Por Francisco Ide

¿Cómo emergen las figuras de tus cuadros? Parecen emanadas de la intuición más que de una especie de plan o diseño.

Sí, nunca tengo un plan concreto para empezar un dibujo. Quizá solo una idea vaga de lo que quiero hacer, o un color que quiero ocupar. Todo lo demás se define improvisando.

El lápiz de color es un material medio árido en comparación con la pintura, por ejemplo, como para improvisar ¿por qué te acomoda o por qué lo elegiste?

Siempre he tenido problemas con los lugares en los que puedo trabajar, la falta de espacio y de taller. Creo que el dibujo me facilitó eso. Puedo dibujar casi en cualquier parte y en formato más pequeño. También me pasa que soy muy disperso, y el dibujo se puede parar y retomar en cualquier momento sin tanto rollo como en la pintura. Aunque ahora igual estoy pintando harto jaja.

Tus cuadros por momentos recuerdan un Test de Rorschach o como si estuvieras capturando una interferencia de pensamiento, una imagen a punto de concretarse o directamente en su disolución…

Sí, de eso se trata. Supongo que porque todos los dibujos son imaginarios, lo de la interferencia es importante. Me interesa que las figuras estén en la frontera de la figuración y la abstracción. De esa forma creo se da esa ambigüedad que sugiere. La idea es que la imagen sea como una aparición, y eso siempre necesita una atmósfera ambivalente. Es como lo que decía Merleau-Ponty: “lo imaginario le presta su carne a algo ausente, y con eso le da presencia.”

 

+ José Cori Gronemeyer (Friburgo, 1989). Magister en Arte, Universidad de Chile (2018). Esos trabajos están hechos con lápiz de color sobre papel de 40×30 cm.

 

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