Selección y traducción al español por Ileana Elordi a partir de la recopilación“One Hundred poems from the Chinese”de Kenneth Rexroth.

 

LA MUJER DE LOS MELONES

La mujer que vende melones al lado del río
los recoge de la ladera de las montañas.
Ella no necesita agitar las plantas
sus manos están llenas de bronce dulce.

 

 

LUNA CRECIENTE

La luna creciente ilumina
la esquina de mi casa.
El perro de mi vecino aúlla.
En la mitad de la noche
espíritus vuelan alrededor
y extrañas criaturas se agitan.
Aunque no haya viento
un murmullo se desliza sobre el pasto.

 

 

VENDEDOR DE PESCADOS

El pescador conversa con los transeúntes
mientras vende distintos tipos de peces.
Con un cuchillo en la mano, raspa sus escamas
se enoja al ver las aletas que están gruesas.

 

 

LA PUERTA DE AL LADO

Mi vecino de la derecha
tiene un hijo que acaba de salir al jardín.
Mi vecina de la izquierda
tiene una hija
que aún es virgen.
En la sombra densa
cuando el sol ya no está presente
debajo de la puerta se ve muy oscuro.
¿De quien es esa cabeza, que mira sobre la pared?

 

 

SOBRE LA MUERTE DE UN NIÑO RECIÉN NACIDO

Los botones de los árboles
a punto de brotar
son puros como la muerte de un niño.
El viento del este no los dejará perdurar
los soplará hasta florecer
y los hará caer a la tierra.
Lo mismo ocurre con esta vida
que ya no es querida para mi.
Una madre llora lágrimas de sangre
dentro de ella aún hay leche contenida.

 

 

UNA EXCUSA PARA NO VISITAR A UN AMIGO

No te ofendas porque me cuesta salir.
Me conoces lo suficiente para no hacerlo.
En mis piernas se sienta mi pequeña hija.
En mis rodillas se apoya mi hijo, precioso.
Ella ya ha empezado a hablar.
Él en cambio, hablar sin poder parar.
Ambos se cuelgan de mi ropa,
e imitan cada paso que doy.
No puedo ir más lejos de la puerta de mi casa.
Tengo miedo, creo que nunca más podré ir a verte.

 

 

EL RÍO AZUL

La luna tiene un halo, habrá viento.
En la noche los barqueros hablan entre ellos.
Amanece, un viento fuerte aviva nuestra vela.
Dejamos la orilla y aceleramos sobre las olas blancas.
Ya no le veo sentido seguir en la tierra de Wu.
Mi sueño y mi deseo están de vuelta en Ch’ou.
Soñé que algún día ella vendría conmigo
en un viaje como este,
pero ahora ella es solo polvo.

 

 

SOBRE LA MUERTE DE MI MUJER

Han pasado diecisiete años
desde que nos casamos.
De repente miré hacia arriba y ella se había ido.
A pesar que nunca quiso abandonarme.
Mis sienes se están volviendo blancas
¿Pero por qué debo envejecer ahora?
Cuando me muera estaremos enterrados juntos.
Pero ahora sigo vivo,
Y mis lágrimas fluyen sin encontrar límite.

 

 

A PLENA LUZ DEL DÍA SUEÑO CON MI MUJER

¿Quién dice que los muertos no piensan en nosotros?
Cada vez que viajo, ella va conmigo.
Ella estaba inquieta cuando viajábamos
siempre quiso acompañarme.
Mientras sueño, todo es como solía ser.
Cuando me despierto, me apuñala el dolor.
Los vivos a menudo se separan y nunca se vuelven a encontrar.
Los muertos están juntos en una sola alma.

 

 

EN EL RIO DE WU SUNG

Recuerdo una vez, en un viaje al oeste
una tarde en la desembocadura del río Wu Sung.
En la orilla soplaba una brisa fresca contra la corriente.
La luna pálida se alzó entre dos sauces.
Un pájaro nocturno voló muy lejos.
Los barcos de pesca vagaban por el río.
¿Quién estaba conmigo entonces?
Pienso en mi difunta esposa.

 

+ Mei Yaochen (1002–1060) fue un poeta chino de la dinastía Song. Aprobó el examen de jinshi y tuvo una breve carrera en la administración pública. Fue un poeta prolífico, con alrededor de 3000 obras existentes. Sus primeros versos son a menudo críticos, abogando por reformas a lo largo de líneas neoconfucianas; más tarde se dedicó a las celebraciones de la vida cotidiana y los versos de luto por la muerte de su primera esposa y varios de sus hijos.
+ Ileana Elordi (Santiago, 1990). Autora de la novela “Oro” (Emecé Planeta) y “Antología Noreste” (Ediciones Lastarria).
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