraordinario, al menos ahora consigue hacerse cargo de todos los gastos del sanatorio que la pensi√≥n de invalidez no cubre.¬†Feng detesta ‚Äėla ciudad del futuro‚Äô y dejar Shanghai y alejarse de su madre fue traum√°tico, pero para poder cortar de una vez con su padre, no ten√≠a alternativa.¬†Por eso ahora cuando en su est√ļpida nota le recomienda que visite m√°s a su madre, le dan ganas de vomitar.

Esa era su vida visible. Pero antes de Shenzhen, hubo otras cosas.¬†Durante los dos a√Īos que pas√≥ en la escuela de programaci√≥n, Feng hizo amistad con un par de nerds que le ense√Īaron a saltar el Gran Firewall de China,¬†el sofisticado sistema tecnol√≥gico de censura de contenidos de internet con el que el gobierno controla toda la informaci√≥n online y vigila a los ciudadanos.¬†Ellos deciden lo que se puede ver y a la vez ven todo lo que miran y hacen las personas, pr√°cticamente no hay nada que se diga o se haga en China que el gobierno no sepa.¬†Deng era precavido y visionario, enseguida se dio cuenta de que internet ser√≠a una puerta peligrosa.¬†Los riesgos de la apertura econ√≥mica eran inevitables y el viejo, que era aficionado a las alegor√≠as y las met√°foras, sol√≠a ilustrar con una imagen la ambivalencia de ese escenario:¬†‚ÄúSi abres la ventana entrar√° aire fresco, pero con √©l entrar√°n tambi√©n las moscas‚ÄĚ.¬†Para desarrollar con √©xito su gran proyecto no pod√≠a prescindir de la web, pero s√≠ controlarla.¬†Cerr√≥ la puerta y las ventanas y China qued√≥ protegida del exterior tras el Escudo Dorado y su Gran Firewall.¬†Una jugada maestra del viejo Deng inspirada en las viejas estrategias.¬†Siglos antes China ya se hab√≠a parapetado tras la Gran Muralla y ahora el muro solo cambiaba la piedra por la tecnolog√≠a digital.¬†As√≠, por un lado, el partido continuaba manteniendo bien sujetas las riendas del poder pol√≠tico y de la informaci√≥n evitando la propagaci√≥n de ideas disidentes, y por otro,¬†cortaba el paso a la competencia exterior y aseguraba el desarrollo de la industria digital nacional.¬†En muy poco tiempo, las empresas chinas se convirtieron en gigantes tecnol√≥gicos.¬†Todas ellas bajo control y sujetas a la cibersoberan√≠a que el gobierno ejerce sobre el flujo de informaci√≥n del espacio cibern√©tico.

Feng result√≥ ser un alumno aventajado en la escuela de programaci√≥n.¬†Ten√≠a facilidad para los sistemas y mucha curiosidad por los c√≥digos de encriptaci√≥n y las estructuras operativas.¬†Saltar el muro era relativamente simple, bastaba usar como puente una red privada virtual.¬†Las VPN permiten navegar a trav√©s de servidores situados fuera del territorio chino y de esa forma es posible acceder a los sitios y webs censurados y bloqueados por el gobierno.¬†Si en China m√°s gente no lo hace es porque no les interesa, est√°n satisfechos con los contenidos que les ofrece el mercado local.¬†Lo que Feng vio al otro lado del muro no le deslumbr√≥, por el contrario, reafirm√≥ sus convicciones sobre el desgaste y la decadencia de Occidente.¬†Navegando sin censura por internet, pudo comprobar la visi√≥n miope y sesgada que gran parte del mundo ten√≠a de China.¬†Salvo las ligas de f√ļtbol y mantenerse al tanto de las novedades del mundo inform√°tico, el Oeste poco le interesaba a Feng. Su curiosidad tom√≥ otros caminos y muy pronto lo llev√≥ a internarse por rincones de la web menos visibles.¬†All√≠ encontr√≥ un mundo al que pocos lograban acceder y que le ofrec√≠a otros desaf√≠os.

Feng aprendi√≥ a moverse como un ente an√≥nimo no rastreable por las mazmorras profundas de la red en las que se transan los negocios m√°s turbios y donde se esconden los pervertidos para satisfacer sus¬†vicios repugnantes. Encontr√≥ toda la mierda imaginable y la imposible de imaginar corriendo por la autopista de una dimensi√≥n desconocida y subterr√°nea paralela a la realidad.¬†Un mundo de c√≥digos, lenguaje cifrado y puertas blindadas de entrada a un universo oscuro en el que las transacciones pasan por las armas, las drogas, el fraude, la prostituci√≥n y trata,¬†el snuff o la pornograf√≠a infantil y donde contratar a un asesino es tan sencillo como comprar un par de zapatillas.¬†All√≠ estaban tambi√©n los disidentes y los terroristas.¬†Y detr√°s de todos ellos, las agencias de inteligencia con su doble juego de combatir la ilegalidad y de espionaje.¬†Feng encontr√≥ tambi√©n a los visitantes oscuros, hackers que atacan entidades extranjeras para proteger o favorecer los intereses pol√≠ticos y econ√≥micos de China.¬†A diferencia de los piratas inform√°ticos occidentales, la mayor√≠a de los hackers chinos act√ļan motivados por un profundo sentimiento nacionalista.¬†En los foros de esa cibermilicia de patriotas independientes que operan por su cuenta al servicio de la naci√≥n, Feng dio con lo que estaba buscando.

En los sites abiertos y cerrados por los que se mov√≠an algunos miembros de la Alianza de Hackers Rojos formando nuevos soldados inform√°ticos, adquiri√≥ sus primeros conocimientos de phishing, malware,¬†infiltraci√≥n y quiebra de sistemas de seguridad.¬†Lion, Sharp Winner, Eagle Wan Tao, Coolswallow o Coldface eran nombres reverenciados en los foros, hackers m√≠ticos venerados como h√©roes por sus golpes y haza√Īas.¬†Algunas de sus acciones se hac√≠an p√ļblicas y llegaban a ser celebradas por la prensa oficialista y los ciudadanos de la calle.¬†Con el tiempo, varios de aquellos visitantes oscuros se hicieron visibles.¬†Comenzaron a capitalizar su fama y su fervor nacionalista se transform√≥ en una m√°quina de hacer dinero.¬†Hubo quienes pasaron de piratas a empresarios o asesores de ciberseguridad y otros se convirtieron en estrellas medi√°ticas que aparec√≠an en televisi√≥n,¬†editaban libros que firmaban en eventos multitudinarios o protagonizaban sagas de c√≥mic.

Para Feng, esa transformaci√≥n capitalista de muchas de las figuras legendarias por las que hab√≠a sentido admiraci√≥n y respeto, resultaba decepcionante.¬†Tal vez esa forma de exponerse era un artificio para confundir a la inteligencia occidental y transmitirle la falsa impresi√≥n de que los hackers chinos a√ļn estaban muy verdes.¬†Pero para Feng, no eran m√°s que actos de codicia y vanidad personal.¬†Una jugada equ√≠voca que compromet√≠a al gobierno y daba la raz√≥n a las sospechas de los occidentales sobre la complicidad, o al menos la permisividad de Pek√≠n ante los ataques inform√°ticos.¬†Feng sab√≠a que m√°s all√° de los exhibicionistas,¬†hab√≠a capas m√°s profundas de espionaje cibern√©tico independiente, hackers con v√≠nculos cercanos a la Unidad 61398 del Ej√©rcito Popular de Liberaci√≥n a las que era pr√°cticamente imposible acceder.¬†Decepcionado con la actitud de algunos de sus maestros, dej√≥ los foros y sigui√≥ por libre y en la m√°s completa oscuridad.¬†Durante el d√≠a, el empleado Feng Liwei censuraba a los compatriotas que infring√≠an los c√≥digos de etiqueta exigidos en la web, y fuera del trabajo, como Red Snake 89,¬†rastreaba canales disidentes y atacaba p√°ginas de personas y de medios cr√≠ticos con China o de empresas e instituciones contrarias a sus intereses econ√≥micos o pol√≠ticos.¬†Hasta que un d√≠a, desarroll√≥ un c√≥digo con el que logr√≥ introducirse sin ser visto en los sistemas de Airbus.¬†Poco despu√©s, recibi√≥ un mensaje con un link que le abr√≠a las puertas del Reino Medio: “Dejad que China duerma, porque cuando el drag√≥n despierte, el mundo temblar√°”.¬†Al otro lado de la puerta estaba Mad Bao con varios compa√Īeros apodados con los nombres de animales del zodiaco chino,¬†un grupo de hackers independientes que hab√≠a ido reuniendo para realizar operaciones de espionaje militar e industrial de gran envergadura.¬†En aquel primer contacto Bao se ri√≥ de su alias de guerra.¬†Dijo que incluir datos personales como n√ļmeros del a√Īo de nacimiento lo hac√≠an vulnerable y facilitaban el rastreo de la identidad¬†y que adem√°s,¬†con ese nombre podr√≠an confundirlo con un hacker iran√≠ de la Ciber Resistencia Isl√°mica,¬†porque Red Snake era el nombre de una gran muralla que los persas hab√≠an construido muchos siglos atr√°s para defender la frontera noreste de su imperio.

“Y no es bueno que te confundan con un iran√≠ ‚Äďa√Īadi√≥‚Äď, ellos suelen estar de nuestro lado, pero libran otra guerra”. Bao tambi√©n dijo que para sus batallas personales pod√≠a mantenerlo, pero que si aceptaba la invitaci√≥n, en el Reino Medio y s√≥lo all√≠, ser√≠a Middle Kingdom Dragon.¬†El animal que representa el poder de China y que Bao hab√≠a reservado para el primero que consiguiera atravesar algunos de los firewalls m√°s impenetrables del objetivo de la operaci√≥n.¬†Con aquel bautismo, Feng sinti√≥ que de alguna manera, se lavaba la capa de mierda con la que le hab√≠a impregnado su padre.

No sab√≠a nada de Bao, nunca hab√≠a escuchado su nombre en los foros de los Honkers ni en los de la Alianza. Si ten√≠a alguna trayectoria no la encontr√≥, pero m√°s que disgustarle, esa falta de visibilidad le pareci√≥ una buena se√Īal.¬†Tal vez era como √©l un visitante silencioso y si lo hab√≠a detectado, era porque se mov√≠an tras los mismos objetivos. Bao dijo que en aquel momento lo que China necesitaba era que sus piratas inform√°ticos dejaran de jugar y pasaran de crackers a verdaderos hackers. M√°s que reventar sistemas o bloquear sites, lo urgente era conseguir informaci√≥n relevante, porque invertir en investigaci√≥n tecnol√≥gica para ponerse a la par de los principales pa√≠ses desarrollados, exig√≠a dinero y sobre todo, tiempo. Lo primero no significaba un gran problema, pero lo segundo no lo ten√≠an. El pa√≠s no podr√≠a alcanzar pleno desarrollo, liderar la econom√≠a y expandir su influencia internacional si no aseguraba los recursos, la infraestructura energ√©tica y la capacidad militar necesarias para garantizar el liderazgo. Bao le habl√≥ del CMI, el plan estrat√©gico de integraci√≥n c√≠vico militar que el gobierno incentivaba para que el sector civil entrase en el mercado de defensa. Como hackers, la suya era una forma alternativa y eficiente de colaborar para conseguir esos objetivos y el Reino Medio, un grupo independiente y descentralizado que llevaba alg√ļn tiempo rastreando informaci√≥n √ļtil para acelerar los planes del gobierno. ‚ÄėWinnie The Pooh2 acaba de llegar pero tiene muy claro que estamos ante una oportunidad hist√≥rica, tecle√≥ Bao, dicen que el osito tiene los huevos bien puestos y sabe que debe concentrar todo el poder para actuar con firmeza y no dejarla escapar. En China, cada cual a su manera libra la guerra del pueblo y toda colaboraci√≥n, venga de donde venga, es v√°lida. Nosotros podemos conseguir informaci√≥n muy valiosa, datos esenciales para adelantar los programas y los objetivos del pa√≠s. China no se puede dar el lujo de demorar a√Īos investigando para inventar lo que otros ya han inventado, hay caminos mucho m√°s cortos. Si te incorporas al Reino Medio, deber√°s seguir las instrucciones al pie de la letra, sin desviaciones. No hay espacio para lo personal ni para la indiscreci√≥n en este grupo, la regla es sigilo total. El √ļnico enlace soy yo y por esta v√≠a. Estar√°s alerta y despierto cuando se te indique y completamente dormido si en alg√ļn momento la consigna es que debes dormir. Sin t√©rminos medios. Ante cualquier atajo, te quedas solo y expuesto a las consecuencias‚ÄĚ.

Feng no dud√≥ en aceptar la invitaci√≥n. Por azar, hab√≠a llegado hasta una puerta a la que nunca pens√≥ poder tener acceso. Le pareci√≥ poco cre√≠ble que el grupo actuara de forma totalmente aut√≥noma porque las operaciones eran demasiado espec√≠ficas como para que Bao no tuviera alg√ļn tipo de v√≠nculo con las unidades de inteligencia inform√°tica del gobierno. Tal vez √©l era s√≠ un independiente, pero con alg√ļn canal directo de comunicaci√≥n que indicaba las pautas y fijaba los objetivos. Ni en aquel primer contacto ni despu√©s Bao dijo nada, pero Feng estaba convencido de que conoc√≠a su identidad. Y si era s√≠, con sus antecedentes, la oferta era una prueba de confianza que lo redim√≠a de la deuda con el pa√≠s que su padre le hab√≠a dejado como herencia vergonzosa. Sab√≠a que no deb√≠a preguntar y no pregunt√≥, se limit√≥ a ejecutar las instrucciones de Bao y durante algo m√°s de un a√Īo particip√≥ con el grupo en la operaci√≥n Pitty Tiger, una acci√≥n que sustra√≠a informaci√≥n aeron√°utica, de telecomunicaciones, energ√≠a y defensa de empresas como Airbus y Boeing y tambi√©n de algunas agencias de gobierno occidentales y japonesas. Los integrantes del Reino Medio operaban desde varios puntos dentro y fuera de China desarrollando por separado partes espec√≠ficas de c√≥digos y programas que terminaban por ensamblarse y se infiltraban a trav√©s de un √ļnico enlace ubicado en Canad√°. Para canalizar las comunicaciones utilizaban puertos y servidores situados en ese pa√≠s, en Singapur y en Corea. Despu√©s, el material sustra√≠do se redirig√≠a a China a trav√©s de Macao y Hong Kong. Durante ese tiempo, por las puertas traseras instaladas en los objetivos, lograron extraer informaci√≥n crucial sin ser descubiertos.

A mediados de 2014, algunas backdoors fueron detectadas y las alarmas saltaron en Boeing y en Airbus. Unos meses despu√©s, Feng recibi√≥ un aviso indic√°ndole que deb√≠a dormir. Tras el mensaje, el canal del Reino Medio qued√≥ en silencio. A pesar del celo de las compa√Ī√≠as atacadas, el robo de informaci√≥n trascendi√≥ a la prensa occidental. Feng ley√≥ algunos art√≠culos que hablaban de la metodolog√≠a de las acciones de espionaje del grupo Pitty Tiger y de la gran cantidad de material sensible sustra√≠do por la red de hackers. Los americanos y europeos se quejaron aireando sus sospechas sobre la complicidad de Pek√≠n y acusaron a algunos ciudadanos chinos residentes en Canad√° de conducir aquellos y otros ataques. Con acciones probablemente manipuladas, el FBI y la CIA consiguieron que Canad√° permitiera la extradici√≥n de algunos de ellos y en Estados Unidos los llevaron a juicio y los metieron en prisi√≥n. Ante el esc√°ndalo, todos, esp√≠as y espiados, necesitaban un golpe de efecto. Por su parte, Pek√≠n habl√≥ de una acci√≥n de contraespionaje y como medida de presi√≥n para que Canad√° frenara las extradiciones, detuvo en China a dos canadienses y al supuesto enlace local del grupo. Para Feng, la historia de los contraesp√≠as era solo una tapadera con la que Pek√≠n quer√≠a cubrirse las espaldas devolviendo la pelota de la acusaci√≥n contra el acusador. Pero la jugada no fue suficiente, porque cuando en noviembre de ese mismo a√Īo el prototipo chino de avi√≥n de transporte militar de gran alcance Xi‚Äôan Y-20 fue presentado en la feria aeron√°utica de Zhuhai, para nadie pas√≥ desapercibida su estrecha semejanza con el cargo C-17 Globemaster III de Boeing y las sospechas de sustracci√≥n de propiedad intelectual se tornaron evidentes.

El asunto termin√≥ por complicar al gobierno que se vio amenazado con sanciones comerciales si no demostraba un compromiso serio para frenar los ataques. Tras las conversaciones que Obama y Xi mantuvieron en 2015, las aguas se calmaron un poco y los ataques, aparentemente, disminuyeron. Aparentemente, porque la tregua era sobre el papel y el ciberespionaje antes vinculado a los canales del Ej√©rcito Popular de Liberaci√≥n, hacia tiempo que hab√≠a pasado a los mucho m√°s discretos y organizados del Ministerio de Seguridad, bajo tutela y supervisi√≥n directa de Xi. No fue solo el Y-20, en los actuales programas Made in China 2025 y One Belt One Road, Feng reconoce rastros que tienen su origen en informaci√≥n sustra√≠da que lleg√≥ al gobierno a trav√©s de Pitty Tiger antes de que a los piratas del Reino Medio los enviaran a dormir. Desde entonces, ha pasado cuatro a√Īos hibernando. Durante ese tiempo, no ha realizado ataques por su cuenta y desde que vive en lo que √©l considera su destierro de Shenzhen, siempre ha mantenido la esperanza de que Mad Bao reaparezca para activar el grupo. Entre el cansancio y la ansiedad, Feng ha pasado el d√≠a muy nervioso. La consigna que ayer lo sobresalt√≥ cuando apareci√≥ en su tel√©fono, si no fue una alucinaci√≥n, lo emplazaba ahora a despertar y solo pod√≠a provenir del Reino Medio. Cuando vio la frase del drag√≥n durmiente tallada en el escritorio, enseguida pens√≥ que aquel muerto que a todas luces deb√≠a ser un hacker, quiz√° era un integrante del grupo. El modo en el que se hab√≠a establecido el contacto no era nada habitual y resultaba sospechoso, pero que el aviso llegara en ese momento, de ninguna manera pod√≠a ser casualidad. Quien hab√≠a enviado el mensaje sab√≠a d√≥nde estaba y con toda seguridad, sab√≠a qui√©n era √©l y tambi√©n sab√≠a qui√©n era el muerto.

Son las cinco y los libros no han llegado.¬†Feng siente los efectos de la mala noche anterior. El d√≠a se le ha hecho muy largo y frente al computador nota que se le cierran los ojos.¬†Ha dedicado la tarde a pasar a un archivo las citas de Confucio y a traducir las frases que estaban escritas en las paredes del apartamento de Baishizhou.¬†Las dos l√≠neas en el idioma que no conoc√≠a resultaron estar escritas en polaco.¬†El traductor le revel√≥ su significado y despu√©s de teclearlas en el buscador, supo que eran una traducci√≥n a esa lengua de un texto latino de Cop√©rnico:¬†‚ÄúEs posible que las cosas que estoy diciendo ahora sean oscuras, pero se aclarar√°n en el lugar que les corresponde‚ÄĚ.¬†Un mensaje que a Feng le pareci√≥ hecho a medida para el confuso estado en el que se encontraba.¬†Las frases en franc√©s, como la del escritorio, eran todas de Napole√≥n o atribuidas a √©l.¬†Las pocas que se intercalaban en ingl√©s, pasajes de los testamentos cristianos identificados con su numeraci√≥n versicular y las citas de Confucio,¬†extractos bien conocidos de las Analectas con consignas para una moral saludable.¬†Fragmentos y proverbios como: ‚ÄúLos sabios no se confunden, el noble no se preocupa y el valiente nunca teme‚ÄĚ, ‚ÄúEl hombre que mueve una monta√Īa comienza acarreando peque√Īas piedras‚ÄĚ,¬†‚ÄúCuando es obvio que los objetivos no se pueden alcanzar, no ajustes los objetivos, si no los pasos a seguir‚ÄĚ.¬†¬†Y otros tantos de tono similar.

Salvo la del drag√≥n, nada en los contenidos de las frases escritas en las paredes y en el escritorio le hac√≠a mucho sentido a Feng.¬†No encontr√≥ ninguna reflexi√≥n personal, todas eran citas y no parec√≠an mantener entre ellas ninguna conexi√≥n.¬†Aquello se ve√≠a m√°s bien como un compendio de enunciados inspiradores o de motivaci√≥n escogidos seg√ļn el gusto y el criterio de quien las hab√≠a escrito, que para el caso,¬†podr√≠a ser o no ser el muerto.¬†Mirando las fotograf√≠as, lo que a Feng m√°s le llamaba la atenci√≥n era la prolijidad y el cuidado con el que hab√≠an sido copiadas y dispuestas en las paredes.¬†Lo que no dejaba de ser curioso considerando el desorden y el descuido que vio en el apartamento de Baishizhou.¬†Cada rengl√≥n se ve√≠a completamente derecho y alineado, los caracteres manten√≠an un tama√Īo uniforme y de lejos parec√≠an peque√Īas figuras geom√©tricas.¬†La caligraf√≠a de las frases en mandar√≠n era la misma y tambi√©n la de las frases escritas en caracteres latinos.¬†Aunque tal vez una y otra caligraf√≠a no pertenec√≠an a la misma mano, Feng cre√≠a que s√≠.¬†Las citas estaban agrupadas en tres bloques distribuidos en los muros de una forma peculiar.¬†Mirando la habitaci√≥n desde la pared que ten√≠a la ventana, a la izquierda, el grupo de frases hab√≠a sido ubicado hacia la parte superior del muro.¬†A continuaci√≥n, en la pared siguiente, aparec√≠an a media altura y m√°s o menos centradas sobre el escritorio.¬†Por √ļltimo, en la pared de la derecha en la que estaba la puerta de entrada al apartamento, se ve√≠an en la parte inferior.¬†Una distribuci√≥n cuanto menos extra√Īa, adem√°s de inc√≥moda y caprichosa.

Feng mira la hora en el reloj de la sala y mientras espera que lleguen los libros, pasa unos filtros a las fotografías. En las esquinas del techo las cámaras de seguridad emiten un destello luminoso intermitente. En el centro de control ya estarán haciendo el cambio para que entren los vigilantes del turno de noche. A través de las ventanas, Feng ve cómo comienzan a encenderse los millones de leds que componen la iluminación extravagante de Shenzhen. Son casi las seis y en la sala apenas quedan algunos rezagados terminando trabajos urgentes que deben entregar. En su computador, Feng modifica los valores de exposición de las fotografías para aumentar el contraste y los contornos de los caracteres y las letras. Al hacerlo, observa que el fondo de las imágenes comienza a dejar traslucir el trazo de unas finísimas líneas de cuadrícula que no se percibían antes de aplicar el filtro. Con seguridad se usaron como guía y se borraron después de escribir las frases. Demasiado trabajo y cuidado para ser un simple adorno inspiracional con el que decorar las paredes de un antro destartalado. Feng mira por bloques las frases y piensa que tal vez su disposición y no su contenido, signifique algo. No se le ocurre qué. Aunque Li no parece una luz del cuerpo de investigaciones, el gallo debe manejar datos que Feng desconoce y quizá llegue a alguna conclusión. Pasadas las seis y media, Feng escucha un carro rodar por el pasillo. Poco después, un empleado entra en la sala y siguiendo la numeración que indican los paquetes y sobres que debe repartir, comienza a dejarlos sobre los escritorios de algunos boxes. Al pasar a su lado, sonríe con amabilidad y le entrega uno de los paquetes que lleva en el carrito. Al fin los libros.

Feng rasga la envoltura de papel marr√≥n.¬†Para su sorpresa son cinco. Los coloca uno junto a otro sobre el escritorio y trata de recordar lo que vio en Baishizhou.¬†Estaba casi seguro de que solo eran cuatro los libros que estaban tirados en el suelo de la habitaci√≥n.¬†No hab√≠a ninguno sobre la mesa ni en los racks y cuando se llevaron el sill√≥n, nada apareci√≥ debajo.¬†Feng no hab√≠a entrado al ba√Īo y a la cocina del apartamento porque Li dijo que all√≠ no hab√≠a nada que debiera fotografiar.¬†Tal vez el inspector solo se refer√≠a al grafiti y hab√≠a otras cosas que Feng no vio.¬†Qui√©n sabe, Li deb√≠a entonces estar en lo cierto y √©l se hab√≠a precipitado en sus apreciaciones sobre el inspector. Feng copia en el archivo de su informe los t√≠tulos y los autores y hojea los libros. Ve que algunos tienen una que otra frase subrayada. Son ensayos y estudios en ingl√©s, casi todos tratan t√≥picos relacionados con Asia y China. Publicaciones occidentales que salvo en Hong Kong, no se ven por las librer√≠as pero aparecen con bastante frecuencia por las salas de traducciones. Feng mira detenidamente las portadas y contraportadas intentando recordar cu√°les son los cuatro que le pareci√≥ ver en Baishizhou. Cree identificar con certeza tres de ellos y le quedan dudas sobre los otros dos. Los tres sobre los que cree estar seguro son: ‚ÄúThe dawn of Eurasia‚ÄĚ, de Bruno Ma√ß√£es, ‚ÄúDark commerce‚ÄĚ de Shelley y ‚ÄúDawn of the code war‚ÄĚ de John P. Carlin. Los otros dos, ‚ÄúChina‚Äôs maritime Grey Zone operations‚ÄĚ de Erickson y ‚ÄúGreat powers, Grand Strategies: The new game in the South China sea‚ÄĚ editado por A. Corr. Feng piensa que al muerto le deb√≠a interesar estar bien informado y al d√≠a, esos ejemplares no son el tipo de libros que andan por todas partes y los cinco son publicaciones recientes, cuatro de ellos editados en 2018 y el de Erickson apenas un par de meses atr√°s, se ve nuevo y como si stuviera sin leer. Feng recorre los t√≠tulos pensando que dif√≠cilmente uno esperar√≠a encontrar ese tipo de libros en Baishizhou. En las pericias no han debido aparecer indicios importantes, o si los hab√≠a, ya los han registrado y han decidido que pueden pasar a otro tipo de evaluaci√≥n. De otra manera no los hubieran liberado y no habr√≠an llegado hasta √©l. Por suerte, Li no pretende que los lea ni que realice un an√°lisis exhaustivo para el mi√©rcoles, eso ser√≠a imposible, a lo sumo ma√Īana escribir√° un breve informe con lo que encuentre consultando art√≠culos y rese√Īas en la web. A Feng le interesa sobre todo el de Carlin y le gustar√≠a llev√°rselo para darle una hojeada en el tren, pero sabe que ese material no puede salir del edificio sin seguir los protocolos. Por hoy suficiente, piensa, lo ver√° ma√Īana. Feng guarda los libros en el caj√≥n del escritorio en el que hab√≠a arrojado el sobre de su padre y apaga la computadora. Mete el paquete con las sagas de Jin Yong en la mochila y cuando se levanta y desconecta el tel√©fono del cargador, la pantalla se enciende y le muestra un mensaje: ‚ÄúVoil√° Middle Kingdom Dragon. D√≠a de suerte. Has ganado un pasaje gratis para que ma√Īana disfrutes de una de tus escapadas a Guangzhou. No faltes.J‚ÄĚ

Martes. 11 de junio.

3.20 a.m. ¬°Son puertos! Feng despierta sobresaltado y con la respiraci√≥n primero contenida por la sorpresa y despu√©s agitada. No recuerda lo que estaba so√Īando pero en alg√ļn momento esa idea se ha abierto paso dentro del sue√Īo y lo ha obligado a despertarse haciendo tronar esas palabras en su cabeza. Son puertos. La disposici√≥n de las frases escritas en las paredes del apartamento de Baishizhou representan puertos. Feng no entiende exactamente c√≥mo ha llegado a esa conclusi√≥n, pero siente que ha dado con algo que se asienta en su consciente con convicci√≥n aun cuando todav√≠a se mueve entre el sue√Īo y la vigilia y no consigue pensar con lucidez. Feng se levanta y se acerca a la ventana. Las calles del suburbio est√°n desiertas y silenciosas. Toma un poco de agua para tratar de despejarse y con desconfianza mira su tel√©fono. Tras el mensaje de ayer no tiene dudas. Alguien que sabe muy bien c√≥mo entrar y salir de √©l le env√≠a esos mensajes. Alguien que adem√°s conoce el Reino Medio y parece saber mucho de su vida. Podr√≠a ser Bao reactivando el grupo. Pero el tono y el estilo no parecen los de Bao. Bao ser√≠a m√°s directo. Y en ning√ļn caso usar√≠a un emoji est√ļpido. Feng desconf√≠a, hace mucho tiempo que el Reino Medio qued√≥ en silencio y desde entonces no ha sabido ni escuchado absolutamente nada. Tal vez el grupo se disolvi√≥ tras Pitty Tiger, pero quiz√° sigui√≥ operando sin que contaran con √©l. Feng coge el tel√©fono del velador y busca de nuevo el pasaje que le enviaron de regalo. Shenzhen-Guangzhou Este. Martes 11 de junio. 19.06. Es un billete de segunda en un expreso semi r√°pido, el tipo de tren y horario que suele utilizar cuando va a alg√ļn happy ending en Guangzhou. Y despu√©s del tren qu√©, ¬Ņlo esperar√° alguien en Guangzhou? Quien le env√≠a los mensajes ¬Ņse comunicar√° de nuevo d√°ndole instrucciones? Tambi√©n le resulta extra√Īo que esos contactos est√©n siendo conducidos fuera de los canales que el Reino Medio utilizaba en web y que adem√°s lo emplacen a realizar acciones en el mundo f√≠sico como tomar un tren a Guangzhou. Feng duda si debe ir o no. Quien le env√≠a los mensajes no se ha identificado y por m√°s que se dirija a √©l por su alias del Reino Medio, puede ser cualquiera. Tal vez deber√≠a llamar ma√Īana a Li para contarle su idea de los puertos y hablarle de los mensajes que ha recibido. Pero hay algo en el inspector que a Feng no le gusta, algo instintivo, aunque reconoce que esos prejuicios son una simple cuesti√≥n de piel que no tiene fundamento pues apenas lo conoce. Pero no, llamar a L√≠ no es una buena idea porque sin saber si quien se comunica tiene que ver o no con el Reino Medio, lo coherente ser√≠a asumir el riesgo y descubrirlo por √©l mismo. Si el que est√° enviando los mensajes es un miembro del grupo, acudir a Li ser√≠a un error grave que romper√≠a su compromiso de sigilo. Y si finalmente no lo es. Para esa posibilidad no se le ocurre nada. Feng abre una computadora hechiza que tiene sobre el escritorio, se conecta a un servidor extranjero y durante un buen tiempo se dedica a buscar fotos y videos sobre el funcionamiento de los puertos.

1.35 p.m. En la oficina Feng recibe una llamada de Li.

‚ÄďMa√Īana a las dos ven a mi despacho y tr√°eme los informes que tengas preparados ‚Äďdice‚Äď, quiero una copia en papel y un pendrive con toda la informaci√≥n. Aqu√≠ me explicas bien lo que hayas traducido y lo que sepas de los libros extranjeros. A las cinco tengo una reuni√≥n en jefatura, as√≠ que trata de esmerarte en lo que me vas a presentar. Si despu√©s no te pido m√°s aclaraciones, te olvidas de este trabajo.

Feng solo le ha respondido a Li que ma√Īana estar√° en su oficina a las dos con la copia impresa y el pendrive. De su idea de los puertos no ha dicho nada. Definitivamente el inspector no le gusta. √Čl es un simple empleado en una empresa de traducciones, no depende de Li ni es su subordinado, as√≠ que podr√≠a ahorrarse el papel de inspector rudo de serie b que seguro debe emplear con sus subalternos. Aunque desde que ayer recibi√≥ el segundo mensaje, ya no duda que lo de haberle enviado a Baishizhou no fue casualidad. Si necesitaban a alguien podr√≠an haber llamado a cualquiera de los muchos que en su oficina y en otros centros de traducci√≥n se manejan en franc√©s y ingl√©s, no son idiomas raros. Casi todo en la escena de Baishizhou parec√≠a preparado, incluida la presencia de Feng. Tras la llamada, trata de concentrarse reordenando los papeles con sus notas y regresa al informe. A√ļn le quedan varias horas entes de tomar el tren a Guangzhou. Solo espera que el efecto de los ansiol√≠ticos dure lo suficiente como para mantenerlo en calma.

7.03 p.m. Feng aborda el vag√≥n tres minutos antes de la salida del tren. Su billete indica que tiene un asiento de ventana en la √ļltima fila del vag√≥n n√ļmero 5. En el and√©n, los pasajeros se apresuran a subir y entre la gente Feng ve a algunos agentes de polic√≠a y guardias de seguridad haciendo sus paseos de rutina por la estaci√≥n. En Shenzhen muchos de ellos ya utilizan lentes con tecnolog√≠a de reconocimiento facial. Si el viejo Deng a√ļn viviera, estar√≠a entusiasmado y le dar√≠a un par de besos a Xi por los logros conseguidos. Probablemente ni en sus mejores sue√Īos pudo vislumbrar algo semejante. Pero Feng lo que est√° es paranoico, deja de mirar por la ventana y se gira hacia el interior para evitar hacer contacto visual con los lentes. El tren comienza a ponerse en marcha puntualmente a las

19.06. En ese momento la puerta entre vagones que tiene a su espalda se abre y un hombre entra y se sienta a su lado. El hombre le sonríe mientras se acomoda e inmediatamente le muestra una mano con la palma extendida en la que Feng ve una píldora que enseguida reconoce.

‚ÄďDeber√≠as tener m√°s cuidado, estas pastillas son muy caras como para que andes dej√°ndotelas por ah√≠, dice el hombre hablando en franc√©s.

Feng siente que todos sus m√ļsculos pierden fuerza. El ruido en su o√≠do izquierdo ha subido varios tonos como si hubiera interceptado una interferencia y se ha puesto p√°lido. El asombro le impide hablar, pero es el hombre quien contin√ļa, ahora en mandar√≠n.

‚ÄďSi hubieras sacado el brazo por la ventana en Baishizhou podr√≠amos habernos estrechado la mano. Por fin el Perro encuentra al Drag√≥n ‚Äďa√Īade el tipo depositando la pastilla en la mano izquierda de Feng‚Äď. Entiendo tu sorpresa y tu recelo, pero como dec√≠a Cop√©rnico, al final cada cosa se aclarar√° en el lugar oportuno ‚Äďcontin√ļa el desconocido mirando fijamente a Feng mientras habla‚Äď. Hasta Guangzhou, no tenemos mucho tiempo para todo lo que tengo que decirte y ponernos al d√≠a, pero antes te contar√© algo para que te quedes m√°s tranquilo y cambies esa cara. Cuando quebraste aquel firewall de Airbus, nos dejaste a todos sorprendidos. Nosotros llev√°bamos un tiempo intentando colgar algunas puertas traseras pero nuestros accesos fallaban. Que un novato desconocido y por libre abriera una grieta fue desde luego una sorpresa. Ellos no se dieron cuenta, pero nosotros s√≠ porque est√°bamos detr√°s del mismo objetivo y nos manten√≠amos en constante vigilancia y presi√≥n sobre sus sistemas. Tambi√©n sab√≠amos que hab√≠a intrusos de otros pa√≠ses tratando de entrar, as√≠ que hab√≠amos tejido una especie de escudo alrededor de los propios sistemas de Airbus para impedirles el paso. Cuando pasaste uno y otro anillo, en un primer momento no sab√≠amos de d√≥nde proven√≠a el ataque que pod√≠a poner en riesgo el trabajo, entonces fue un alivio y una satisfacci√≥n detectar que se trataba de un hacker chino. Mientras lo hagan con discreci√≥n y no provoquen incidentes que involucren al gobierno, en China nadie se mete con lo que sus ciudadanos quieran hacer en beneficio del pa√≠s, ya sabes, es la famosa guerra del pueblo. Pero por m√°s que alguien se mueva en la oscuridad, cuando en China hay que buscar una aguja en el pajar, la aguja al final aparece. As√≠ que te rastreamos y cuando te identificamos, a pesar de tus habilidades, al principio Mad Bao fue muy reticente porque consideraba riesgoso integrar a alguien que no estaba del todo ‚Äėlimpio‚Äô. Pero yo ten√≠a una opini√≥n diferente, dejar fuera a alguien con esa destreza me parec√≠a un error y ve√≠a tu situaci√≥n de otra manera.

El hombre se detiene un momento y mientras abre una botella parece escrutar el efecto que sus palabras tienen sobre Feng. Toma un poco de agua y enseguida contin√ļa.

‚ÄďYo soy hijo de emigrantes chinos y nac√≠ en un suburbio de Par√≠s. Uno de los suburbios duros donde los emigrantes se juntan y segregan por nacionalidades que ni se integran ni los locales terminan de integrar y donde aprendes muy bien lo que significa crecer siendo un paria. Puedo asegurarte que es un Par√≠s muy diferente al que conociste en tus viajes. Cuando a los veintitr√©s a√Īos termin√© mis estudios de inform√°tica, decid√≠ venir a China. Para m√≠, vivir como un ciudadano de segunda en Francia y hacerme cargo en el futuro del supermercado de barrio de mis padres trabajando 24/7, no ten√≠a ning√ļn sentido. Siempre me hab√≠a considerado chino, nada ten√≠a que hacer all√≠. En el momento del ataque t√ļ manten√≠as alguna relaci√≥n con tu padre y adem√°s te mostrabas inestable y disperso, Mad Bao desconfiaba. Pero siguiendo la pista de las cosas que hab√≠as hecho y de c√≥mo te mov√≠as, para m√≠, tu persecuci√≥n obsesiva contra la disidencia y contra cr√≠ticos de China mostraban a alguien con mucha rabia pero tambi√©n a un patriota comprometido con el pa√≠s. Yo tambi√©n he sentido esa rabia y de alguna forma me pareci√≥ entender tus motivaciones, t√ļ eras un paria como yo, aunque hab√≠as llegado a esa condici√≥n y cargabas con ese peso por otras circunstancias. Convenc√≠ a Bao, porque adem√°s de tus habilidades, tus conocimientos de franc√©s y de ingl√©s eran muy √ļtiles en aquel momento. Finalmente acept√≥, pero dijo que por precauci√≥n solo √©l mantendr√≠a comunicaci√≥n contigo. A Bao siempre le ha entretenido jugar con los s√≠mbolos, los mitos, el zodiaco y esas cosas. De esas man√≠as sac√≥ el nombre para el grupo, su propio alias de monje chino justiciero y los apodos del resto. Ten√≠a reservado el drag√≥n para quien dinamitase primero el objetivo. Nunca pensamos que ser√≠a alguien que no estaba ya dentro y Bao ni se imagin√≥ que tendr√≠a que largarlo a un visitante que lleg√≥ de esa manera imprevista. Era un simple juego de motivaci√≥n y prestigio, todos quer√≠amos ser el primero y hay que reconocer que a todos nos dio envidia que te quedaras con el drag√≥n. Pero no me equivoqu√© contigo, fuiste √ļtil en Pitty Tiger y despu√©s parece que te has mantenido ejemplar y discreto desde que Bao te envi√≥ a dormir. Dicho esto Middle Kingdom Dragon, deber√≠as relajarte y considerarme algo as√≠ como tu padrino.

Feng trata de deglutir lo que est√° escuchando. A√ļn no asimila que se encuentra en el mundo real y f√≠sico sentado en un tren que corre hacia Guangzhou junto al Perro del Reino Medio. El Perro es un tipo delgado de cara anodina que habla bajo y pausadamente, Feng calcula que debe tener alrededor de cuarenta a√Īos. As√≠ deben verse el Drag√≥n y el Perro, piensa, normales, comunes, dos chinos como cualquiera de los que est√°n en el vag√≥n, gente que regresa a casa despu√©s del trabajo. La mayor√≠a somnolientos y cansados y casi todos escuchando algo a trav√©s de los auriculares conectados a sus tel√©fonos. El Perro adivina sus miradas a√ļn recelosas.
‚Äď¬ŅTe preocupa que nos vean? ‚Äďdice se√Īalando una de las c√°maras que est√° en el techo al fondo del vag√≥n‚Äď, las c√°maras ven lo que las personas detr√°s de las c√°maras quieren ver, y de vez en cuando, las c√°maras tambi√©n fallan o dejan de funcionar, aqu√≠ y en cualquier parte. Ahora tu turno. Cu√©ntame lo que viste en Baishizhou. De la forma m√°s concisa posible.

Feng titubea antes de comenzar a hablar. No sabe si debe cubrirse haciendo una simple narraci√≥n de la escena o contar directamente las impresiones que ten√≠a de lo que hab√≠a visto en Baishizhou. El tipo que viaja a su lado y dice ser el Perro sabe demasiado del Reino Medio como para desconfiar, pero le aturde darse cuenta de todo lo que sabe de su vida y la situaci√≥n es demasiado extra√Īa como para que consiga pensar con lucidez. Lo √ļnico que empieza a tener claro es que el Perro y Bao eran mucho m√°s que hackers nacionalistas solitarios operando un grup√ļsculo de piratas inform√°ticos. Feng se siente un ingenuo, sospech√≥ desde el principio que Bao tal vez conoc√≠a su identidad y que deb√≠a tener enlaces con alguna agencia, pero siempre pens√≥ que operaban a oscuras. Ante la mirada del Perro se siente desnudo y vulnerable. No tiene opci√≥n, piensa, alg√ļn motivo habr√° para que despu√©s de tanto tiempo alguien que estuvo en el Reino Medio haga contacto con √©l y lo haya hecho de esa manera.

‚ÄďMe pareci√≥ un montaje, un escenario ‚Äďarranca finalmente mientras trata de ordenar sus ideas‚Äď, tuve la impresi√≥n de que pretend√≠a parecer el desenlace de un crimen pasional o de un ajuste de cuentas relacionado con drogas o prostituci√≥n. El muerto desnudo, las copas tiradas, los restos de droga y hasta una barra de labios, una barra de labios de marca muy cara que no cuadraba con el lugar aplastada en el suelo, todo lo que hab√≠a por all√≠ parec√≠a indicar que el crimen algo tendr√≠a que ver con eso, putas, drogas, alg√ļn ajuste de cuentas. Pero cuando vi aquellos racks con los equipos y varias hechizas, enseguida pens√© que deb√≠a ser el material de un hacker y tambi√©n pens√© que un hacker con semejante madriguera no se arriesgar√≠a a meter all√≠ a nadie para divertirse un rato. Para eso, podr√≠a ir a cualquier parte. Y si el muerto era un hacker, ser√≠a m√°s l√≥gico que lo hubieran matado por otra cosa, no s√©, fraude, espionaje, extorsi√≥n, algo as√≠. Tambi√©n pod√≠a andar vendiendo droga, la deep web est√° llena de ellos, pero siendo as√≠, menos a√ļn arriesgar√≠a su cueva. En el apartamento hab√≠a frases escritas en las paredes y libros tirados por el suelo. Parte de las frases estaban en franc√©s y en ingl√©s y los libros eran extranjeros. Para eso me llamaron, para traducir, pero all√≠ no traduje nada. Me dijeron que tomara fotograf√≠as de las paredes y eso fue todo. Me dol√≠a la cabeza, suelo tener migra√Īas y no me sent√≠a bien. Adem√°s, no entend√≠a qu√© hac√≠a yo all√≠, no s√© c√≥mo ser√°n normalmente esos procedimientos, pero si no hubiera estado en Baishizhou ser√≠a lo mismo, podr√≠an haberme pasado fotos con los textos de las paredes y los libros y habr√≠a hecho las traducciones en la oficina. Un trabajo m√°s como cualquiera, en la mayor√≠a de los casos no sabemos con qu√© o qui√©n se relaciona lo que nos env√≠an, el material llega con un n√ļmero de dossier, traducimos, entregamos y ya est√°. Cuando tomaba las fotograf√≠as, vi tallada en el escritorio la frase del drag√≥n y creo que en ese momento hasta me puse a temblar. Justo despu√©s entr√≥ tu mensaje en mi tel√©fono y ah√≠ casi me fui a negro, aunque era una forma extra√Īa de entrar en contacto, todo entonces me hac√≠a pensar que el muerto pod√≠a ser alguien que ten√≠a que ver con el grupo.

‚ÄďPara ser hijo de disidente no lo haces mal ‚Äďdice el Perro mostr√°ndole una sonrisa mordaz‚Äď, era un escenario. Pero en cualquier caso, los procedimientos son as√≠, cuando los equipos de investigaci√≥n encuentran alg√ļn indicio en una lengua que desconocen, llevan traductores. En Shenzhen es muy habitual porque est√° llena de extranjeros. Investigaciones tiene algunos en plantilla y si no est√°n disponibles, solicitan soporte a los privados que normalmente les prestan servicios. El domingo, todos los traductores de investigaciones estaban concentrados en Hong Kong. Todos los cuerpos de seguridad de Shenzhen estaban concentrados en Hong Kong. Por eso la escena se mont√≥ el domingo. Y por eso t√ļ estabas all√≠.

‚ÄďY para qu√© se mont√≥ la escena, qui√©n era el muerto y por qu√© lo mataron, qu√© es eso de que hubi√©ramos podido estrecharnos la mano por la ventana y adem√°s, de d√≥nde sacaste esta pastilla, inquiere Feng tratando de resolver en una sola pregunta las muchas que se le agolpan en la cabeza mientras intenta entender lo que est√° escuchando. El sarcasmo que hace un momento exhib√≠a la cara del Perro cuando se refiri√≥ a la disidencia de su padre, se nubla.

‚ÄďMad Bao ‚Äďresponde‚Äď, estaba muerto, pero no lo mataron.

Feng abre los ojos con asombro e incredulidad.¬†¬ŅMad Bao? No es posible. Ahora Feng cierra los ojos y en esa oscuridad trata de reconstruir los detalles de lo que vio en Baishizhou.¬†El cuerpo r√≠gido, la cara, sobre todo el rostro de Bao.¬†Sus rasgos. A Feng le lleva un tiempo entender que estuvo sin saberlo ante el cuerpo de Bao.¬†Por lo que ha dicho el Perro, nunca termin√≥ de confiar en √©l al cien por cien.¬†Pero Feng lo entiende, lo entiende muy bien, √©l tampoco hubiera confiado al cien por ciento en el hijo de un disidente.¬†Le bastaba y agradec√≠a el porcentaje de confianza que tuvo para integrarlo en el grupo.¬†Feng siente pesar por la muerte de Bao.¬†El respeto que nunca ha sentido por su padre, lo canaliz√≥ en su abuelo Xiang y despu√©s de alguna manera, tambi√©n en Bao.¬†No s√≥lo lo hab√≠a considerado un maestro, cuando lo invit√≥ a unirse al grupo sinti√≥ que le devolv√≠a algo de la dignidad que Feng consideraba perdida desde los diecis√©is a√Īos.¬†Lo que su padre hab√≠a despreciado y no le dio, lo encontr√≥ en ellos.¬†Cada uno a su manera le ense√Ī√≥ lo que significaba pertenecer al Reino Medio. Sent√≠an orgullo y cre√≠an en un pa√≠s ambicioso y sin complejos que, como vislumbraba su abuelo, les har√≠a ver cosas extraordinarias.

‚ÄďYo vi el cuerpo ‚Äďdice Feng cuando vuelve a abrir los ojos‚Äď ten√≠a marcas muy visibles en el cuello.¬†Debi√≥ ser estrangulado con alguno de los cables que estaban tirados en la habitaci√≥n.

‚ÄďEntiendo tu tristeza y no puedes hacerte una idea hasta d√≥nde la comparto, pero tenemos poco tiempo y apenas acabamos de empezar.¬†Necesito que escuches con atenci√≥n y entiendas todo lo que te voy a decir.¬†T√ļ eres listo Drag√≥n, no hace falta que te diga que todo lo que vas a escuchar es confidencial y es muy importante que lo entiendas bien porque no ser√° f√°cil.¬†Pero antes, dime qu√© m√°s viste en Baishizhou.

‚ÄďEso fue todo. Estaba el inspector, dos agentes.¬†El forense. No se habl√≥ mucho, Li coment√≥ que en Hong Kong hab√≠a disturbios.¬†El m√©dico entonces se quej√≥ de los hongkoneses, mencion√≥ sus negocios turbios y la corrupci√≥n y se explay√≥ sobre la especulaci√≥n inmobiliaria en las villas de Shenzhen.¬†Despu√©s Li hizo pasar al administrador del edificio y le hizo varias preguntas.¬†Quer√≠a saber si identificaba a Bao como arrendatario, pero el tipo no lo confirm√≥, dijo que cre√≠a que no era √©l o que no se acordaba.

‚ÄďComprensible ‚Äďinterrumpe el Perro‚Äď, en Baishizhou hay mucha gente con cosas que ocultar, y ese administrador no ha debido pagar un impuesto en su vida. Contin√ļa.

‚ÄďTodo lo que hab√≠a en el apartamento se lo llevaron embalado en cajas como si fuera una mudanza.¬†A Bao lo metieron tambi√©n en una caja de cart√≥n.¬†Si estabas por all√≠, cuando bajaron todo lo ver√≠as.¬†Tal como se me indic√≥, fotografi√© las paredes y me fui.¬†Ayer en la oficina traduje las frases que no estaban en mandar√≠n y vi los libros. Los libros eran estudios, an√°lisis sobre China y Asia, ciberguerra, unos t√≠tulos que uno no esperar√≠a encontrar en Baishizhou. El apartamento era un antro, pero las frases de las paredes estaban copiadas con mucho cuidado, de forma muy meticulosa y eso llamaba la atenci√≥n.¬†Esa forma tan ordenada de escribir no me cuadraba con un tipo que ni siquiera ten√≠a una cama y viv√≠a en semejante caos. Me extra√Īa pensar que Bao haya vivido as√≠. Despu√©s, cuando pas√© un filtro por las fotos aparecieron unas l√≠neas muy finas de cuadr√≠cula en la pared que se hab√≠an usado como gu√≠a.¬†En medio del desorden, tanto esmero resultaba llamativo.¬†En el significado de las frases yo no ve√≠a nada extraordinario, eran grandilocuencias de Napole√≥n, citas, proverbios de Confucio, no encontraba ninguna conexi√≥n, pero la disposici√≥n y despu√©s la cuadr√≠cula, lo prolijo de la copia,¬†me pareci√≥ raro. Me fui ayer a casa pensando obsesivamente que la distribuci√≥n era extra√Īa.¬†Esta noche de madrugada, de repente despert√© pensando que representaban puertos.¬†No s√© por qu√©, pero despert√© con esa idea, algo deb√≠a estar so√Īando.¬†Despu√©s me levant√© y vi algunos videos y tal vez es una tonter√≠a, pero yo dir√≠a que s√≠, que la distribuci√≥n de las frases, representan puertos, representan las zonas de estibaje de alg√ļn puerto.

Ahora es la cara del Perro la que muestra sorpresa.

‚ÄďEres perspicaz Drag√≥n ‚Äďdice‚Äď, vamos a llegar ah√≠ pero antes hay que empezar un poco m√°s atr√°s, bastante m√°s atr√°s. Durante Pitty Tiger Bao estuvo un tiempo en Canad√°. Ten√≠amos unos enlaces, ciudadanos chinos afincados all√≠ y bien conectados con la industria aeron√°utica occidental que en principio, estaban fuera de sospecha. Bao les pasaba algo de carnaza para que la repasaran a los europeos y americanos y de esa manera los manten√≠amos cubiertos. Mientras, ellos aportaban datos y contactos que una vez dentro, nos serv√≠an para orientarnos y localizar lo que est√°bamos buscando. De ah√≠ proven√≠a la informaci√≥n que t√ļ y todos usamos para abrir las puertas. Tardaron bastante tiempo, pero cuando en Boeing y Airbus detectaron las grietas, descubrieron el juego. Los agentes americanos terminaron por acercarse demasiado a Bao y fue necesario sacrificar a otros. En ese momento parte del grupo qued√≥ en hibernaci√≥n. Los americanos han metido su nariz en todas partes y han tenido el monopolio del espionaje durante d√©cadas, y ahora se dedican a hacer aspavientos y esc√°ndalos como si fueran ni√Īos de pecho cada vez que alguien les toca un poco el culo. Nosotros no pod√≠amos darnos el lujo de que detuvieran a Bao. En los √ļltimos veinte a√Īos, el loco estuvo metido en todo, en acciones de espionaje industrial pero tambi√©n de desarrollo e investigaci√≥n. En el trayecto hacia el pleno desarrollo, cuando hay que conducir determinadas operaciones, la forma m√°s eficaz para evitar los incidentes diplom√°ticos y sus consecuencias son los agentes libres desvinculados del gobierno. Esa es la pol√≠tica, moverse en zonas grises y tratar de que el gobierno quede siempre con manos blancas. Piensa en lo que quieras de lo que has visto en los √ļltimos a√Īos y en casi todo Bao habr√° estado metido. Desarrollos de AI civiles y militares, rob√≥tica, aceleraci√≥n de las nuevas generaciones de internet 4G, 5G, reconocimiento facial y t√©rmico, soporte tecnol√≥gico a los grandes planes de infraestructura, lo que quieras. Bao era un exc√©ntrico, una especie de genio con una capacidad inagotable de trabajo y ten√≠a visi√≥n. El Reino Medio es una de las c√©lulas que coordinaba. Algunos hemos estado en varias de ellas y otros entran y salen seg√ļn se les despierte o se les env√≠e a dormir. Cuando los sabuesos americanos tuvieron su hueso y se calmaron un poco, Bao sali√≥ de Canad√° y regres√≥ a China. Estuvo en Pek√≠n un tiempo, pero en Pek√≠n lo que m√°s pululan son diplom√°ticos y los diplom√°ticos no saben nada de tecnolog√≠a. Hoy la guerra es tecnol√≥gica y a la vieja escuela le cuesta entenderlo y asumirlo. Ahora las cosas pasan por aqu√≠, por Shenzhen.

El Perro hace una pausa a la vez que el tren se detiene en Zhangmutou. Feng se mantiene en silencio mientras espera a que retome la conversación reordenando las ideas que tenía sobre Bao. Hasta el encuentro del domingo, su contacto con él nunca había sido personal. El hombre que estaba tirado en el suelo del apartamento de Baishizhou ni siquiera se ajustaba a la idea que Feng se había hecho de Bao. Nadie mencionó la identidad del cadáver, al menos mientras él estuvo allí. Feng se pregunta si en aquel momento Li sabría quién era el muerto que estaba en la habitación.

‚ÄďA finales de 2015, Bao se instal√≥ en Shenzhen ‚Äďcontin√ļa el Perro antes de que el tren vuelva a ponerse en marcha‚Äď, durante ese tiempo se ha movido varias veces por apartamentos de Baishizhou. No es un lugar muy elegante, pero resultaba discreto y seguro. En estos √ļltimos a√Īos ha habido mucho movimiento, es un momento complicado en el que dentro y fuera del pa√≠s van a decidirse muchas cosas. Dentro, Xi quiere barrer la corrupci√≥n y el saqueo, es un lastre que arrastra China, pero sobre todo, lo que no quiere, es tener nada ni a nadie fuera de control interfiriendo en sus planes. La riqueza ha convertido a Shenzhen en un nido de ratas y las ratas est√°n muy cerca de Hong Kong y muy lejos de Pek√≠n. Hace a√Īos que en Guangdong mucha gente hace lo que quiere, las antiguas mafias han crecido y en el Delta han creado un feudo paralelo con tent√°culos en todas partes. Especulaci√≥n, droga, lavado de dinero, el juego en los casinos de Macao, prostituci√≥n, espionaje, lo que se te ocurra. Pek√≠n les queda lejos, sus redes est√°n muy enquistadas y act√ļan como una cleptocracia blindada que se siente c√≥moda y se mueve con impunidad. No es que sea una sorpresa, era un riesgo que se corr√≠a declarando el √°rea del Delta zona especial. El dinero genera esos problemas, tienta y deslumbra, no hay patriotismo ni lealtad a los que no consiga poner precio. La corrupci√≥n no es algo nuevo, pero antes el enemigo interno se limitaba a las manzanas podridas del Partido, que no son pocas, ahora, con la apertura, el campo est√° m√°s abierto, hay nuevas elites y el pastel se reparte. Sucede adem√°s, que la codicia tambi√©n se ha globalizado y gran parte de las ganancias turbias vuelan fuera del pa√≠s, eso genera consecuencias en cadena que en alg√ļn momento pueden afectar a los √≠ndices de crecimiento y a los planes de inversi√≥n, dos variables intocables y estrat√©gicas con las que no se puede jugar. Digamos que en pol√≠tica valen muchas cosas y hasta se puede entender que sea usted corrupto, siempre que al menos reinvierta aqu√≠.

Feng escucha con atenci√≥n, en la forma de hablar del Perro a ratos nota un ligero acento extranjero, una entonaci√≥n de chino overseas casi imperceptible que en algunos momentos se acent√ļa y le recuerda a varios profesores que tuvo en el liceo franc√©s en Shanghai. Hasta ahora no consigue ver de qu√© manera lo que est√° contando puede terminar en la sala de un l√ļgubre apartamento de Baishizhou con el cuerpo de Mad Bao tirado sobre una alfombra sucia. Pero no tiene dudas de que terminar√° all√≠. Hasta que llegue, piensa que lo mejor es escuchar, en alg√ļn momento supone que tambi√©n llegar√° la explicaci√≥n de lo que hac√≠a √©l en la pantomima de Baishizhou.

‚ÄďPor otro lado ‚Äďretoma el Perro despu√©s de dar un nuevo sorbo de agua a su botella‚Äď, en los √ļltimos a√Īos hemos aprendido bastante y China est√° pasando de imitador a innovador, Shenzhen es su capital tecnol√≥gica y la regi√≥n de la Gran Bah√≠a del Delta, la factor√≠a del planeta. Por aqu√≠ se mueven m√°s de 1,5 trillones de d√≥lares, es una de las tres zonas portuarias m√°s importantes del mundo y el pr√≥ximo a√Īo podr√≠a pasar a ser la primera. Para que eso suceda, la integraci√≥n financiera y administrativa de todas las ciudades del √°rea, incluidas Macao y Hong Kong, es fundamental. Supongo que todo eso, ya lo sabes. El caso es que ahora son ellos los que est√°n aqu√≠, acechando, en Occidente saben que se est√°n quedando atr√°s y sienten que la carrera se les escapa. La guerra comercial y de tarifas que el cowboy delirante se ha sacado de la manga hace unos meses, es solo uno de los manotazos de ahogado con el que trata de ganar tiempo. Ese es el panorama, el enemigo interno y externo, todos juntos y revueltos en Shenzhen. Los americanos y sus vasallos, u√Īa y carne con sus colegas de Hong Kong, tambi√©n est√°n detr√°s de los disturbios del domingo. Aprovechan el momento agitando a las mafias y a los subversivos. Con la cantinela de siempre, libertad y democracia, le apuestan a la desestabilizaci√≥n pol√≠tica para echarnos el freno y as√≠ tambi√©n ganar algo m√°s de tiempo. Sabemos que lo de Hong Kong acaba de empezar y puede durar meses. Es un juego de provocaciones ‚ÄėAmerican trademark‚Äô que comenz√≥ el domingo con la protesta contra la ley de extradici√≥n y que ir√° escalando en sus golpes de efecto. La estrategia es ir tensando el el√°stico esperando que Pek√≠n en alg√ļn momento d√© un paso en falso. Los americanos estar√≠an encantados con un nuevo Tiananmen, les servir√≠a para agitar a la prensa y a los mercados, como excusa para las sanciones o hasta para justificar alg√ļn tipo de intervenci√≥n en la zona. Pero lo que continuamente se les escapa es que para China, una crisis muchas veces puede ser una oportunidad y es en eso en lo que est√° trabajando el Partido. En este caso, en los incidentes de Hong Kong ven una oportunidad para Shenzhen. Puede ser el momento de fortalecer su potencial econ√≥mico y su calidad de desarrollo y hacerla l√≠der mundial de competitividad en 2035. Las ideas incluyen favorecer su integraci√≥n, sobre todo financiera, con Macao y Hong Kong y hasta ensayar en Shenzhen una serie de reformas de apertura y de participaci√≥n ciudadana, por supuesto bajo la supervisi√≥n del Partido. Es una ciudad internacional con gente muy joven, como t√ļ la media de la poblaci√≥n est√° alrededor de treinta a√Īos, y ese piloto de ‚Äėsocialismo con caracter√≠sticas chinas‚Äô ser√≠a un buen campo de pruebas para el gobierno, pues resultar√≠a mucho m√°s dif√≠cil tratar de implementarlo en ciudades como Pek√≠n o Shanghai. Estos planes ser√°n comunicados y se presentar√°n al p√ļblico en breve, recu√©rdalo. Visto as√≠, la crisis que cre√≠an haber desatado con los disturbios podr√≠a transformarse para nosotros en oportunidad estrat√©gica. Si Hong Kong no est√° dispuesta a integrarse a los planes de China para las 9+2 del √Ārea de la Gran Bah√≠a, perder√° el tren. Ya est√°n viendo c√≥mo se les seca la caja y sintiendo c√≥mo los puertos de Guangzhou y Shenzhen est√°n dejando al de Hong Kong rezagado con el bypass de mercanc√≠as. Es duro y dif√≠cil dejar de ser el n√ļmero uno y que se resienta el bolsillo. El plazo para mantenerse en sistema especial es 2047, estamos en cuenta regresiva. Pueden patalear todo lo que quieran y agitar el avispero, tal vez tanta terquedad y frenes√≠ termine por adelantar algunos acontecimientos, qui√©n sabe. En cualquier caso, la puerta al mar del sur de China, no puede continuar en manos de alguien que no se entienda con Pek√≠n. Algo que los americanos, por supuesto, no comparten.

Feng est√° perplejo, lo que le cuenta el Perro no es un simple an√°lisis de los acontecimientos del domingo en Hong Kong. Sabe muy poco de ellos, apenas los rumores que el lunes circulaban por la oficina y que no deb√≠an tener mucho fundamento pues hasta entonces en la prensa oficial no hab√≠a aparecido nada. Turbado por lo que hab√≠a pasado en Baishizhou, ni siquiera les prest√≥ mucha atenci√≥n. Feng no entiende por qu√© le est√° develando informaci√≥n confidencial y la extra√Īeza en su cara debe ser evidente porque el Perro se detiene un momento.

‚ÄďNo no creo que las astillas tengan que ser necesariamente como el palo ‚Äďdice‚Äď. Est√°s despierto, Drag√≥n, y est√°s otra vez dentro. No estoy diciendo nada que no debas saber. Es un momento complicado y necesitamos todos los recursos. Ya fuiste probado y yo conf√≠o en que no fallar√°s. Has estado dormido mucho tiempo y te has perdido muchas cosas, pero te pondr√°s al d√≠a r√°pido. Adem√°s del tema de las protestas en Hong Kong y la guerra comercial, en esta batalla por la hegemon√≠a los americanos est√°n muy laboriosos y hasta ensayan algunos de los m√©todos que utilizaron en los ochenta y los noventa. Para contentar a su demandante opini√≥n p√ļblica viven enfrascados en operaciones contra los c√°rteles que les inundan de droga el pa√≠s, pero cuando lo que les obsesiona es hacer la guerra sucia y encubierta contra el diablo comunista, no tienen ning√ļn problema en aliarse y trabajar con ellos. Ya lo hicieron en Nicaragua, en Colombia y en El Salvador. Ahora piensan que puede ser tambi√©n una estrategia corrosiva contra China. Con sus mercados naturales en crisis despu√©s de 2008 y los consumidores con menos dinero en el bolsillo, los c√°rteles latinoamericanos tuvieron que buscar nuevas drogas y rutas para ampliar el negocio. Hace tiempo que est√°n metidos en Hong Kong, sobre todo usando la ciudad para lavar dinero y para abastecer de qu√≠micos sus laboratorios. Porque a pesar de la crisis, estos √ļltimos a√Īos, la euforia americana por la metanfetamina les ha tra√≠do buenos rendimientos.

A Feng le aturde tanta informaci√≥n. Primero la corrupci√≥n, despu√©s los disturbios en Hong Kong, y enseguida, la droga. Demasiadas cosas. Adem√°s, el Perro ha dicho que est√° dentro y eso le ha puesto muy nervioso. Dentro de qu√©. Feng es un hacker que lleva mucho tiempo inactivo y que m√°s all√° de lo de Airbus, no ha hecho nada extraordinario y por m√°s que su padre no es un terrorista y se ha mantenido quieto y en silencio desde que sali√≥ del campo de reeducaci√≥n, su ficha tiene ese punto negro. No se atreve a interrumpir porque mientras habla, el Perro no le ha dado opci√≥n a intervenir y si dice que conf√≠a en √©l, tendr√° sus razones y en alg√ļn momento las largar√°. Por ahora no se detiene casi ni para respirar y contin√ļa con el cuento de los traficantes.

‚ÄďPor su parte, los americanos tambi√©n desempolvaron una vieja idea creativa para integrar a su estrategia de corroernos desde dentro. La billetera de los chinos est√° ahora m√°s holgada que hace treinta a√Īos y muchos buscan nuevas experiencias. La idea era tentar a los c√°rteles con la posibilidad de abrirles paso al gran mercado de China continental para colocar all√≠ sus excedentes. S√≥lo hab√≠a que enlazar a los narcos con algunos de los se√Īores del Delta con los que ellos ya manten√≠an buenas relaciones para gestionar otros asuntos. Hasta entonces los latinoamericanos no hab√≠an asomado la nariz mucho m√°s all√° de Hong Kong, y la idea de puentear a los socios hongkoneses y las posibilidades de un mercado de m√°s de mil millones de personas, resultaban sin duda atractivas. Para los americanos era como matar dos p√°jaros de un tiro, quitaban algo de presi√≥n de su frontera sur y a China comenzaba a inundarla la misma mierda que a ellos los carcome desde hace d√©cadas. No s√© c√≥mo andar√°n tus recuerdos de historia, pero estar√°s de acuerdo conmigo en que esta mec√°nica parece un cromo repetido, una figurita 4.0 de la estrategia que usaron los occidentales durante las Guerras del Opio en China, un revival actualizado de sus viejas t√°cticas. Sin embargo, el tiro m√°s bien les ha salido por la culata, aqu√≠ est√° llegando la coca√≠na, pero los c√°rteles son mercenarios y donde ven que hay dinero no pierden oportunidad, as√≠ que les agradecen a los americanos el favor de abrirles las puertas de China haciendo el viaje de regreso bien cargados de qu√≠micos para repart√≠rselos en casa. A los americanos del siglo XXI parece que les gusta tanto el opio como a los chinos del XIX y ahora el sint√©tico les llega por toneladas de fentanyl a trav√©s de los latinoamericanos o directa y c√≥modamente por correo. El presidente de los cowboys est√° obsesionado con su muro y su frontera sur, pero parece que es por el norte por donde est√° pasando la fiesta. Qu√© le vamos a hacer. Ahora, volvamos a Bao.

El Perro hace una pausa y mira la hora en su reloj cuando la megafon√≠a del tren anuncia que en breve llegar√°n a la estaci√≥n de Dongguan. Durante unos momentos parece concentrado analizando c√≥mo debe seguir para aprovechar el tiempo que a√ļn les queda hasta Guangzhou. Feng se ha estirado en su asiento y aguarda, esperando que a partir de ahora lo que el Perro tenga que decir le permita encajar lo que ha escuchado hasta ese momento.

‚ÄďBao lleg√≥ a Shenzhen para incorporarse a los programas del 5G. Creo que no hace falta que te explique lo que significa el 5G ni que Bao no lleg√≥ para instalarse a trabajar en un despacho con vistas de las torres de Huawei o de ZTE. Tampoco creo que sea necesario que te explique en qu√© nivel de prioridad el gobierno sit√ļa el 5G. La mano que definir√° las pr√≥ximas d√©cadas se juega en gran parte en la baza de quien llegue primero. Bao trabajaba en el blindaje de los sistemas de protecci√≥n de la red y en la habilitaci√≥n de puertas para el fluido de informaci√≥n, esto √ļltimo es lo que finalmente justifica inversiones como esta. Esa parte del programa es muy sensible, se hace de forma remota y muy pocas personas participan en esos desarrollos. Las redes de las empresas de Occidente hacen lo mismo, son una aspiradora y un coladero de datos. All√≠ pretenden que los datos est√°n protegidos por leyes que proh√≠ben a las empresas utilizarlos y manejarlos a discreci√≥n, pero basta ver los esc√°ndalos que en los √ļltimos tiempos han sorprendido y enfurecido a los ingenuos ciudadanos que cre√≠an en sus leyes democr√°ticas. As√≠ se eligen presidentes en Am√©rica o se gestan resultados como el Brexit. Ante la posibilidad de no llegar a tiempo con su 5G, los americanos quieren frenar nuestro proyecto imponiendo sanciones con la excusa de que es un arma masiva de filtraci√≥n de datos que afecta a su seguridad nacional y a la de sus aliados. Nada que ellos no hayan hecho ya una y mil veces. Su problema es que saben que nuestras redes llegar√°n a todas partes antes que las suyas. Y que puede ser, puede ser que ahora sean otros los que est√©n en disposici√≥n de meter la nariz en todas partes.

El Perro vuelve a consultar la hora y se pasa las manos por el pelo. El tren sigue avanzando hacia Guangzhou y a√ļn le falta mucho que contar.

‚ÄďA fines de 2017, mientras trabajaba en el blindaje, Bao detect√≥ que desde dentro se estaba filtrando informaci√≥n. Un problema cr√≠tico en un proyecto del que dependen planes estrat√©gicos. Todo lo anterior son los datos, ahora, tenemos que unir las piezas para que lo que te he dicho haga sentido. Empecemos. Algunos se√Īores del Delta se abrieron al lucrativo negocio de los latinoamericanos y con mucha satisfacci√≥n han ido viendo crecer sus ingresos de forma exponencial. La coca√≠na viene y el fentanyl va y as√≠, todos contentos. Algunas veces, el negocio es tan rentable que no lo pueden creer, porque en las entregas parte del pago se puede hacer suministrando ciertos papeles que no son verdes ni tienen estampada la cara del se√Īor Benjamin Franklin. Por ese tipo de informaci√≥n ciertos agentes mercenarios fuera de las siglas y no siempre americanos, pagan bastante m√°s que el precio normal por kilo, as√≠ que para los traficantes ese tipo de arreglo tambi√©n resulta ventajoso pues por la misma cantidad de mercanc√≠a terminan sacando mejores rendimientos. Ninguno de estos actores tiene lealtades patri√≥ticas ni pol√≠ticas, lo √ļnico que les interesa de la pol√≠tica es que sirva y se pliegue a sus negocios. Por su parte, en la polic√≠a de Shenzhen hay un grupo selecto que maneja a las mafias de la prostituci√≥n. Para dejarlas operar, las extorsionan a cambio de un fee razonable en el negocio y de prestarles algunos servicios. Esos servicios incluyen suministrar el ganado fino con el que el grupo atrapa a muchas de sus v√≠ctimas. Jueces, otros agentes de cuerpos de seguridad, funcionarios y representantes locales del gobierno, profesionales, ejecutivos relevantes o empresarios chinos y extranjeros. De ese tipo de perfil el grupo selecto tiene bien guardada una amplia colecci√≥n de v√≠deos que registra sus encuentros con prostitutas o putos y lo que suele consumirse en esas farras, muchas veces bastante salvajes. Un material muy interesante que vale oro y usan a discreci√≥n cuando viene al caso. Lo mismo ocurre en casi todas las jefaturas de la provincia, de buena parte de China dir√≠a, cada uno maneja su territorio y mientras nadie trate de salirse de √©l, entre ellos se prestan soporte como buenos camaradas, al menos casi siempre. A su vez, los socios locales de los latinoamericanos necesitan operar discretamente y para eso hay que estar en buenas relaciones con quienes velan por el orden, la seguridad y el cumplimiento de la ley. Pero sus beneficios en el negocio son tan grandes que lo que repasan para encontrar el camino despejado les resulta una propina. Y cuando los se√Īores del Delta necesitan pagar a los narcos con alguna informaci√≥n, recurren al grupo selecto para que les facilite el candidato oportuno. En esos casos, aumentan un poco la propina por el favor y as√≠ se cierra el c√≠rculo. Ser√≠a m√°s simple mostr√°rtelo con un esquema, pero comprender√°s que aqu√≠ y ahora, no estamos en condiciones de ponernos a dibujar. En resumen, en lo que he estado diciendo, todo empieza y termina en el 5G y los proyectos estrat√©gicos y pasa por el espionaje, la corrupci√≥n, el tr√°fico de drogas y el lavado de dinero.

Feng est√° a punto de comenzar a decir algo pero el Perro lo retiene con un gesto de la mano.

‚ÄďA√ļn no he terminado y no hemos llegado al turno de preguntas ‚Äďdice‚Äď, ya llegar√°.¬†Presta atenci√≥n a esta parte, despu√©s entender√°s por qu√©.¬†Las filtraciones en las empresas vinculadas al proyecto se est√°n produciendo a muy alto nivel y est√°n bien cubiertas.¬†Unir todas las piezas y llegar al esquema del camino que sigue la informaci√≥n ha llevado bastante tiempo.¬†El destino final del material sustra√≠do estaba claro pero no c√≥mo llegaban hasta √©l. Ahora estamos bastante seguros de que esa es la forma de operar, aunque no qui√©nes son todos los operadores, porque cuando hay dinero de por medio,¬†las agujas perdidas en el pajar tardan m√°s tiempo en aparecer.¬†No es f√°cil infiltrarlos y conseguir pruebas, tienen tent√°culos en todas partes y la corrupci√≥n generalizada y el clientelismo los mantiene protegidos en zona de confort.¬†El entramado del camino del dinero es muy tupido, hay capas superpuestas de colusi√≥n operando de forma piramidal que involucran a mucha gente y en las capas superiores, todas las operaciones pasan por testaferros e intermediarios que protegen a las cabezas de la hidra.¬†Las mafias y los corruptos est√°n ganando dinero a mansalva, tanto que ya no saben en qu√© ni d√≥nde invertir.¬†Por aqu√≠, entre otras cosas, algunos est√°n tras las presiones para derrumbar los asentamientos y as√≠ darle salida a algo del dinero por el sector inmobiliario, un negocio en el que pol√≠ticos, mafias y empresarios, muerden. Pero es tanto lo que necesitan blanquear,¬†que hace tiempo se han abierto a otros mercados.¬†Hay mucho que ya ha volado a Europa y ahora han abierto una v√≠a conectada con las mafias chinas que operan en Australia y Canad√°.¬†En China lavan gran parte del dinero en Macao y fuera hacen m√°s o menos lo mismo,¬†las mafias que mueven el dinero usan los casinos y a los junkers para blanquear y despu√©s el dinero se aflora invirti√©ndolo en el sector inmobiliario o de ocio de esos nuevos mercados,¬†se reinvierte en mantener la m√°quina del negocio sucio andando o se gira a empresas situadas en para√≠sos fiscales. Las partidas que se repatr√≠an a China pueden dar muchas vueltas antes de reingresar al pa√≠s y cuando lo hacen, suelen entrar v√≠a Hong Kong.¬†Al final del proceso, ni aqu√≠ ni en los otros mercados puente es f√°cil distinguir el capital sucio del que no lo es.¬†El dinero de unos y otros gira y se lava a trav√©s de los bancos sumergidos, una especialidad de la provincia de Guangdong con siglos de tradici√≥n y experiencia.¬†Gracias a¬†las colonias de chinos en el exterior, la banca alternativa mueve miles de millones diarios por todo el mundo sin necesidad de que el dinero tenga que pasar ninguna frontera.¬†Con una simple llamada de tel√©fono o un mensaje puedes depositar un mill√≥n en Hong Kong y de inmediato alguien puede cobrarlo en Vancouver sin que haga falta mover un solo billete,¬†justificar el origen de los fondos ni completar engorrosos tr√°mites legales.¬†Antes de que se le confundieran las ideas, tu padre escribi√≥ un estudio muy interesante sobre la historia y el funcionamiento de la banca paralela china.¬†Deber√≠as leerlo. Hace mucho tiempo que su literatura acad√©mica fue retirada de circulaci√≥n, pero puedo consegu√≠rtelo.

El Perro se detiene un momento para observar el gesto de sorpresa e irritaci√≥n que aparece en la cara de Feng cuando de nuevo vuelve a mencionar a su padre. Feng piensa que no hace falta ser muy listo para captar el gusto del Perro por los giros y los golpes de iron√≠a, un modo de comunicarse que a √©l particularmente le irrita y le incomoda. Tiene la sensaci√≥n de que lo est√° envolviendo y que el despliegue de tanta informaci√≥n no ser√° gratuito, desde el domingo, el Perro lo est√° dirigiendo hacia alg√ļn lugar que tiene calculado de antemano y con mucho detalle. Feng intuye que terminar√° por acorralarlo en una esquina y que no debe faltar mucho para llegar all√≠.

‚ÄďDe los proyectos 5G dependen demasiados planes estrat√©gicos y no podemos arriesgar m√°s filtraciones ‚Äďa√Īade el Perro retomando la explicaci√≥n‚Äď, la ruta del dinero es un elemento clave que tal vez nos permita llegar a las cabezas, porque pensamos que adem√°s hay alguien sentado en Pek√≠n protegiendo a los corruptos que integran el esquema por el que circula el robo de informaci√≥n. Utiliza como intermediarios a esos agentes mercenarios que de ese modo le sirven de pantalla y como √ļltimo eslab√≥n de la cadena, es quien pone el precio final y entrega los datos. Para comprobar esa sospecha el a√Īo pasado interceptamos uno de los cargamentos de droga que llegaba a Shenzhen. Pens√°bamos que descabezando a alguno de los operadores y cortando el flujo del dinero del negocio, tal vez podr√≠amos llegar a quienes en el √ļltimo pelda√Īo transan la informaci√≥n. En Shenzhen se incaut√≥ m√°s de una tonelada de coca√≠na, lo leer√≠as en la prensa. Pero al final, la droga qued√≥ en los dep√≥sitos policiales custodiada probablemente por algunos de los que reciben las propinas. La investigaci√≥n como era de esperar, no fue muy lejos, detuvieron a algunos c√≥mplices menores involucrados en el desembarco y tr√°nsito de la mercanc√≠a que finalmente no fueron procesados. Falta de pruebas. El proceso habitual cuando se cuenta con los jueces indicados para el asunto en cuesti√≥n. Una caricatura. Tiempo despu√©s interceptamos una segunda entrega, esa vez en el puerto de Guangzhou. El esquema de la operaci√≥n fue muy diferente pero tampoco tuvimos resultados, tras un breve desconcierto las mafias siguieron operando. Despu√©s, nada m√°s se ha dicho de la droga, sabemos que la misma polic√≠a ha sabido sacarle provecho a parte del alijo de Shenzhen. Pod√≠amos haber ido m√°s a fondo forzando la investigaci√≥n para obtener algunas detenciones. Que nada termine por moverse teniendo una tonelada varada en un puerto chino dejaba bastante claro que adem√°s de tener a determinados jueces integrados al sistema, alguien con su propio grupo de lobbystas en Pek√≠n protege a las mafias y corruptos de Guangdong. En la cima de la pir√°mide cobra de todos y es quien transa la informaci√≥n en el √ļltimo nivel. Ese es el objetivo y de momento, se necesita al resto de los intermediarios operando. De ellos, ya se encargar√°n otros despu√©s. ¬ŅHasta aqu√≠ todo claro?

‚ÄďNo ‚Äďdice Feng, qu√© otra cosa puede decir‚Äď, nada me queda claro. No veo por qu√© Mad Bao acaba estrangulado o simplemente muerto en un apartamento de Baishizhou y mucho menos me queda claro qu√© estaba haciendo yo all√≠. Tampoco s√© ni entiendo por qu√© y para qu√© estamos en este tren ni por qu√© me est√°s contando detalles que supongo deben ser de inteligencia.

‚ÄďNo seas impaciente Drag√≥n ‚Äďcontesta el Perro cruzando los brazos y las piernas y ech√°ndose hacia atr√°s actuando una actitud de espera complaciente‚Äď. Ahora se ha abierto el turno de preguntas.

Feng no sabe por d√≥nde empezar. ¬ŅPor √©l, por Bao, por el mismo Perro? √Čl se siente irrelevante en un asunto con las implicaciones que acaba de escuchar. La trama y el c√≠rculo de corrupci√≥n resultan bastante claros. Tambi√©n que Bao y el Perro son gente de Pek√≠n. Y que la cuesti√≥n que lo ocupa, el tema por el que se han sucedido todos los acontecimientos y el por qu√© ahora est√°n en ese tren camino de Guangzhou, son las filtraciones que interfieren planes estrat√©gicos y confidenciales del gobierno.

‚ÄďC√≥mo aparece Bao muerto en Baishizhou y c√≥mo su muerte pasa por un proceso policial ordinario. Por lo que dices, creo que Bao deb√≠a ser el tipo de aguja que nunca aparece en el pajar, ni siquiera, o mucho menos, en China, dice Feng sorprendi√©ndose a s√≠ mismo al arrancar el turno de preguntas devolvi√©ndole a su padrino el tono y la met√°fora.

‚ÄďEntiendo que a√ļn te faltan piezas, eres impaciente y no me dejaste terminar ‚Äďcontesta el Perro saltando por alto la iron√≠a‚Äď. Te dije que Bao hab√≠a detectado filtraciones, filtraciones que est√°n siendo realizadas desde dentro y eso normalmente dificulta localizar los puntos de fuga,¬†quienes est√°n dentro saben c√≥mo y por d√≥nde moverse.¬†Y aun detectando con claridad el origen, lo m√°s importante es llegar al final de la cadena, porque si se confirman nuestras sospechas,¬†quienes est√°n sacando informaci√≥n de este proyecto pueden estar filtrando otras cosas.¬†Decidimos que mientras no fueran identificados, dejar√≠amos continuar la filtraci√≥n y a partir de entonces, estamos insertando datos controlados y circulando material dentro del proyecto que resulta interesante para ser intercambiado, pero que fuera del contexto total o superpuesto a la informaci√≥n v√°lida, termina por¬†no llevar a ninguna parte. Al otro lado no son idiotas y el juego no puede mantenerse mucho tiempo, por eso tenemos prisa en llegar a quienes est√°n detr√°s del vaciado en Pek√≠n.¬†De algo ha servido esto, porque a pesar del robo de informaci√≥n y de la presi√≥n comercial americana a√ļn seguimos por delante,¬†las redes ya est√°n en per√≠odo de pruebas y las proveedoras tecnol√≥gicas chinas ganando presencia en los mercados internacionales.¬†Para finales de este a√Īo m√°s de cincuenta ciudades en el pa√≠s y otras muchas afuera estar√°n en disposici√≥n de operar con nuestras redes 5G.¬†Uno de los principales ejes de la red son los cables submarinos, en eso estaba Bao.¬†Los cables son infraestructura cr√≠tica, por ah√≠ pasan m√°s del noventa por ciento de los datos que circulan por el planeta.¬†Hablamos de la nube, pero la nube no est√° en el cielo, est√° en el fondo del mar. Ya sabes lo que significa controlar esa red en la que todo estar√° conectado,¬†econ√≥mica y militarmente ser√° una llave maestra.¬†En los √ļltimos a√Īos empresas chinas han ganado licitaciones para trabajos de reparaci√≥n en los cables existentes y para el tendido de otros nuevos.¬†El a√Īo pasado por ejemplo, completaron el tendido de un cable de m√°s de 4.000 kil√≥metros entre Brasil y Camer√ļn.¬†Por m√°s que hayas estado en hibernaci√≥n, imagino que habr√°s seguido el tema y tambi√©n habr√°s visto la prensa occidental.¬†All√≠ reclaman que las empresas chinas ganan las licitaciones porque est√°n subvencionadas por el gobierno y que las redes en manos chinas estar√°n infestadas de puertas traseras y ser√°n un coladero de datos e informaci√≥n porque est√°n ligadas al gobierno.¬†Argumentando esas y otras razones, Trump veta a nuestras empresas e inicia su cruzada comercial.¬†La estrategia de siempre para frenarnos y ganar tiempo.¬†No les falta raz√≥n y, como amparados en su hipocres√≠a democr√°tica desde el 45 ellos siempre han hecho lo mismo, saben lo que significar√≠a perder el control.¬†Que est√©n infiltrando el proyecto es un dolor de cabeza pero lo m√°s exasperante es su terquedad,¬†no hay forma de que entiendan que no todos entienden el mundo y el gobierno de un pa√≠s como lo entienden ellos.¬†Los recursos y el comercio se aseguran a trav√©s del paso de varios estrechos, uno de ellos es el que da acceso al mar del Sur de China.¬†Tener el control de esa zona y expandir el √°rea de influencia es mucho m√°s que una prioridad que depende entre otras cosas de la red.¬†Entonces la red va a ser china, le guste o no le guste al presidente cowboy.¬†Y para despejar interferencias y no ralentizar los planes, hay que llegar a las ratas y acabar con las filtraciones que, aparentemente, terminan saliendo por Pek√≠n. Y esto Drag√≥n, para cualquier chino es muy sencillo de entender.

‚ÄďDos de los libros de Baishizhou trataban del mar del Sur de China ‚Äďcomienza a decir Feng.

‚ÄďS√≠, dos libros ‚Äďlo interrumpe el Perro en un tono severo‚Äď, siempre es bueno saber lo que el enemigo est√° pensando o dice pensar. Lee esos libros, te vendr√° bien. Bao siempre estaba leyendo, al menos mientras pudo.¬†Hace algo m√°s de un a√Īo le diagnosticaron una enfermedad degenerativa sin cura.¬†Una enfermedad de mierda que va paralizando los m√ļsculos del cuerpo hasta que te deja incluso sin poder hablar ni comer y termina por asfixiarte impidi√©ndote respirar.¬†Avanza r√°pido y en su fase final es muy dolorosa.¬†Bao puso a Pek√≠n una condici√≥n, s√≥lo seguir√≠a adelante con su parte del proyecto si en el momento en que comenzara a encontrarse impedido o sent√≠a dolor, recib√≠a asistencia para morir.¬†No estaba a dispuesto a llegar hasta el final y es comprensible.¬†Poco despu√©s de que le diagnosticaran la enfermedad yo tambi√©n me instal√© en Baishizhou.¬†Cuando llegu√©, el callej√≥n nos pareci√≥ un buen lugar y alquilamos en esos edificios, no resulta f√°cil llegar y tienen las ventanas apenas a un par de brazos de distancia.¬†Colocando una tabla puedes pasar de un apartamento a otro sin pisar la calle, en Baishizhou los pasadizos est√°n llenos de cuerdas, escaleras externas, tablones y cables.¬†No es extra√Īo tomar esos atajos, ya ves, ventajas de los asentamientos que normalmente no se aprecian. He trabajado muchas veces con Bao y mi unidad estaba detr√°s de los topos, para llegar a ellos en Pek√≠n hab√≠a que seguir las pistas en Guangdong.¬†Por un lado, Baishizhou era un buen punto para seguir de cerca las maniobras y por otro, as√≠ somos los perros, tal vez no tenemos la magnificencia del drag√≥n,¬†pero somos incondicionales y fieles hasta el final.¬†Unos meses atr√°s, Bao comenz√≥ a sentir que los s√≠ntomas aumentaban de intensidad, se le agarrotaban las extremidades y ten√≠a molestias y dolores en la espalda.¬†Habl√≥ conmigo para decirme que no dejar√≠a pasar mucho tiempo.¬†Tambi√©n me dijo que hab√≠a tenido una idea.¬†Al principio me pareci√≥ una idea macabra, despu√©s tuve que admitir que la idea era interesante. Ten√≠a muchos puntos de riesgo pero no perd√≠amos nada poni√©ndola en pr√°ctica y tal vez nos trajera algunos resultados.

Antes de continuar, el Perro echa una mirada al reloj que est√° al fondo del vag√≥n.¬†Feng piensa que debe estar comprobando si la hora se ajusta al guion que ten√≠a preparado.¬†As√≠ debe ser porque en su cara no se adivina ning√ļn signo de urgencia.

‚ÄďCuando se interceptaron los dos cargamentos de coca√≠na en Shenzhen y Guangzhou, l√≥gicamente se produjo cierto nerviosismo entre los bandos ‚Äďdice el Perro cuando decide continuar‚Äď. Tras dos entregas fallidas, los narcos amenazaban con buscarse otros socios si el canal no funcionaba.¬†Las mafias locales que perdieron las entregas que hab√≠an tenido que pagar no estaban muy contentas y desconfiaban de sus contactos policiales.¬†A su vez, √©stos se estaban volviendo ambiciosos,¬†se daban cuenta de que lo que reciben por su colaboraci√≥n es un vuelto miserable y deb√≠an estar pensando renegociar su participaci√≥n en las ganancias.¬†Con el negocio de los narcos en suspenso, los agentes intermediarios que puentean la informaci√≥n ver√≠an peligrar el flujo del pase del que depende su dinero y su seguridad. Los mercenarios deben favores y tienen muchas cosas que ocultar y la situaci√≥n los estar√≠a colocando en la cuerda floja. Y finalmente, quienes detr√°s de ellos se encuentren al final de la cadena,¬†es probable que estuvieran poni√©ndose nerviosos. Porque saben que, insatisfecho, el amigo americano puede muy bien comenzar a ejercer presi√≥n bajo amenaza de denunciar su connivencia. Les bastar√≠a deslizar algunas pruebas para comprometerlos ante la direcci√≥n del Comit√©, no ser√≠a la primera vez, ya han ca√≠do otros de esa manera. Y para esos casos, hay un √ļnico premio, pena de muerte. Ese hubiera sido un desenlace natural muy deseable para develar su identidad y terminar con las ratas, pero entre las mafias,¬†los narcos y la polic√≠a las aguas se calmaron y la m√°quina volvi√≥ a ponerse en marcha.¬†Ninguno quer√≠a un vac√≠o en el negocio que otros pudieran ocupar y gracias a ese entendimiento, las ratas salvaron el pellejo y siguen a cubierto.¬†Mientras tanto nosotros tuvimos un golpe de suerte.¬†Detectamos a un grupo de personas vinculadas al lavado de dinero que gestionan inversiones y tienen alguna conexi√≥n con los narcos y las mafias.¬†Abogados y empresarios que por voluntad propia o porque son extorsionados median en las operaciones y reciben su buen pago por el servicio.¬†Gente que va y viene de Hong Kong y que act√ļa muy discretamente, profesionales educados al m√°s alto nivel y con una buena agenda de contactos.¬†Toda esa situaci√≥n es la que dispar√≥ la idea de Bao.

Tal vez el Perro no tiene prisa pero Feng está ansioso por llegar a una conclusión que le permita entender el motivo del viaje. Le gustaría mostrarse más tranquilo y no exponer su nerviosismo ante el Perro que percibe su estado de tensión y no deja de mirar cómo continuamente se retuerce las manos. Es probable que los calmantes ya estén perdiendo efecto, pero no se atreve a sacar otra pastilla de las que lleva en la mochila, lo que queda de trayecto tendrá que aguantarlo en frío.

‚ÄďCon las operaciones de Shenzhen y Guangzhou en las que se intercept√≥ la coca√≠na, no tuvimos resultados. Entonces no serv√≠a continuar intent√°ndolo con acciones abiertas, hab√≠a que dejar el camino oficial. La idea de Bao era provocar un ambiente de desconfianza entre los bandos desde dentro y quer√≠a usar su muerte como anzuelo.¬†Si a partir de su muerte consegu√≠amos que las sospechas entre ellos desataran una guerra por el control del negocio,¬†tal vez la cadena de operaciones se cortar√≠a el tiempo suficiente como para que el √ļltimo eslab√≥n de la trama cayera por su propio peso.¬†Y si no √©ramos tan afortunados, quiz√° logr√°bamos que alguno de ellos diera un paso en falso que nos permitiera seguir el rastro de quienes los encubren desde Pek√≠n.¬†Mientras tanto, tambi√©n tendr√≠amos que apurar la investigaci√≥n de los enlaces que hab√≠amos detectado.¬†Si consegu√≠amos rastrear alguna de las rutas del dinero, a lo mejor d√°bamos con alguna pista que nos llevara a las cabezas.¬†Cuando me cont√≥ su idea Bao no estaba pidiendo mi opini√≥n, para √©l estaba decidido y s√≥lo quedaba fijar el d√≠a oportuno.¬†Sab√≠a que sin mi apoyo su plan no ir√≠a a ninguna parte pero tambi√©n sab√≠a que finalmente yo le dir√≠a que s√≠.¬†Esto fue a principios de mayo.¬†Los informantes de Hong Kong acababan de avisar que el descontento y el rechazo a la ley de extradici√≥n que hab√≠a sido presentada en febrero iba en aumento.¬†Tras las protestas de marzo y abril el ambiente se estaba caldeando y esperaban que el movimiento se intensificara.¬†Faltaba poco tiempo para que el proyecto de ley pasara las tramitaciones en el consejo legislativo, la situaci√≥n se estaba tensando y la presi√≥n ten√≠a al gobierno de Lam contra las cuerdas.¬†Mientras tanto, nosotros ten√≠amos por toda China a una legi√≥n de ciberactivistas de Diba y Fandom Girls saltando el Gran Firewall para hacer contra campa√Īa enviando a todas partes mensajes y consignas pro Pek√≠n. Pero ya a principios de mayo, los informantes alertaron que por las redes sociales de Hong Kong circulaban una gran cantidad de perfiles an√≥nimos convocando a nuevas manifestaciones, y que se esperaban demostraciones masivas en la calle para¬†el domingo 9 de junio.

‚ÄďDomingo 9 de junio ‚Äďrepite el Perro pensativo despu√©s de una pausa‚Äď, Bao decidi√≥ que ser√≠a el 9 de junio.¬†La crisis que se esperaba en Hong Kong tendr√≠a a todos en alerta con los ojos y o√≠dos puestos en la isla y en la frontera.¬†Eso nos permitir√≠a organizar los preparativos con m√°s flexibilidad. Adem√°s, nadie quiere para Shenzhen mala prensa, nada de asesinatos, ni drogas, ni mafias, es el escaparate tecnol√≥gico de China para el mundo y toda la mierda que sucede por aqu√≠ se intenta meter debajo de la alfombra. Para mantener limpia la vitrina se pone mucho empe√Īo en ocultar los incidentes, se censura la informaci√≥n o se trasladan cad√°veres en cajas de cart√≥n‚Ķ, ya lo has visto. As√≠ que, lo que se preve√≠a en Hong Kong tambi√©n ven√≠a bien para restar protagonismo y visibilidad a un crimen com√ļn que, si ten√≠a alguna repercusi√≥n, se atribuir√≠a a ajustes entre bandas de delincuentes. El 9 de junio efectivamente parec√≠a una buena fecha. Entonces, comenzamos a montar la escena.

El Perro apura lo que queda de agua en su botella y parece bucear en sus recuerdos mientras busca las palabras. Feng ha visto desaparecer de su rostro parte de la ironía que ha mostrado a lo largo de su extensa exposición. Ahora es él quien mira el reloj, un gesto que saca al Perro de sus pensamientos y lo devuelve al relato de la escena que él y Bao montaron en Baishizhou.

‚ÄďMejor no me interrumpas hasta que no termine con esto, despu√©s aclararemos tus dudas, entiendo que las tengas, pero no te inquietes porque se resolver√°n. No esperes detalles rom√°nticos, Bao no cen√≥ su comida favorita ni muri√≥ escuchando el Lamento de Lady Meng. Para el momento en que tomara su decisi√≥n, Bao hab√≠a pedido una inyecci√≥n con una mezcla de f√°rmacos que provocan sedaci√≥n y despu√©s paro cardiorespiratorio. Algo r√°pido y poco doloroso. Una combinaci√≥n parecida a la que se inyecta en los casos de pena de muerte. Una vez cumplido ese tr√°mite, yo simular√≠a un estrangulamiento. La puerta quedar√≠a abierta de manera que alg√ļn vecino o repartidor asomara la cabeza y diera aviso a la polic√≠a. En el edificio no hay casi movimiento as√≠ que ese era un detalle que libr√°bamos al azar pero hab√≠a que correr el riesgo. En Baishizhou precisamente no hay mucho aprecio por la polic√≠a, ya hablamos de eso, mucha gente tiene peque√Īos o grandes pecados que ocultar, nadie quiere mezclarse en asuntos ajenos y menos en uno como este, as√≠ que pod√≠a pasar bastante tiempo hasta que alguien denunciara el hecho. Necesit√°bamos adem√°s que fuera durante una franja precisa, ni muy temprano ni muy tarde, algo ajustado al espacio de tiempo que durar√≠a el grueso de las manifestaciones en Hong Kong. El inicio de la marcha estaba convocado para las dos y media pero mucho antes ya habr√≠a gente tomando la calle. Si la polic√≠a no se presentaba porque nadie daba aviso, yo lo har√≠a a m√°s tardar reci√©n pasada la una desde alg√ļn punto cercano usando un tel√©fono no registrado, no era lo id√≥neo, pero tuvimos suerte y alguien llam√≥. Debi√≥ ser alguno de los cuatro viejos que quedan en el edificio cuando bajaba a comprar su dim sum del domingo y por la hora en la que se present√≥ la polic√≠a, la llamada debi√≥ producirse cerca de las doce. No ser√≠a dif√≠cil averiguarlo con exactitud, pero una vez desencadenado el plan, ese dato no es esencial. Por otro lado, lo que se estaba cociendo en Hong Kong lo sab√≠an todos los cuerpos de seguridad de China as√≠ que, particularmente la mayor√≠a de los de Shenzhen y las ciudades de la bah√≠a, estar√≠an en alerta especial y muy pocos en servicio de guardia ordinario. De la polic√≠a pod√≠a acudir quien estuviera de turno en la comisar√≠a del distrito, pod√≠an ser agentes limpios o no, en cualquier caso lo m√°s probable es que ese d√≠a ser√≠an los mas j√≥venes e inexpertos. Pero de investigaciones ten√≠a que ser Li. A Li lo venimos siguiendo hace tiempo. Es un inspector comprado por los traficantes locales que en Shenzhen controlan gran parte de la droga latinoamericana. Todos los bandos tienen o intentan tener infiltrados para controlar los movimientos de sus socios, no se f√≠an unos de otros y manejar informaci√≥n es siempre una ventaja para protegerse o atacar. Li tiene un ojo en investigaciones y otro la polic√≠a, mantiene al tanto a los traficantes de lo que pasa por las comisar√≠as y especialmente, de c√≥mo y en qu√© se mueve el grupo selecto. Un asesinato pasar√≠a a la jurisdicci√≥n de investigaciones as√≠ que era √©l quien deb√≠a estar all√≠. Para tener a Li de guardia regular el 9 de junio, hab√≠a que intervenir algunos turnos en los calendarios y un par de d√≠as antes, mandar a alguien a casa de licencia, por ejemplo, por intoxicaci√≥n. Para gente que ha entrado en Boeing y Airbus comprender√°s que esa tarea no era muy dif√≠cil y nosotros tambi√©n tenemos gente dentro. Y para asegurar tu presencia, el procedimiento fue m√°s o menos el mismo.

Feng parpadea cuando escucha lo que el Perro acaba de decir de Li. Era un desagrado instintivo el que hab√≠a sentido hacia el inspector, pero en ning√ļn momento se le pas√≥ por la cabeza que Li pudiera ser un agente vendido a las mafias. Feng recuerda que ma√Īana a las 14 tiene que presentarse en su oficina, algo que incrementa ahora el movimiento inquieto de sus manos.

‚ÄďM√°s o menos as√≠ fue la secuencia: Li se tom√≥ su tiempo y se present√≥ cerca de las 13.30 en Baishizhou.¬†Los agentes hab√≠an llegado primero y al confirmar el hecho que se denunci√≥ en la llamada, enseguida se comunicaron con investigaciones.¬†El forense apareci√≥ sobre las 14 casi a la vez que el fot√≥grafo.¬†Este no estuvo mucho tiempo, debi√≥ hacer un registro r√°pido y se fue, lo llamar√≠an para que se presentase en otro sitio.¬†Finalmente t√ļ llegaste sobre las tres.¬†Bao hab√≠a muerto a las 4.20 de la madrugada, ese es un dato preciso, y yo hab√≠a salido entornando la puerta del apartamento pasadas las nueve.¬†Durante esas horas que a√ļn pas√© all√≠, muchas veces pens√© que deb√≠a haberme negado a seguir el plan de Bao.¬†Regres√© durante la madrugada, Li hab√≠a enviado a un subalterno para que quedara de guardia,¬†pero el tipo se qued√≥ dormido a la entrada del edificio sentado sobre unas cajas as√≠ que no tuve ning√ļn problema en pasar de una ventana a otra.¬†Fue extra√Īo regresar al apartamento y verlo vac√≠o.¬†Solo quedaban las frases en las paredes, unos platos en el fregadero, la moqueta sucia de siempre y tu pastilla en un rinc√≥n ‚Äďdice el Perro haciendo √©nfasis en ese √ļltimo detalle‚Äď. Para cuando se presentase en Baishizhou, la idea era que Li tuviera b√°sicamente las mismas impresiones que tuviste t√ļ.¬†Primero, ten√≠a que pensar que se trataba de un crimen com√ļn,¬†un ajuste de cuentas entre pasadores o entre alg√ļn proxeneta y un camello de barrio despu√©s o mientras se divert√≠a con alguna puta en casa.¬†Los equipos no le llamar√≠an especialmente la atenci√≥n, no es un experto, a lo sumo pod√≠a pensar que el dealer tambi√©n se dedicaba a vender droga por internet, fentanyl tal vez,¬†una forma de ganarse la vida muy frecuente en el Delta en estos tiempos.¬†En las frases no se detendr√≠a mucho, no es un tipo muy sutil ni perspicaz, y tampoco era la idea montar una situaci√≥n que Li pudiera interpretar al primer golpe de vista,¬†lo mejor era que las sospechas se le fueran despertando poco a poco.¬†En principio, las frases le parecer√≠an bobadas de un marginal, pero al ver que algunas de ellas y los libros estaban en lengua extranjera, como corresponde al procedimiento, solicitar√≠a un traductor.¬†Li no habla esas lenguas, aunque como casi todos, al menos el ingl√©s es capaz de identificarlo.¬†Lo importante, lo que ten√≠a que llamar la atenci√≥n de Li, era la barra de labios.

‚ÄďT√ļ mismo la mencionaste ‚Äďcontin√ļa el Perro, que ha hecho una pausa para evaluar si Feng sigue la l√≥gica de la explicaci√≥n‚Äď, a ti intuitivamente no te cuadraba encontrar all√≠ una barra cara como esa,¬†pero Li maneja otros datos y para √©l ten√≠a que significar algo muy espec√≠fico: el grupo Allure.¬†Entonces se pondr√≠a alerta y comenzar√≠a a ver de forma diferente el crimen.¬†Allure es un grupo de escorts de alto nivel, putas muy finas y bien entrenadas para los trabajos de elite que contratan mafias y empresarios para sus clientes y negocios importantes.¬†Allure, rouge allure, es un color de la marca de barra de labios que usan esas putas, un gancho de marketing que debi√≥ inventar alguno de sus proxenetas en un arranque de genio.¬†El caso es que la broma peg√≥ y acab√≥ en marca registrada, tr√°eme una allure, van las allure, no es una allure.¬†Las putas chinas vuelven locos a los extranjeros y puedes creerme, estas allure han traspasado fronteras y se habla de ellas hasta en Nueva York, Mosc√ļ y S√£o Paulo.¬†Para ti los equipos indicaban que el muerto podr√≠a ser un hacker, a Li,¬†la barra de labios ten√≠a que hacerle sospechar que tal vez en ese crimen pod√≠a estar involucrada la polic√≠a que maneja a las mafias de la prostituci√≥n.¬†Porque usando a las Allure, el clan de polic√≠as ha conseguido una buena parte del material con el que extorsiona a sus v√≠ctimas o compra sus favores.¬†Pensar que all√≠ pudo haber estado una de esas putas, pondr√≠a a Li sobre aviso y comenzar√≠a a examinar la escena de otra manera.¬†No es muy brillante, pero sin duda se preguntar√≠a c√≥mo hab√≠a llegado una barra como esa a un lugar como el antro de Baishizhou.¬†E ir√≠a un poco m√°s lejos pregunt√°ndose ya con precisi√≥n, qu√© hac√≠a una allure jodiendo en el apartamento de un callej√≥n inmundo.¬†Probablemente alg√ļn trabajo especial.¬†En su l√≥gica, no ser√≠a raro que comenzara a pensar que detr√°s de todo aquello tal vez estaba la polic√≠a.¬†Ante esa sospecha, lo normal ser√≠a que decidiese que deb√≠a actuar con precauci√≥n poniendo en manos de un equipo de su entorno las pericias.¬†A partir de los resultados, confirmar si sus sospechas ten√≠an fundamento y seg√ļn fuera el caso, tomar decisiones.¬†¬ŅViste si los agentes hab√≠an rajado el sill√≥n o intervenido los equipos?

‚ÄďNo ‚Äďresponde Feng‚Äď, no al menos mientras estuve yo.¬†El sill√≥n estaba desvencijado pero no parec√≠a que hubiera sido cortado y los equipos, dentro del desorden, parec√≠an estar m√°s o menos en su sitio.¬†Los desmontaron sin ning√ļn cuidado y los fueron metiendo en cajas sin hacer ninguna inspecci√≥n especial.

‚ÄďPod√≠a suceder que lo hicieran y all√≠ mismo habr√≠an visto lo que probablemente ahora Li ya habr√° encontrado.¬†Los agentes eran inexpertos, ya lo comprobamos, est√°n limpios, y no hicieron nada hasta que el inspector lleg√≥. Si hubieran sido gente del clan habr√≠an reparado en algunos detalles y ahora estar√≠amos ante otra situaci√≥n. Pero como Li oli√≥ que pod√≠a haber algo raro, debi√≥ decidir sacar las cosas porque ser√≠a mejor hacer las comprobaciones en casa y bajo su supervisi√≥n.¬†A partir del momento en que todos salen del apartamento, nos movemos con suposiciones.¬†Preparamos una escena pensando que pod√≠a desatar un guion y conscientes de que el guion puede finalmente ir hacia cualquier parte y no aportar ning√ļn resultado positivo.¬†No tenemos nada que perder, esperamos que provoque un ambiente de sospechas de unos contra otros que detenga al menos por una temporada sus operaciones y con ellas la cadena por la que se vac√≠a la informaci√≥n.¬†Si no llegamos al objetivo, al menos ganaremos tiempo para el avance del blindaje del proyecto sin interferencias. Dentro del sill√≥n y en un equipo hueco, hab√≠a dos paquetes de droga, restos de dos ladrillos de coca√≠na.¬†Una coca√≠na especial que Li ya debe tener identificada porque el envoltorio de los ladrillos est√° marcado con el sello de su proveedor.¬†Cada traficante latinoamericano usa un s√≠mbolo o emblema distintivo para identificar su mercanc√≠a, a veces, adem√°s del origen,¬†identifican la calidad de la coca usando c√≥digos de color en los envoltorios de los paquetes.¬†Li enseguida se habr√° puesto en contacto con sus jefes y estos se habr√°n quedado perplejos porque se habr√°n dado cuenta que esa merca es parte del alijo que se incaut√≥ en Guangzhou.¬†Una merca que los narcos locales nunca supieron d√≥nde hab√≠a ido a parar, porque se esfum√≥ en el aire.¬†Ayer fuiste a ver a Li, ¬Ņqu√© te dijo?

Feng siente un escalofrío. Por un momento imagina al Perro o a alguno de sus secuaces siguiéndolo por Shenzhen mientras iba y venía de investigaciones y después bostezando aburrido al otro lado de la calle observando cómo comía su caja de noodles pegajosos. Tiene la molesta sensación de que no ha avanzado nada y que cada vez entiende menos adónde quiere llegar el Perro.

‚ÄďCasi no dijo nada ‚Äďcontesta‚Äď, estuve en su despacho apenas unos minutos.¬†Dijo que tradujera las frases, que viera de qu√© se trataban los libros y que le preparara un informe para el mi√©rcoles.¬†Y tambi√©n que fuera discreto.¬†Eso fue todo. Hoy me llam√≥ y dijo que ma√Īana me presente en su oficina a las dos para entregarle mi informe y comentarle sobre las frases y los libros porque a las cinco tendr√° una reuni√≥n en jefatura.¬†Igual, no me cuadra que a estas alturas Li no sepa que Bao no fue asesinado, le habr√°n pasado la autopsia, ¬Ņy sobre la identidad?, qu√© sabe, tomar√≠an las huellas al cad√°ver para identificarlo.¬†Y falta mi parte, porque yo a√ļn no s√© qu√© estaba haciendo en Baishizhou.

‚ÄďEl forense certific√≥ la muerte de Bao por estrangulamiento.¬†El informe de la autopsia tambi√©n registra que en la sangre hab√≠a restos de coca√≠na y alcohol, vino concretamente y que hab√≠a mantenido relaciones sexuales poco antes de su muerte.¬†En el parte aparece que la hora en la que se estima que se produjo el deceso es entre las 4 y las 6 de la madrugada del domingo 9 de junio.¬†No todo est√° perdido, a√ļn queda mucha gente decente en China, como el forense.¬†En Baishizhou no hab√≠a billetera con documentos, ninguna identificaci√≥n y el tel√©fono del muerto hab√≠a desaparecido, pero a trav√©s de las huellas de Bao,¬†Li ya ha debido llegar al archivo de un ex militar con algunas misiones en el extranjero y fichado en la lejan√≠sima Tianjin por sospechas de estar involucrado en fraudes y extorsi√≥n on line.¬†¬ŅC√≥mo era?, ¬ŅDong? ‚Äďdice el Perro rasc√°ndose la barbilla en un gesto que acent√ļa el tono de burla con el que de nuevo se est√° dirigiendo a Feng‚Äď. S√≠, Dong, Dong Tao. ¬ŅHacen falta m√°s aclaraciones?

Feng trata de controlar las ganas que tiene de romperle la cara al Perro. Respira hondo y después se yergue en su asiento y se acomoda. De repente, siente que ha llegado a su límite y que curiosamente en ese punto recobra el aplomo que desde el domingo había desaparecido. Ya no le tiemblan las manos y la ansiedad y el nerviosismo parecen haberse transformado en desafío e indiferencia.

‚ÄďFalta la segunda parte ‚Äďdice mirando fijamente al Perro y por primera vez hablando con seguridad y calma.

El Perro se ha quedado ahora pensativo y se toma un tiempo antes de contestar.¬†Observa a Feng midiendo la tensi√≥n que hay entre los dos, al fin no parece un conejo asustado y ahora est√°n al mismo nivel.¬†Sabe que no lo defraudar√°. √Čl, mucho m√°s que Mad Bao, sabe que el paria Feng est√° listo y no lo defraudar√°.¬†Tambi√©n sabe lo que Bao significa para el Drag√≥n y por m√°s que siempre ha sido √©l quien ha apostado por el paria solitario,¬†sabe que para asegurar definitivamente a esa serpiente ser√° necesario encantarla, dar un paso al costado y entregarle un caramelo para terminar de ganar su confianza.

‚ÄďAhora, tal vez ser√≠a bueno que tomes una de esas pastillas que llevas en la mochila ‚Äďdice finalmente el Perro se√Īalando la bolsa que est√° en el suelo a los pies de Feng‚Äď, t√ļ estabas all√≠ para mostrarle a Li lo que Li por s√≠ mismo no ver√≠a.

El Perro vuelve a detenerse. Va a encarar la recta final y parece evaluar la mejor forma de hacerlo.

‚ÄďLi con seguridad habr√° encontrado las drogas porque empez√≥ a moverse.¬†El lunes envi√≥ un par de agentes a hacer indagaciones en Baishizhou.¬†Anduvieron haciendo preguntas a los vecinos del edificio y a los tenderos de la zona.¬†Y si encontr√≥ las drogas, aunque sin ellas tambi√©n lo hubieran hecho, habr√° pedido que se rastrillen a fondo los equipos.¬†Li se habr√° enterado entonces que algunas de las m√°quinas son hechizas, equipamiento com√ļn entre hackers y dealers de deep web.¬†A los peritos les habr√° costado un poco quebrar las se√Īas de acceso, pero estaban seteadas para que terminaran por conseguirlo sin excesiva dificultad.¬†En la mayor√≠a de las m√°quinas no habr√°n visto nada muy interesante, salvo en una de ellas, un equipo con varios programas de edici√≥n de v√≠deo y grabaciones en crudo en proceso de edici√≥n.¬†Colocamos parte de un material jugoso de juergas con putas que intercept√≥ hace un tiempo gente del Ministerio de Seguridad que est√° detr√°s de las mafias del Delta.¬†La idea era que al ver ese material, Li pensase que el muerto tal vez era un t√©cnico al servicio de la polic√≠a.¬†Uno de los tipos que les preparan las grabaciones, filman de forma remota a trav√©s de dispositivos y despu√©s editan y entregan las c√°psulas.¬†Un tipo al que tal vez pagaban con droga que despu√©s vend√≠a por el barrio o por internet y tambi√©n, por qu√© no,¬†con una allure de propina para que pasara un buen rato por los buenos servicios prestados.¬†En ese equipo, tambi√©n hay otros archivos que a Li deber√≠an interesarle.¬†Ya te he dicho que todo lo que podamos pensar sobre lo que est√© sucediendo ahora, no son m√°s que especulaciones,¬†pero no ser√≠a il√≥gico que Li ya se haya comunicado con sus jefes para contarles lo que tiene entre manos.¬†Y si es as√≠, los traficantes locales se habr√°n puesto o se pondr√°n a sospechar que algo anda mal con sus socios de la polic√≠a.¬†Su relaci√≥n desde las incautaciones est√° tensa porque adem√°s parece que los agentes no est√°n muy satisfechos con las coimas que reciben.¬†Sus sospechas deber√≠an aumentar si en la pericia, la gente de Li repara en los archivos, no tengo dudas que ya lo han hecho o lo har√°n.¬†Entre otras cosas, en ese equipo hay unas planillas con la contabilidad casera del muerto.¬†Pagos recibidos, registros de giros realizados dentro y fuera del pa√≠s en varias monedas, anotaciones identificadas con siglas o s√≠mbolos.¬†Algunas de las cantidades de cierta importancia como para que llamen la atenci√≥n.¬†Operaciones que efectivamente han sido realizadas y que podr√≠an rastrear si alguien se emplea a fondo.¬†Otro archivo que est√° en el equipo es un borrador con las frases que estaban escritas en la pared y otros bloques de frases ordenados de forma similar.¬†T√ļ estabas en Baishizhou para que a Li no se le pase por alto ese archivo.

El Perro se detiene y saca una caja de pastillas de menta. Toma una y le ofrece a Feng que con un gesto le dice que no. Guarda la caja y antes de continuar le da varias vueltas como para sentir el frescor en la boca.

‚ÄďLa entrega interceptada en Shenzhen qued√≥ varada en los dep√≥sitos de la polic√≠a, todos sab√≠an d√≥nde estaba.¬†Pero de la entrega de Guangzhou nunca se supo d√≥nde hab√≠a ido a parar ni qu√© hab√≠a sido de ella.¬†Esa es la ventaja de la automatizaci√≥n, las m√°quinas siempre pueden controlarse o intervenirse a distancia.¬†Nadie sab√≠a d√≥nde estaba la droga porque el container en el que llegaba la entrega de Guangzhou no fue depositado en el lugar que ten√≠a previsto.¬†Hicimos que las gr√ļas lo llevaran a otra zona del parque de estibaje del puerto, y ah√≠ la droga se esfum√≥ en el aire.¬†Una operaci√≥n diferente a la de Shenzhen, en Guangzhou no hubo prensa ni cuerpos de seguridad regocij√°ndose por el golpe asestado a las mafias.¬†Como te dije, hubo nerviosismo y sospechas entre los bandos, pero no fue suficiente y finalmente para nosotros no dio ning√ļn resultado, no avanzamos hacia donde necesitamos llegar.¬†Conseguimos hacer esa pirueta con las gr√ļas porque estuvimos meses siguiendo los rastros de sus comunicaciones.¬†Los narcos no identifican los barcos en los que navega la droga.¬†La comunicaci√≥n con sus socios locales se da pr√°cticamente en el √ļltimo momento y a trav√©s de canales encriptados,¬†la ubicaci√≥n se pasa solo cuando el control del puerto asigna la entrada a la nave a la zona de desembarco y define la localizaci√≥n de estibaje.¬†Solo entonces los narcos informan el lugar donde ser√° depositado el container y lo hacen pasando las coordenadas en clave.¬†En sus √ļltimas entregas en la zona del Delta lo han hecho usando como c√≥digo la numeraci√≥n de pasajes de los testamentos cristianos para identificar los cuadrantes,¬†los corredores y las plazas finales en las que se depositan los containers.¬†Ahora se te habr√° hecho la luz en la cabeza, imagino.¬†Sabemos que esperan una nueva entrega, parece que importante, que no debe tardar mucho en llegar y que se descargar√° en Hong Kong, Shenzhen y Guangzhou, tienen que recuperar el tiempo perdido con las entregas fallidas.¬†T√ļ eres listo Drag√≥n, veo c√≥mo las ideas te corren por la cabeza, te has adelantado y ahora comprendes por qu√© estaban las frases tan caprichosamente dispuestas en las tres paredes de Baishizhou.¬†Pero esto Li no lo sabe, Li no sabe c√≥mo se comunican los narcos con sus socios locales y puede dejar pasar por alto el archivo y las frases y no mencionarlos a sus jefes.¬†√Čl es un simple sopl√≥n en la gran maquinaria del negocio,¬†necesita un poco de ayuda para que le caiga la ficha y haga llegar a quienes corresponde un indicio que s√≠ sabr√°n leer y que deber√≠a comenzar a elevar su nivel de sospechas.¬†Larga la imaginaci√≥n, droga¬†de la entrega desaparecida¬†que aparece en Baishizhou, una allure de por medio y los v√≠deos,¬†un ex militar con conocimientos inform√°ticos manejando con anticipaci√≥n coordenadas para un triple desembarco‚Ķ Sus sospechas pueden dispararse hacia cualquier parte, la polic√≠a,¬†los narcos puente√°ndolos y abri√©ndose a otros socios…, cuantas m√°s y m√°s confusas sean, mejor.¬†Para eso est√°s t√ļ en este tren, para recibir instrucciones.¬†Este viaje era para decirte lo que significan esas frases y c√≥mo hay que pasarle esa informaci√≥n a Li, pero t√ļ, como en Pitty Tiger, ya te hab√≠as adelantado.¬†Chapeau.

‚Äď¬ŅPor qu√© yo? ‚Äďes lo √ļnico que consigue articular Feng.

‚ÄďQu√© lugar com√ļn de Drag√≥n, considerando tus capacidades, me extra√Īa la pregunta.¬†De alg√ļn modo, t√ļ eres un hombre de la casa y estabas en el momento oportuno en el lugar adecuado.¬†Algo as√≠ no se le puede dejar a cualquiera.¬†Dar contigo esta vez fue una casualidad.¬†Esa puede ser la parte, digamos tal vez sorprendente, ahora queda la parte amarga.¬†Te dije que ser√≠a bueno que tomaras una de tus p√≠ldoras, pero no me hiciste caso.

A pesar de la frase Feng no registra ninguna iron√≠a en el tono del Perro.¬†Despu√©s de todo lo que ha contado y que todav√≠a no alcanza a procesar, no puede creer que a√ļn le quede alguna carta a la que dar vuelta para rematar la jugada.

‚ÄďS√© que no va a ser f√°cil encajar esto una segunda vez ‚Äďcontin√ļa el Perro sin esperar m√°s preguntas‚Äď, llegamos a ti a trav√©s de Xiang Jun, tu t√≠o.

Feng no puede esconder el gesto de sorpresa cuando escucha el nombre de su tío. Primero siente que pierde la tensión y en seguida que todo su cuerpo se contrae y el pulso se le acelera. El Perro ha colocado una mano sobre su brazo y lo mira fijamente. Feng se estremece ante ese contacto que en circunstancias normales estaría fuera de lugar entre dos desconocidos pero percibe que en su actitud no hay más intención que la de tratar de contenerle.

‚ÄďTu t√≠o es uno de los hombres de los que se sospecha pueden estar vinculados al lavado de dinero.

El Perro se detiene. Sabe que debe darle un tiempo para encajar el golpe.¬†Feng ha cerrado los ojos y respira profundamente mientras aprieta los pu√Īos y contrae la boca tratando de controlar sus emociones.¬†El Perro percibe rabia, ira, percibe la c√≥lera violenta de quien se siente traicionado y vive en las ant√≠podas de su voluntad como un paria condenado a ser un simple efecto colateral de las acciones de quienes nunca lo tuvieron¬†en cuenta al medir las consecuencias de sus actos.¬†El Perro piensa que es mejor la ira que la autocompasi√≥n.¬†La ira llev√≥ a Feng hasta Pitty Tiger y ahora la ira lo llevar√° a otros objetivos.

‚ÄďComprendo que no es f√°cil de tragar, no te precipites, trata de incorporarlo con calma.¬†Ahora s√≠ nos queda poco tiempo.¬†Esc√ļchame con atenci√≥n. En lo que voy a pedirte no hay opci√≥n, consid√©ralo una orden.¬†Consid√©ralo mejor como una herencia de Bao, lo que viene a continuaci√≥n son instrucciones de Bao y te puedo decir que no pens√≥ en mucha gente.¬†Para entender la importancia de lo que vas a hacer, ten√≠as que conocer en profundidad todo el contexto, por eso hemos tardado tanto y por eso he ido a fondo en los detalles.¬†Te dije que estabas dentro e imagino que comprendes lo que significa y lo que exige estar dentro.¬†Ma√Īana a las dos ir√°s a ver a Li con tu informe y las traducciones.¬†Cuando te pida que le expliques y te pregunte tu opini√≥n, le dir√°s lo que me dijiste a m√≠, que te parece que el contenido de las frases es inconexo, arbitrario, sin sentido,¬†pero que te resulta curioso tanto orden y la disposici√≥n de las frases.¬†Le contar√°s y mostrar√°s que pasaste los filtros para leer mejor y que aparecieron las gu√≠as.¬†Tratar√°s de ser muy sutil y conducirlo a la idea de que la distribuci√≥n puede significar algo, lo mejor es intentar que Li llegue o intuya la conclusi√≥n considerando que es suya.¬†Puedes decirle que la disposici√≥n de las frases y el dibujo de las gu√≠as te recordaron un mapa de calles, o de un puerto o de un parque industrial.¬†No sonar√° tan extra√Īo, en la zona del Delta los puertos est√°n muy presentes, en la prensa, en la televisi√≥n, hay barcos permanentemente a la vista y aunque no lo hayan pisado nunca,¬†el puerto es un espacio arraigado en el imaginario de quienes viven aqu√≠.¬†Esperemos que Li tome en cuenta lo que le dices, hile y pase esa percepci√≥n a los narcos.¬†Es fatuo y si lo comenta y ve que para ellos es una informaci√≥n valiosa, lo har√° pasar por una conclusi√≥n propia fruto de su investigaci√≥n para ganar puntos.¬†Si te pregunta sobre alg√ļn otro detalle de Baishizhou, hazte el desentendido, menciona tu migra√Īa.¬†En cuanto a la parte oficial, si consideramos las sospechas que ya deben rondar su cabeza, yo dir√≠a que en la reuni√≥n de las cinco hablar√° del crimen como de un crimen com√ļn,¬†como un ajuste de cuentas entre delincuentes de barrio.¬†Probablemente mencione la droga sin ahondar en los detalles y yo apostar√≠a que omitir√° la informaci√≥n de los archivos.¬†Dir√° que est√° investigando y despu√©s con el tiempo, la investigaci√≥n se perder√° en el callej√≥n sin salida de los casos sin resolver.¬†Adem√°s, lo que pasa en Hong Kong es mucho m√°s importante que la muerte de un ex militar estafador metido a pasante de merca en un barrio de mierda y a Shenzhen no le interesa tener mala prensa ventilando¬†estos asuntos. Salvo Li, el resto se olvidar√° del caso.¬†Recuerda que todo esto son especulaciones, conjeturas, pero al menos lo que diga ma√Īana el inspector lo sabremos por el forense,¬†√©l tambi√©n asistir√° a esa reuni√≥n de las cinco para exponer los resultados de la autopsia.

‚Äď¬ŅY los libros? ‚Äďpregunta Feng‚Äď. Son muy espec√≠ficos y no creo que puedan comprarse a la vuelta de la esquina en Baishizhou.

‚Äď¬ŅLos libros? Nada, le das los t√≠tulos y un breve resumen del contenido de cada uno.¬†En definitiva, son libros en los que cualquier militar tendr√≠a inter√©s y simples de pasar si los compras en Hong Kong.¬†Si a pesar de las sospechas las cosas van para otro lado y no ocurre nada, tendremos que cambiar los planes.¬†Esa es la primera parte de lo que tienes que hacer.¬†No hay nada de emocional en ella, pero la segunda es diferente.¬†Algo ingrato para lo que no hay opci√≥n y que estoy seguro pondr√° un antes y un despu√©s en tu vida.¬†Necesitamos llegar a tu t√≠o porque a trav√©s de √©l y de esa gente tal vez encontramos la punta de alg√ļn hilo que nos lleve m√°s arriba.¬†Los que est√°n en ese c√≠rculo son prudentes y los contactos que mantienen entre s√≠ y con quienes operan suelen ser personales.¬†Nada de llamadas, ni documentos, ni comunicaci√≥n digital v√≠a ordinaria.¬†El dinero sucio se mueve por otros circuitos.¬†Casi todos los asuntos se cierran en reuniones personales y privadas y los pocos contactos que mantienen de otra forma se hacen con dispositivos negros con softwares de encriptaci√≥n muy sofisticados¬†que se cambian con frecuencia.¬†Podr√≠amos intentar intervenirlos de forma directa pero de esa manera el riesgo de que salte una alarma es m√°s alto.¬†Resulta mejor puentear a trav√©s de sus aparatos blancos, los que usan en su vida normal, tel√©fonos, tablets o computadoras.¬†Escucha ahora lo que vas a hacer. He visto que eres un chico ordenado, tienes algunos ahorros y te ocupas de tu madre en Shanghai.¬†Tambi√©n he visto que desde hace casi un a√Īo no te comunicas con tu t√≠o.¬†Cuando te lo indique, le enviar√°s un Wechat pidi√©ndole que te reciba porque est√°s evaluando comprar un apartamento en tu barrio y necesitas de su consejo y sobre todo de su aval para obtener el cr√©dito.¬†Parece que no sois u√Īa y carne, pero imagino que no se negar√° a recibir a su sobrino.¬†Lo id√≥neo es que lo veas en su oficina, no en su casa ni en un lugar p√ļblico.¬†Antes de terminar esta semana te enviar√© la direcci√≥n del apartamento que vas a comprar, agenda una visita por la web inmobiliaria y ve a verlo.¬†Despu√©s ac√©rcate a un banco para consultar las opciones y los tr√°mites de cr√©dito, presenta los documentos que te pidan y solicita una simulaci√≥n.¬†Estudia lo que te den. Vas a cambiar tu tel√©fono por el que yo te haga llegar, ser√° mano a mano, espera mi contacto por la antigua v√≠a.¬†Tenemos prisa, as√≠ que el encuentro no deber√≠a demorar m√°s de dos o tres semanas en producirse.¬†Insiste hasta que te reciba.¬†Cuando est√©s con √©l mu√©strale los planos, los documentos del cr√©dito, las fotos que habr√°s hecho durante la visita al apartamento.¬†Deja siempre tu tel√©fono sobre el escritorio y sobre todo, intenta que en su computador entre en la p√°gina del portal inmobiliario para ver el anuncio de lo que quieres comprar.¬†Con tu tel√©fono podremos hacer un puente de acceso pero si adem√°s a√Īadimos esa entrada a trav√©s del portal, ser√° m√°s efectivo.¬†La idea es utilizar esos puentes para tratar de interceptar los contactos que se realizan a trav√©s de encriptaci√≥n sin que se perciban rastros,¬†puede ser que los utilicen cerca de sus computadores o de sus tel√©fonos blancos y eso nos permitir√° activar el puente e intentar el acceso.¬†Llevan a√Īos operando sin problemas, se sienten bastante seguros y esa opci√≥n no es improbable.¬†A lo largo del proceso con el cr√©dito le enviar√°s a tu t√≠o algunos mensajes por chat e email para indicarle c√≥mo va el avance de la compra.¬†Tenemos que aprovechar ese lapso de tiempo para ver si obtenemos alg√ļn resultado.¬†Comprendo que para ti no es f√°cil, Feng, pero no hay opci√≥n.¬†Esto se trata de China.

Feng sigue el las instrucciones con una expresión en la cara que el Perro no consigue definir con claridad. Una expresión que navega entre una frialdad extrema y una ausencia demente. Feng ha sacado una píldora y una botella de agua de su mochila. Traga la pastilla y después le ofrece la botella al Perro.

‚ÄďToma, se ha acabado la tuya, has hablado mucho y debes tener sed.

El Perro mueve la cabeza y suelta una carcajada contenida para no hacer escándalo en el vagón. Zarandea el brazo de Feng que se revuelve en el asiento y lo retira bruscamente sin participar de la diversión que parece haber invadido al Perro.

‚ÄďUna √ļltima cosa ‚Äďdice el Perro regresando a las instrucciones y retirando la mano del brazo de Feng‚Äď, si Li presta atenci√≥n a lo que le vas a decir ma√Īana sobre las frases, y esperemos que sea as√≠,¬†puede ser que le sorprenda tu clarividente don de observaci√≥n.¬†Tal vez te investigue y es probable que te haga seguir o intervenga tu tel√©fono.¬†En cualquier caso, no ver√° ni encontrar√° nada anormal en √©l.¬†Si repasa tu ficha y ve que eres hijo de un disidente, se sentir√° muy satisfecho de contar con un dato que pensar√° puede servirle si en alg√ļn momento quiere o necesita ejercer presi√≥n.¬†Li es un apretador y vive de esas menudencias.¬†Pero no lo creo, lo m√°s seguro es que se olvide de ti muy r√°pido y en cualquier caso, nosotros siempre estaremos detr√°s.¬†De aqu√≠ en adelante lo que debes hacer durante todo este tiempo, es mantener tu vida de siempre, actuando con absoluta normalidad, incluidas tus escapadas a Guangzhou.¬†Ya veremos¬†c√≥mo avanza el guion y qu√© sale de todo esto. De aqu√≠ a unos meses, en septiembre, tomar√°s unas vacaciones y te ir√°s a Shanghai.¬†Lo que no hayamos conseguido hasta la fecha no lo resolveremos continuando con el mismo plan as√≠ que habr√° que hacerle caso a Confucio y cambiar los pasos a seguir. El motivo para ir a Shanghai ser√° visitar a tu madre, o si te parece, aunque dudo que eso te provoque otra cosa que n√°usea, asistir al matrimonio del infeliz de tu padre.¬†Despu√©s, no volver√°s a Shenzhen, regresar√°s solo para poner en orden tus cosas.¬†La excusa para dejar Shenzhen ser√° la salud de tu madre.¬†En Shanghai ir√°s a Pudong3, esta es una petici√≥n espec√≠fica de Bao.¬†Bao dijo que si pudiste abrir aquella puerta, tal vez seas capaz de entornar y proteger las nuestras para que no se dejen ver.¬†Ya te lo dije, consid√©ralo una herencia honrosa.¬†Una nueva vida, Feng. No lo olvides, es un momento extremadamente complicado y necesitamos todos los recursos.¬†En Shanghai te integrar√°s a uno de los equipos que est√°n trabajando en el proyecto de blindaje y tu ficha no solo quedar√° limpia, si no que se perder√° para siempre en el pajar.¬†¬ŅEntendido, Feng? ¬ŅEntendido?

Feng hace tiempo que se ha girado hacia la ventana manteni√©ndose en silencio mientras escucha las instrucciones. Con la barbilla apoyada en un pu√Īo, mira las luces de los edificios que corren y desaparecen tras el cristal. Puntos fijos de luz que iluminan las ciudades del Reino Medio transformados por la velocidad en una secuencia ondulante y sinuosa. Una muralla de luz extravagante que desaf√≠a a la noche y ara√Īa el cielo para mostrarle al mundo hasta d√≥nde llega la ambici√≥n de los sue√Īos de China. La misma luz que brota del fuego que escupen los dragones en los desfiles de a√Īo nuevo, piensa Feng. Sin girar la cabeza, asiente para responder la pregunta del Perro. S√≠, ha entendido.

‚ÄďFaltan apenas unos minutos para llegar a Guangzhou. Yo me levantar√© ahora y bajar√© del tren un par de vagones m√°s atr√°s. T√ļ lev√°ntate cuando lleguemos a la estaci√≥n. Espera mi contacto y trata de disfrutar hoy de la noche de Guangzhou. Antes de despedirnos, ¬Ņune autre question?

Feng se gira entonces hacia el Perro.

‚ÄďS√≠, una pregunta. Dame el a√Īo de nacimiento de Bao.

El Perro ya se ha levantado de su asiento. Ante la pregunta, mira a Feng con indulgencia, casi conmovido. Está pálido y un ligero temblor le estremece la boca, pero en sus ojos ve un destello de determinación que avanza abriéndose paso en la lucha que lo agita. No lo defraudará. El paria solitario está listo y no lo defraudará. Hora de entregar el segundo caramelo, piensa el Perro antes de responder.

Setenta y siete.

Feng vuelve a girarse hacia la ventana. Setenta y siete, repite. Serpiente.

(1) Término genérico para designar a ciertas organizaciones criminales y mafiosas de origen chino que tienen su base en Hong Kong, Taiwán y China continental, así como ramificaciones entre sectores de las diversas colonias de emigrantes chinos.

(2) Por su supuesto parecido, el presidente Xi Jinping es apodado en China Winnie The Pooh. Por este parecido, Xi ha sido objeto de burla y ha protagonizado infinidad de bromas y memes circulados principalmente por la disidencia. Por este motivo, el oso amarillo es uno de los personajes m√°s censurados en China.

(3) Distrito de Shanghai en el que se encuentran varias de las principales unidades de inteligencia chinas.

+ Silvia Veloso (C√°diz, Espa√Īa 1966). Es autora de los libros¬†Sistema en caos y M√°quina: la educaci√≥n sentimental de la inteligencia artificial‚Äô (2003, finalista del Premio Macedonio Palomino, M√©xico, 2007) y¬†El minuto americano¬†(2009). Algunos de sus textos aparecen en la compilaci√≥n¬†Guti√©rrez¬†de A. Braithwaite (2005) y¬†Pzrnk: Alejandra,¬†nenhuma palavra¬†bastar√° para nos curar, ensayo y traducci√≥n al portugu√©s de poemas de Alejandra Pizarnik,¬†¬†Instituto Interdisciplinar de Leitura¬†‚ÄďC√°tedra UNESCO PUC, Rio de Janeiro (2014). En 2017, el proyecto ‚ÄėRelato de los muros‚Äô¬†fue exhibido en forma de instalaci√≥n en la XX Bienal de Arquitectura (Valpara√≠so, Chile). Socia de¬†Barbarie, pensar con otros.