“A la sombra de la suculenta salvaje”, de Esperanza Rojo y Lennart Kreß, se expuso en Santiago de Chile entre el 16 de marzo y el 5 de abril de 2018, en la galería aquí. Texto: Ileana Elordi.

“Más allá de la oreja existe un sonido, en el extremo de la visión un aspecto,
en la punta del lápiz el trazo, y donde expira un pensamiento hay una idea: es allí adonde
voy.”
Clarice Lispector

Si lo kitsch pudiera reducirse a un engaño, de pasar una cosa por otra, esta muestra sería extremadamente kitsch. No solo se imitan papeles murales de limones, suculentas salvajes, muebles, ventanas, sino que se llega aún más lejos: se imita incluso la acción la luz, eso que ni siquiera puede verse si es que no choca contra otro objeto.

Sabemos que todo lo que vemos no existe tal como lo vemos. La materia existe, es evidente, pero no tiene un significado en sí misma. Mesa, ventana, limones, suculenta salvaje. Si se detiene la vista, nos damos cuenta que lo primero que desaparece es la idea que los objetos representan. Después de mirar un momento, comienzan a saltar a la vista otras cualidades: color, forma, la luz que ilumina y sin darnos cuenta convierte a ese objeto en una forma nueva.

Esta exposición tiene que ver con este fenómeno. La luz congela la escena, hace que cada objeto proyecte su sombra y de manera invasiva refleje su color en los objetos vecinos. Los objetos parecen desbordarse fuera de sí mismos, y dejan de estar aislados para comenzar a ser parte de una atmósfera total. Adquieren un sentido de pertenencia, como en un pacto. No quieren separarse. Así como donde expira el pensamiento surge una idea, los objetos empiezan a ser ellos mismos una vez que se proyectan.

El kitsch se relaciona con la ironía, con distancia se ríe de sí mismo y de eso que presenta. Sin embargo, a pesar del humor presente, aquí no se quiere comunicar un mensaje en específico, sino que propone un lugar para poder habitar, y de paso, otra manera de relacionarnos con el espacio y los objetos.

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