Cuesti贸n de gusto. Javier Mardones

Cuando Pink Flamingos se estren贸 en 1972, John Waters decidi贸 que la mejor forma de promocionarla ser铆a incluir los comentarios de los asistentes a sus primeras funciones. 鈥淐reo que John Waters ha puesto el dedo en el culo de Am茅rica. Creo que ha puesto el dedo pulgar en el culo de Am茅rica鈥 era una de las frases que aparec铆an en el tr谩iler.

Esta pel铆cula se volvi贸 con el tiempo en un film de culto gracias a ser considerada un descarado homenaje al mal gusto, el cual, a su vez, se volvi贸 una forma de subversi贸n pol铆tica. Pink Flamingos, amparada en su est茅tica camp y kitsch, fue considerada una 谩cida s谩tira de los valores conservadores americanos, transgredi茅ndolos pr谩cticamente a todos.

Este fen贸meno de subversi贸n pol铆tico cultural del mal gusto se puede emparentar con la reciente ola de demagogos populistas electos en distintos pa铆ses del mundo, quienes adem谩s de lanzar peroratas sobre los problemas de seguridad, migraci贸n y desempleo, cultivan una est茅tica desenfada en contra de lo que crecientes grupos de la sociedad consideran la 鈥渃ultura predominante鈥.

Cuando hablo de 鈥渃ultura predominante鈥 me refiero al mono de paja que los demagogos de derecha han sabido armar para despertar el odio y el resentimiento de las capas m谩s bajas de la sociedad, de todos aquellos que se ven a s铆 mismos como excluidos de una fiesta que celebra la multiculturalidad, la igualdad de g茅nero y el ecologismo. Seg煤n los votantes hastiados de este ideario, estos son valores burgueses, totalmente divorciados de la realidad de miles y miles de personas que tienen una escala de prioridades diametralmente distinta. A ellos les extra帽a que los pol铆ticos progresistas hablen tanto de minor铆as sexuales, y tan poco de seguridad, tanto de brecha salarial y tan poco de creaci贸n de empleos.

Pero volvamos al tema del gusto. Seg煤n Bourdieu en La distinci贸n, criterio y bases sociales del gusto, el 鈥渂uen gusto鈥 est谩 mucho m谩s relacionado a un factor de clases de los que a muchos nos gustar铆a reconocer. El 鈥渂uen gusto鈥 es impuesto por clases dominantes y tiende siempre hacia la sobriedad y la mesura. No obstante, el 鈥渂uen gusto鈥 es m谩s f谩cil de reconocer cuando aparece el 鈥渕al gusto鈥 a modo de oposici贸n. El 鈥渕al gusto鈥 es, seg煤n Umberto Eco, exagerado, excesivo y sin aparente justificaci贸n. 聽

Todos los nuevos demagogos populistas comparten este com煤n denominador del 鈥渕al gusto鈥. Son desmesurados, groseros e incluso desagradables a la vista. Ninguno de ellos es Obama, Macron o Trudeau (o nuestros Frente Amplio). Ninguno es joven y carilindo, por el contrario, parecen momias, seres vivos en franco estado de descomposici贸n. Quien mejor representa esta est茅tica, este fe铆smo, es Donald Trump, quien he llegado a sospechar, que al igual que Michel Houellebecq, exagera intencionalmente su grotesco look como una oscura estrategia de marketing. Si no me creen, hagan el ejercicio de googlear a Rodrigo Duterte, Marie Le Pen o Boris Johnson. Eso con respecto al look, pero todav铆a m谩s importante son las barbaridades que vociferan con regularidad durante sus campa帽as. Frases muy cortas que tienen una incre铆ble efectividad para horrorizar y quedarse en la memoria. Dichos sexistas, homof贸bicos y racistas como 鈥減referir铆a un hijo muerto a un hijo gay鈥 o 鈥渆l Papa Francisco es un hijo de puta鈥, es decir, un tipo de vocabulario muy distante del que la mayor铆a de la gente considera de 鈥渂uen gusto鈥.

Pero para que esta trama funcione no se trata s贸lo de tener un monstruo, sino tambi茅n de monstruos que lo voten. Se requiere de grupos sociales atados a una imagen de 鈥渕al gusto鈥 como red necks, fachos, evang茅licos, nacionalistas, skin heads y una serie de otros grupos arquet铆picos que el votante progresista mira con profundo desprecio. No odio, no alcanza para eso, sino con una suerte de l谩stima y condescendencia.

 

Sin resentimiento, no vale

Pero si hay tanto descontento, tanto desempleo, tanta pobreza, 驴por qu茅 no gana la izquierda? Depende qu茅 izquierda. Los socialismos reales desaparecieron del mapa por razones que todos conocemos, mientras que su versi贸n softcore, la socialdemocracia, yace en el suelo en casi todo el mundo. Esto probablemente se deba a muchos factores, pero me interesa ahondar en los factores del desenfado y el resentimiento. La socialdemocracia no se hace cargo de estos sentimientos de tan mal gusto. Prefiere el sue帽o inclusivo, el progresismo y la esperanza. No se atreve a lidiar con la energ铆a negativa que indudablemente habita entre los m谩s pobres.

Antes ser de izquierda era algo de mal gusto. Te hac铆a correr el riesgo de ser acusado de resentido y ese riesgo hac铆a la postura m谩s valiosa y aut茅ntica. Las opciones pol铆ticas, al igual que las inversiones, adquieren valor cuando hay un mayor riesgo del cual hay que hacerse cargo y hoy ese riesgo no se avizora en la izquierda progresista, sino m谩s bien en los bandoleros de la ultraderecha.

Esta posici贸n de rebeld铆a ante lo que se define como sentido com煤n, fue lo que produjo aquella gran pancarta en la que, durante una marcha de la UP, alguien escribi贸 鈥渟er谩 una mierda de gobierno, pero es mi gobierno鈥. Quer铆a decir s铆, son mediocres, son 鈥減encas鈥, pero me siento representado. Esto obviamente no ocurre con los partidos y movimientos pol铆ticos del 鈥渂uen gusto鈥 y s铆 con Trump, Bolsonaro y compa帽铆a. Al igual que a la gran mayor铆a de personas les gusta m谩s un libro o una pel铆cula cuando pueden identificarse, lo mismo sucede con las preferencias pol铆ticas. La mayor铆a de los pobres no se identifican con los l铆deres socialdem贸cratas. No te puedes identificar con alguien que no se ve como t煤, no come lo mismo que t煤, no se viste como t煤 y, lo m谩s importante, no piensa como t煤.

Qu茅 f谩cil ser铆a entonces que alguien rodara hoy una pel铆cula como Pink Flamingos que pudiera satirizar el orden y los valores imperantes. Qu茅 lindo ser铆a que hubiera un cineasta como John Waters que fuera capaz de meterle el dedo pulgar en el culo a la cultura predominante. Sin embargo la ficci贸n qued贸 chica, y la comedia camp que los marginados quieren ver ahora, se proyecta no en cines, sino que en palacios de gobierno. 聽

 

+ Javier Mardones (Valdivia, 1985), Periodista y M谩ster en Estudios Latinoamericanos, escribi贸 columnas de pol铆tica internacional para el Desconcierto.cl y trabaja como redactor para diversos medios digitales. Actualmente cursa el taller de escritura de Antonia Torres y escribe su primera novela.