Laurie Anderson, de 70 años de edad, responde el teléfono desde Manhattan, Nueva York. Yo, en la redacción de la diaria, me muerdo las uñas. Solo tengo 24 años y estoy por entrevistar a una de las artistas que más ha revolucionado el arte moderno y experimental en mil facetas y formatos; explorado la performance, el cine, la poesía, la música y la escritura. No me atrevo a decirle leyenda porque para eso están los muertos, y Laurie está más activa que nunca. Hacía menos de un mes que acababa de hacer una plataforma de realidad virtual con un señor taiwanés, dirigido y producido su propia película (Heart of a Dog), y venía a Montevideo a tocar por primera vez en la historia el 23 de octubre de 2017.

Esta conversación fue publicada originalmente en la revista la diaria, de Uruguay. Por falta de espacio en ese momento fue reducida a la mitad. Esta es la primera vez que la publico en su extensión original:

 

Laurie: Hola, habla Laurie. Lamento que es tan corto el tiempo que tenemos, pero realmente no puedo controlar esa parte.

Ino: Hola, Laurie. ¿Suele hacer llamadas telefónicas?

L: No… no llamo a la gente por teléfono porque tiendo a estar muy ocupada.

I: ¿Y tiene tiempo para leer libros? ¿Qué ha estado leyendo?

L: Sí, me hago un tiempo para leer. He estado leyendo sobre el cambio climático, poesía…

I: Y cuando escucha música, ¿dónde y cómo prefiere escucharla?

L: Trato de escuchar música temprano en la mañana, dos o tres canciones. Me ayuda mucho a concentrarme y a empezar bien mi día.

I: Como artista pasó por todos los formatos: cassette, vinilo, cd y mp3. ¿Cuál es su forma favorita de escuchar música y cómo cree que la música será almacenada en el futuro?

L: Me gusta escucharla en sistemas grandes de audio, donde suene fuerte y pueda bailar alrededor. Pero desafortunadamente, la música tiene un rol diferente en nuestra cultura actualmente. La gente lo percibe como algo que debería ser gratis, lo que dificulta ser músico y vivir de eso, claro. ¿En Uruguay conocen las cajas de Cracker Jack?

I: No, ¿cómo son?

L: Es pororó cubierto con caramelo y a veces tiene pequeños juguetes, regalos para los niños. Así es como la música se distribuye actualmente. Se vende así. Cuando la gente hace 30 años pasaba toda la tarde haciendo fila en la disquería para tener el nuevo álbum de Bob Dylan, ahora pasan toda la tarde haciendo fila pero para comprar el nuevo Ipod. La tecnología es la nueva música. Es realmente interesante porque, claro, te da mucho poder para hacer cosas como sacar fotos, tomar notas y escuchar música, y lo entiendo pero lamento que la música tenga un rol tan distinto en nuestras vidas hoy en día.

I: ¿Y como explicaría entonces la vuelta del formato vinilo y el furor que tiene en la actualidad?

L: Nostalgia.

I: ¿Ha estado experimentando con nuevos formatos para compartir su música?

L: Realidad Virtual. Es realmente de lo más interesante para mí porque puedes trabajar al sonido en 4 dimensiones. Es decir, puedes sentir al sonido físicamente alrededor de tu cabeza, y sacudirte y que se aleje. Así que para mí es el formato más interesante, que es muy difícil de ejecutar, porque  necesita de programación, no solo de la mezcla de sonido tradicional.

I: ¿Es lo que experimentó en su proyecto Chalkroom junto a Hsin-Chien Huang? ¿De qué se trata?

L: No es un videojuego. No es un juego. Es un lugar, es como una película y un disco juntos. Es una película en la que puedes entrar y caminar.

I: En momentos como éste, en el que política y socialmente parece haber mucha violencia, ¿Cree que hacer arte juega un papel importante en cambiar esa realidad?

L: No sé si puede cambiarla, pero sin duda podemos intentarlo. No quiero sonar oscura, pero el mundo se encuentra en grandes problemas de muchas formas. Estamos viviendo algo que ningún otro ser humano ha tenido que vivir antes, y eso es la posibilidad del fin de nosotros. Y esto no es una fantasía, es una posibilidad. Por eso tenemos la responsabilidad de ser buenos testigos. Y me lo tomo muy enserio, aunque quizás no suceda nada, pero realmente el futuro de nuestro planeta no se ve bien. Y sé que eso es algo que podemos aceptar como historia, como algo natural, pero la gente necesita llevar a cabo acciones, hacer algo. No podemos solo escuchar algo tan oscuro. Pero estoy interesada en la realidad, no en la fantasía, y por eso intento verlo como es, no como pienso que debería de ser. No entiendo cómo podemos vender tantas cosas, aunque eso no significa que voy a parar de crear. Voy a seguir haciendo las mejores cosas que pueda hacer.

I: Si existe un lenguaje de la paz, ¿cual es?

L: La música.

I: ¿Ha sido Latinoamérica una fuente de inspiración para su arte?

L: Anoche fui a un show de la artista Solange, y fue genial. Había una gran mezcla de personas y etnias, mitad blancos, mitad negros, y se respiraba una gran sensación de gozo. Creo en que la música puede lograr eso, es un cliché, pero puede hacer posible que gente que quizás no está de acuerdo en todo viva en conjunto un momento maravilloso. Y bailar todos juntos. Es increíble. La música va mas allá de la mente racional, mas allá y hacia un lenguaje, el lenguaje del cuerpo, que todos compartimos, y de la felicidad. Ya sabes, felicidad potencial.

I: ¿Qué le genera venir por primera vez a un lugar donde nunca estuvo como Uruguay?

L: Amo estar en un lugar que no conozco. Es muy emocionante para mi ver quién está ahí y qué cosas están sucediendo. Pero me vas a tener que preguntar luego de que vaya, no puedo imaginar lo que será. Trato de mantener siempre una mentalidad muy abierta.

I: La última: Nombre su sonido favorito de un electrodoméstico.

L: ¡Oh! Me gustan tantos… Pero especialmente el sonido de los lavaplatos. Es muy placentero escuchar el sonido del agua lentamente cayendo sobre los platos. Y gracias por preguntarme eso, nadie me lo había preguntado… Realmente es mi favorito.

 

+ Laurie Anderson nació el 5 de junio de 1947 en Glen Ellyn, Illinois, Estados Unidos. Cantante, violinista, poeta, dibujante y artista experimental de performance, en los que combina música minimalista, diapositivas y reflexiones irónicas sobre el lenguaje, la política norteamericana, el rol de los sexos y la civilización occidental moderna en su conjunto.
+ Ino Guridi nació en 1994 en Montevideo, Uruguay. Escribió críticas y reseñas culturales en UrbanaFM por más de tres años, además de colaborar ocasionalmente en revista Lento la diaria haciendo entrevistas a músicos internacionales. Actualmente reside en Santiago, desarrollándose como productora de sonido y paisajista sonora.