Por Horacio Ferro

La siguiente es una historia curiosa: resulta que antiguamente el idioma latín no tenía una palabra para expresar una afirmación –en oposición al vocablo ‘non’ que se usaba para negar un enunciado–. Ante tal necesidad, los romanos comenzaron a usar la expresión ‘ite’ –literalmente ‘tal cual’–, que luego cambiaron por su sinónimo ‘sic’, cuya contracción se convirtió en ‘sí’, expresión que usamos tanto en castellano como en casi todas las lenguas romances para responder afirmativamente. Digo casi todas, porque había en el norte de la galia una aldea poblada por irreductibles galos que resiste, todavía y siempre, al invasor. Y como en galo la manera de afirmar era diciendo ‘esto’ –como quien dice ‘tate’–, su forma de resistencia fue armar una suerte de spanglish entre el galo y el latín de manera tal que, cada vez que un romano les preguntaba algo, en vez de responder ‘tal cuál’, le respondían ‘hoc’ (esto), y así se la pasaron peloteando a los romanos: hoc para arriba y hoc para abajo.

Sus primos del sur decidieron llevar este peluseo un paso más allá y, cada vez que un romano les preguntaba algo, empezaron a responder ‘esto y aquello’ (hoc ille), lo cual debe de haber reventado las pelotas un montón a los latinos, imagínate, le estás preguntando algo en serio a alguien y tu interlocutor te responde ‘esto y aquello’ con una risita. Un desastre.

La cosa es que con el tiempo esta diferencia entre ‘hoc’ y ‘hoc ille’ –cuya contracción se convirtió en el ‘oui’ característico del francés– fue tan fuerte que los sureños apuntaron con el dedo y marginaron a sus primos del norte, poniéndoles el nombre de ‘occitanos’ –literalmente, los que dicen ‘oc’ (la ‘h’ desapareció con el tiempo)– secesión tras la cual ambos pueblos terminaron convirtiéndose en dos culturas diferentes.

El presente disco es la reflexión sonora de los Acid Mothers Temple tras una larga fascinación con la cultura occitana, entre quienes su líder, Kawabata Makoto, vivió a finales del siglo pasado.

 

+ Horacio Ferro (Lima, 1983). Traductor especializado en cine, literatura y patrimonio cultural desde hace 12 años. Publicó su traducción del videojuego/poemario Ennuigi (Josh Milliard, 2015) por Libros Tadeys. Puedes revisar parte de su trabajo más reciente en https://piantagoras.wordpress.com/