Horacio Ferro

Más allá de géneros o estilos determinados, he llegado a la conclusión de que lo que busco en la música y el arte –o no-arte, no me interesa adentrarme en esa discusión– en general es la expresividad. La obra debe desbordarse sobre mí y sobrepasarme. No puede ser algo que esté ocurriendo en frente mío. Ha de ser algo que está ocurriéndome a mí.

En este sentido, ver a 886VG tocando en vivo, con el cuerpo proyectado sobre la mesa donde tiene dispuestos sus pedales, las manos de un lado a otro cual un alfarero dando forma a una masa de ruido, es una de las experiencias más gratificantes con las que me he topado. Recuerdo una vez que estábamos inmersos en el ruido cuando de sopetón, con un golpe de mano, nos dejó en silencio: el auditorio entero quedó en suspensión con el aire contenido en los pulmones, y no pudimos volver a respirar hasta que con un gesto similar nos volvió a sumergir en la marejada de excesos sonoros.

Si bien este texto opera como una reseña para el disco que compila sus primeras grabaciones, el ruidismo es, entre muchas otras cosas, un ejercicio performativo, por lo que la recomendación es que si alguna vez tienen la oportunidad de ver a 886VG tocando en vivo, vayan. No se van a arrepentir.

+ Horacio Ferro (Lima, 1983). Músico y traductor especializado en cine, literatura y patrimonio cultural desde hace 12 años. Publicó su traducción del videojuego/poemario Ennuigi de Josh Milliard (Libros Tadeys, 2018). Toca en las bandas El Purpurado de Charol, Gris Castigado y Un Festín Sagital. Puedes revisar parte de su trabajo más reciente en https://piantagoras.wordpress.com/
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